Cine para ver

Alberto Cortés

Cine Too – El Cine Encantado de Guelatao de Juárez

Si fuera arquitecto me hubiera especializado en la construcción de cines. No ya por mi amor a las películas, sino porque no creo que haya una misión más poética de la arquitectura que la construcción de espacios donde la gente va a soñar.

Eliseo Subiela

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El 17 de diciembre, en el poblado de Guelatao de Juárez, Sierra Norte de Oaxaca se inauguró un cine comunitario, la Sala Cine Too. Es un proyecto ambicioso; crear y formar público desde la infancia, con una programación vinculada a la educación y organizado por una comunidad zapoteca. Desde cualquier punto de vista es un suceso extraordinario, no es común que en este país se inaugure una sala con alta calidad técnica y artística para ver películas. Este proyecto nace de la inquietud de cineastas zapotecos que con su entusiasmo hicieron posible esta sala de 75 butacas más un espacio para discapacitados que desde el mes de enero estará funcionando regularmente como cualquier cine de pueblo que se respete mostrando películas de interés para su público.

A las doce se dió la primera función, dedicada a los niños con la película “La migración de las aves” (Bélgica/Francia 2015) y “Mi historia en el mundo oyente” (México, 2007), la primera se exhibe con la modalidad de doblaje al español para facilitar la comprensión de todos los niños, en vivo, a dos voces, una femenina que hace a todas las mujeres y una masculina que hace lo propio con los hombres, desde una cabina para no interferir con la función, se deja oir el sonido de los diálogos originales por debajo de las nuevas voces, método ya común gracias a la incansable labor del grupo La Matatena, ahi presente y comprometido con este experimento de usar el cine como herramienta de educuación.

A las 4, la segunda función con el estreno del documental “Gente de mar y viento” (México, 2016) de Pablo García Morales, que trata los problemas de la energía eólica en el Itsmo, proyecto de jóvenes de esta comunidad producida por Ambulante más allá. Al término de la película, sesión de preguntas y respuestas con el director.

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Luego vino una Compartencia “Cine y educación” con algunos de los invitados, Liset Cotera (La Matatena), Ángeles Cruz (La Tirisia), Sofía Espinosa (actriz), Fernando Álvarez (actor), entre otros. A los que nos tocó hablar, lo hicimos más en el sentido de la experiencia personal; de cómo nos influyó el cine en nuestras respectivas formaciones y se habló poco del papel del cine en la educación que me parece es el reto principal que nos lanza esta nueva sala: reflexionar sobre el tema cine y educación, yo me pregunto, ¿puede el cine servir para educar? o se trata más bien de la educación de los niños en el arte de ver películas, costumbre que se va perdiendo, por eso es importante la educación de los futuros espectadores, o quizás preguntarnos si las películas sirven en un sentido educativo o simplemente son formas para aprender a imaginar los sueños propios, y encontrar cómo hacerlos realidad. De cualquier manera, las buenas películas sirven para educar las emociones. Las películas que llegan de otros países, de lugares distantes y diferentes nos enseñan muchas cosas de la vida porque cuentan historias de otras personas, nos damos cuenta de las grandes diferencias que tenemos con otras culturas al mismo tiempo que reafirmamos lo que nos hace a todos ciudadanos, el cine del mundo educa ya que muestra la diversidad.

Hace unos pocos años, todavía en los 80, muchos pueblos tenían cines, hasta cierto punto, ir al cine a ver películas era una experiencia democrática, que se podía experimentar tanto en una ciudad como en un pueblo de unas cuantas decenas de miles de habitantes, no sucedía lo de ahora que para ir al cine hay que estar en la ciudad, ser urbano y definitivamente ya no es democrático, la sala de lujo se cobra caro y el disco pirata se mercadea barato.

También hace un poco más de años, en los 70, que un grupo de cineastas se metió a la Sierra de Oaxaca a trabajar en las comunidades haciendo cine no sólo como documentalistas comprometidos con la temática del mundo indígena sino proponiendo que ellos mismos tomaran la cámara y aprendieran a contar historias con imágenes, es un proyecto pionero en revertir el fenómeno del cine etnográfico entre filmadores y filmados, en esos primeros talleres, que después sería el Colectivo Ojo de Agua, estuvo Juan José García quien ahora le tocó ser Presidente Municipal de Guelatao de Juárez, gracias a que desde joven trae el cine entre sus prioridades, más el entusiasmo, organización y capacidad de convocatoria de Luna Marán y su equipo de trabajo se logró la remodelación de esta sala equipada con sonido 5.1, proyector HD, aire acondicionado, con reproducción en DVD y Bluray, este cine encantado es una bella respuesta a la encrucijada que vive el cine mexicano de mucha producción y pésimo sistema de distribución y exhibición.

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“El Cine Too es el resultado de dos generaciones de productores audiovisuales que insisten en que la imagen audiovisual es impresindible para la construcción de nuestra identidad como serranos: zapotecos, mixes y chinantecos.”
No es poca cosa lo que han logrado en dos generaciones, por lo pronto un nuevo cine en la Sierra Norte de Oaxaca es una buena noticia para iniciar este año 2017.

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