¿Y si los 149 países que han reconocido al Estado palestino mandaran embajadores a Cisjordania?
¿Dónde están los gobiernos latinoamericanos y la OEA para denunciar los bombardeos de Estados Unidos a pesqueros venezolanos -sin pruebas algunas de drogas- frente a sus costas?
Acaba de pasar el 2 de octubre, Día Mundial de la NoViolencia y cumpleaños de Gandhi (nacido en 1869); así como aniversario de la masacre de Tlatelolco en el 68 mexicano. A su vez, el 7 de octubre se cumplieron dos años ininterrumpidos desde del inicio del genocidio en Gaza, y también de la brutal masacre y toma de rehenes de Hamas en Gaza hacia población de distinto tipo y edad, israelí y también internacional. Respecto a la esencia de la noviolencia y la paz, resultó muy ilustrativa la forma como Mahmud Abbas, representante de la Autoridad Nacional Palestina, cerró su discurso en la reciente Asamblea de la ONU: “Lo que no quieras para uno no lo quieras para los demás. Jesucristo: Trata al prójimo como quieres que te traten a ti mismo. El profeta del Islam dijo: Nadie es un verdadero creyente salvo que desee para el prójimo lo que desea para sí mismo. El sabio Hilal expresó la esencia de la Torah: Lo que no desees para ti, no se lo hagas a tu prójimo” (25-9-25).
Son dos fechas muy cercanas e intrínsecamente ligadas a la guerra, a la paz, a la inhumanidad, a la humanización, a la noviolencia y a la violencia. Dos fechas que nos ponen profundamente a pensar acerca de los destinos y del estadio de humanización de nuestra especie -como venimos afirmando y escribiendo desde el mismo noviembre del 2023, razón por la cual nos hemos involucrado tanto en distintos niveles-, así como de su frontera moral y material, que ante este hecho social de tan grave inhumanidad no sabemos cómo la humanidad va a lograr remontarlo. Analizando a partir de un principio de realidad lo más empírico y objetivo -no ilusorio- posible, vemos que la posibilidad de una paz noviolenta con justicia y dignidad para Gaza y el pueblo palestino probablemente en estos momentos se alejó en lo inmediato. No sabemos y esperamos estar equivocados. Esto no significa que la violencia se tenga que imponer siempre, ni que la desobediencia civil -su equivalente máximo en la espiral de la resistencia civil noviolenta- no tenga un lugar en la historia para detener situaciones de tan alta inhumanidad, pero también es cierto que nuestra especie todavía no sabe cómo detener estos grados de inhumanidad sin usar formas de violencia equivalentes, aunque tratando que no deriven en violencias mayores a futuro. Es un problema de estadios de conocimiento de la violencia e ignorancia de la noviolencia. Queda claro que en este genocidio las acciones internacionales -¡no las palestinas!- de la espiral de la noviolencia no fueron lo suficientemente radicales y proporcionales a las de la violencia, por lo tanto era imposible que detuvieran el genocidio.
Hoy existen sólo dos acciones con hechos sociales reales que podrían detener el genocidio en Gaza: el Plan de Paz de Trump (avalado por Netanyahu), y la propuesta del presidente colombiano Petro en la Asamblea de la ONU de septiembre de crear un Ejército de Salvación global para Palestina, que pueda intervenir militarmente y detener al ejército genocida sionista. Esta segunda propuesta -fundada en experiencias históricas contemporáneas recientes de la humanidad ante situaciones similares- no tiene actualmente posibilidad alguna de operativizarse, porque la inmensa mayoría de países del mundo -incluidos el Vaticano, la Autoridad Nacional Palestina, Hamas, países árabes y europeos…- se han sumado sospechosa e inmediatamente a la propuesta de Trump que viene acompañada por la amenaza de que “se desatará el infierno si no es aceptada por los palestinos”. Este plan no es más que una expansión capitalista brutal sobre Gaza con una conversión de su población en mano de obra barata, semi esclava o desplazada; una reconstrucción de Gaza como una ciudad futurista de IA al estilo de las ciudades árabes del Golfo; como un inmenso negocio inmobiliario de reconstrucción y de todo tipo; con la pérdida total de cualquier soberanía y autonomía palestina en el corto o mediano plazo, aunque en el papel se proponga.
Al respecto, fue transparente el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, declarando con total cinismo el 14 de septiembre que “hay una bonanza inmobiliaria en Gaza que se paga sola…Y ya comenzamos las negociaciones con los estadounidenses….Hemos invertido mucho dinero en esta guerra. Tenemos que ver cómo dividirnos el terreno en porcentajes”; “La demolición, la primera etapa de la renovación de la ciudad ya fue realizada. Ahora sólo falta construir”.
En todo el mundo, las naciones e instituciones internacionales se apresuraron rapidísimo a sumarse a este plan como la única solución viable para detener el genocidio por hambre y bombas, e iniciar este nuevo gran negocio capitalista internacional cuanto antes. Aunque todos en realidad saben y sabemos que no se va a cumplir el plan más allá de la liberación de rehenes y presos políticos, que se va a violar totalmente bajo la invención de mil excusas “sin pruebas” por parte de Israel y EU, con la complicidad internacional y de los medios. Son tales ya las crecientes movilizaciones mundiales solidarias con el pueblo palestino y la cruda moral de los gobernantes y líderes mundiales por su complicidad con este genocidio, que ya urge voltear la página aceptando lo que sea…aún sabiendo que todo será una ilusión. A pesar de ello, se entienden y deben apoyar las razones palestinas para aceptar esta mínima tregua en lo inmediato.
