¿Y si la población israelí se levantara en desobediencia civil contra su gobierno genocida como la boliviana?
No existe algoritmo que justifique que la guerra pueda ser aceptable (León XIV, encíclica)
Protestas de desobediencia civil anti-mundial: la contradicción entre el fin y los medios
Cada vez resulta más claro cómo la idea de paz está mundialmente subsumida -desde los mayores poderes- a la de seguridad, de guerra y de fuerza; una concepción totalmente errónea y negativa de lo que es la paz asociada con la dignidad, la justicia y la verdad. Milenios de avances en la humanización de nuestra especie regredidos en forma brutal y muy acelerada. Como nunca tenemos el imperativo moral -diría Kant- de dar esta lucha de resistencia a todos los niveles y desde todas las trincheras, con conocimiento, creatividad y determinación moral.
Reconocemos en primer término, al gran valor de la reciente acción de no-cooperación humanitaria de la flotilla Global Sumud (más de 500 personas de 40 países del mundo), donde sus tripulantes han demostrado una gran valentía y entereza al no parar de denunciar los abusos y torturas sufridos de todo tipo. Una acción que permitió desnudar la verdad -como diría Gandhi- mundialmente respecto al carácter genocida, torturador, impune, ilegal del gobierno de Israel y la complicidad silenciosa de todos los gobiernos (empezando por EU), medios y políticos internacionales, asociados a él. Particularmente, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir -con un narcisismo maligno psicópata como Trump y Netanyahu-, con su conducta deshumanizante y atroz al extremo de torturar, agredir e insultar a los tripulantes de la flotilla tomados presos. Y peor aún: grabar y difundir él mismo ufanándose cínicamente un video de esa brutalidad. La flotilla se trató de una acción muy importante de no- cooperación, de ayuda humanitaria, que también puede plantearse estratégicamente con características de desobediencia civil, en un tipo de reflexión que creo valdría la pena ahondar.
Quisiéramos ahora profundizar en dos conceptos claves -que ya hemos mencionado en otrosartículos-, para intentar comprender -desde esos ángulos- un poco más la complejidad de este genocidio actual. Hace pocos días hubo una conferencia en Morelos de la Dra. Silvana Rabinovich acerca de Iván Illich -en el 100 aniversario de su nacimiento- como “Un pensador necesario para entender la trama teológico-política belicista de nuestro tiempo”. En esta conferencia -que fue además una acción noviolenta acorde con el lema mundial “No dejen de hablar de Palestina”- Silvana planteó un concepto fundamental para entender el nivel de cinismo público y deshumanización de varios líderes políticos actuales de ultraderecha y genocidas (no son sinónimos), a partir de plantear “la trama teológico-política de nuestro tiempo caracterizada por la crueldad, con una “teología de la crueldad…que no es una negligencia sino una teología, que justifica el fin del sufrimiento del Otro y la Otra”. Así también como complemento y potenciación, la llamada Inteligencia Artificial -que pretende privatizar la verdad- se ha convertido en una “pedagogía de la crueldad” en el genocidio en Gaza: “lo primero que ha muerto no es la verdad, sino la dignidad del ser humano, deshumanizado (tratado como “objeto viviente, en cosa”, según Rita Segato) totalmente, al convertirlo en terrorista a exterminar sin derecho a ser imputado y juzgado legalmente”.
El segundo concepto, se refiere a la sociedad israelí y su silencio cómplice y genocida. Silvana hablaba de Illich, viendo una manifestación antinazi en Alemania (1983) y su reflexión y práctica de la “observancia del silencio” ante ella. La propuesta del teólogo y la conferencista va en la línea noviolenta del “silencio intimidante”, hermano del alarido (indignación moral-Hessel, digna rabia-Zapatismo y Arendt, ira…). El título de este artículo refiere a la utopía-esperanza que el “silencio cómplice” de la gran mayoría de la sociedad israelí (90% aprueba el genocidio) y norteamericana (lo aprueba el 30%) -ambas sociedades “enfermas de crueldad” y deshumanización en porcentajes distintos- se convierta en un Alarido y en un Grito de Indignación moral masivo de desobediencia civil, con acciones de tomas y bloqueos, caracterizadas por la “firmeza permanente”: no nos vamos hasta que cambien esas decisiones y políticas genocidas. Como hemos reiterado hasta el cansancio: el genocidio es “la acción de muchos sobre pocos” (Juan Carlos Marín) y no al revés, como tan infantilmente nos han hecho creer.