El plan está plagado de inexactitudes y propuestas de acciones irrealizables en su objetivo de gobernanza y autonomía palestina, así como de la retirada del ejército israelí que se afirma falsamente que no ocupará ni anexionará a Gaza, y en el colmo del cinismo se declara la construcción de condiciones para la creación de un Estado Palestino, cuando Netanyahu declaró muy pocos días antes en la ONU que un Estado así sería el fin de Israel y jamás lo permitiría.
Por otro lado, la ONU acordó en su 80ª Asamblea General de septiembre con 149 países a favor la creación de un Estado palestino, algo que es importante pero queda en lo simbólico, porque el Consejo de Seguridad con el voto de Estados Unidos va a rechazar esta declaración. Pero nos preguntamos, en la línea de avanzar de la co-operación política con la paz y la justicia: ¿qué tal si esos 149 Estados mandaran a un embajador a Cisjordania? En la forma que sea, con la precariedad que sea, aunque sea en muy pequeños espacios e incluso compartidos entre varios…pues sería una forma de presión y determinación política por lo menos diferente y más firme. O sea, si esa declaración fuera seguida por acciones de políticas coherentes, para desencadenar otro tipo de proceso de lucha política contra el genocidio.
La Flotilla Global Humanitaria Sumd cumplió su objetivo: solidaridad mundial y visibilizar genocidio por hambruna
La flotilla (sin idealizar), como decíamos en nuestro artículo anterior, fue una columna de voluntarios civiles internacionales de acción política y humanitaria de resistencia civil, solidaria para crear un corredor humanitario que pudiera romper el cerco mediático y del hambre. La acción muy valiosa, urgente y valiente estuvo inscrita en el tema de la no-cooperación -no en el de detener el genocidio-, para romper la normalización mundial, la impunidad, la complicidad de los Estados ante el genocidio. Dijo bien Greta Thunberg, al ser deportada: “Hay un genocidio frente a nuestros ojos…nadie en el futuro podrá decir que no sabía. Los estados tienen la obligación legal de detener un genocidio. No vemos eso. Nunca, nunca, podré comprender por qué los humanos pueden ser tan malignos…No sólo necesitamos que la ayuda humanitaria entre en Gaza, necesitamos el fin del cerco, de la ocupación”.
Pero para Israel fue sobre todo una columna político-militar que enfrentó frontal y moralmente a su ejército de ocupación, acusándola incluso de ser financiada por Hamas y a sus miembros de ser “terroristas”. Y así los trató y torturó. Creo que no hubo sorpresas en esa cruda realidad, fue la lógica de guerra enfrentada a una lógica humanitaria y de pacifismo internacional. Ahora la lucha está en lograr que todos esos cuerpos tan valiosos para la lucha mundial que sigue, regresen bien a sus casas y retomen con redobladas fuerzas y reflexiones, aprendizajes, sus luchas de todo tipo. Pero sobre todo, como han afirmado a su regreso Greta y los mexicanos: “los ojos deben estar en Gaza”.
La flotilla representó también lo que Vaclav Havel -primer presidente checo, resistente al poder totalitario de la URSS- llamaba en su libro El poder de los sin poder, porque la fragilidad de los barcos, el voluntariado y los cuerpos, la falta de recursos materiales e infraestructura, fueron suplidos por la enorme fuerza moral de estos cuerpos combatientes noviolentos, así esta fragilidad de ellos y de sus embarcaciones se transformaron en “armas morales y materiales” con legitimidad mundial. Obligaron por tanto a sumar apoyos explícitos de sus gobiernos hacia estos voluntarios que no se acobardaron aún con drones, bombardeos y muchas situaciones de ataque que buscaron hacerlos retroceder.
A la vez será interesante observar qué pasará con esta táctica noviolenta de no-cooperación de las flotillas, porque hay unas decenas de barcos salidos desde Italia y Turquía que están en estos momentos navegando hacia Gaza. ¿Reaccionará igual el ejército israelí contra ciudadanos turcos, que tienen detrás el apoyo de su fuerte gobierno enfrentado a Israel, en cuyas velas ondea bien grande esa bandera? Estaremos muy expectantes.
La acción de abordaje e intercepción israelí, fue también un experimento más de las nuevas formas de la guerra impune por parte de Estados Unidos e Israel, pues se utilizó una fuerza letal en aguas internacionales contra la flotilla, algo ilegal desde todo punto de vista, similar además a lo que Estados Unidos acaba de realizar con los cuatro pesqueros venezolanos que destruyó sin pruebas de ningún tipo, frente a sus costas.
Finalmente, como conclusión -según hemos leído- en la flotilla frente al abordaje israelí se registró un hecho original de desobediencia civil, junto también a algunas acciones de huelga de hambre de los brigadistas de la flotilla detenidos, que no sabemos aún cómo avanzan. Mikeno fue el último barco incautado por la Marina israelí, cuando existía una expectativa mundial que pudiera llegar a la costa de Gaza. Su capitán desobedeció las órdenes directas israelíes de apagar el motor y detener la marcha; se silenció totalmente, apagó los sistemas electrónicos y maniobró para pasar el bloqueo. Llegó a estar a siete millas náuticas de la costa de Gaza, donde fue interceptado.
Hay que seguir intentando, luchando, construyendo acciones alternativas y formas en que nosotros y la población mundial seamos capaces de “desobedecer órdenes deshumanizantes”, esencia de la noviolencia, en forma individual y social, amplia y masiva en los espacios públicos. Nos seguimos preguntando hasta dónde la experiencia de la resistencia civil noviolenta en la línea de la desobediencia civil, necesita crecer y construir acciones mucho más radicales, proporcionales al nivel de la violencia enfrentada en situaciones de tan alta inhumanidad. Esto constituye un desafío para todas y todos como especie, ya que no nos podemos dar el lujo de desanimarnos, y tampoco podemos caer en complacencias y simulaciones.
Pietro Ameglio
Miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011.