Y además la teoría y práctica de la resistencia civil agrega el concepto que el poder del victimario se sustenta en el sostén de las mayorías que lo apoyan desde su silencio, miedo hasta sus cuerpos y recursos. Si se le quita ese apoyo explícito e implícito, la historia y experiencias de todo tipo nos enseñan que su poder y acciones cesan y se convierten en un “judo político”, revirtiéndose en su contra.
Actualmente, en América del Sur tenemos un ejemplo muy claro y aleccionador de un pueblo que masivamente ha decidido gritar un alarido de ¡Ya Basta! y quitar las bases de su sostén al poder victimario presidencial: el levantamiento y rebelión de las cholas y ponchos rojos bolivianos. Ese es el ejemplo -más allá de todas las enormes diferencias geográficas, étnicas, culturales, estratégicas y tácticas existentes entre ambos pueblos-, en su toma de conciencia y determinación moral de acción, que proponemos reflexionar y creemos debería pasar en las porciones de poblaciones ultraconservadoras y genocidas de Israel y Estados Unidos, para detener los genocidios y guerras en que están involucradas.
En Bolivia estamos presenciando un levantamiento social de magnitudes, sobre todo desde campesinos e indígenas de la zona del Alto, de La Paz, junto a mineros, obreros, transportistas de todo el país que han bloqueado carreteras, caminos y espacios públicos -paralizando al país-, para revertir las brutales políticas neoliberales del actual gobierno que ha incumplido y traicionado todas las promesas de campaña.
En América Latina existen muchos ejemplos de levantamientos sociales masivos de resistencia civil en las últimas dos décadas: por ejemplo, en Ecuador levantamientos indígenas-campesinos en 1997, en el 2000 y el 2005 quitaron tres presidentes. El pueblo bajó masivamente de las montañas y cerros, de todos los rincones del país, entró caminando a la capital, tomó todos los espacios de gobierno, de poderes legislativos, y las Fuerzas Armadas decidieron no seguir la represión. Eso también pasó en Serbia contra Milosevic en el 94.
Más recientemente, hubo grandes estallidos sociales -que pudieron no haber avanzado en laradicalidad hacia un levantamiento social- muy importantes. En octubre del 19, también encabezado por la CONAIE de Ecuador se bloqueó el país por el aumento de la gasolina, ; enel mismo mes también en Chile por el aumento del boleto del metro en Santiago; y menos de dos años después, en abril del 21, en Colombia por reformas sociales y fiscales.
El actual Papa León XIV en su primera encíclica Magnifica Humanitatis (Magnífica Humanidad), donde intenta muy bien plantear la defensa y primacía de lo humano frente a la Inteligencia Artificial, nos brinda un concepto muy complejo e indispensable para luchar hoy día por la humanidad en todos los sentidos: “desarmar” (y desarmarnos). Lo refiere a “desarmar las palabras para contribuir a desarmar la tierra”. El concepto que es muy rico y clave tiene muchos aspectos, y por supuesto que uno inmediato tiene que ver con romper la concepción de “paz armada” mundial y promover el desarme nuclear y armado -donde la Inteligencia Artificial es el centro cada vez más- de todas las potencias de cualquier nivel. Pero si lo tomamos en el sentido de la lógica del pensamiento, de la construcción de conocimiento para una “paz justa y digna”, sabemos que el “desarme epistémico” clave hoy día para atacar la “lógica de la crueldad” y avanzar en la “desobediencia civil masiva e individual a toda orden deshumanizante”, es “desarmar la obediencia ciega e infantil” de porciones grandes de nuestras sociedades -empezando pro la israelí y la norteamericana- hacia sus autoridades y redes mediáticas violentas y genocidas, diciendo ‘Ya Basta! a las órdenes deshumanizantes que les piden ejecutar o acatar silenciosa y cómplicemente.
Este Papa ha enfrentado desde la palabra y acciones simbólicas -hacia líderes de otras religiones y minorías, por ejemplo- sobre todo a Trump, en forma clara, directa y frontal, como debe de ser: “No tengo miedo a Trump, seguiré hablando contra la guerra”. Nos parecería importante que, como creyentes y no, nos sumáramos a él -y otros líderes de todo tipo- también a acciones directas noviolentas, más allá del discurso y las palabras, “metiendo el cuerpo” más dentro de los territorios de guerra y genocidio, como por ejemplo, Gaza, Irán, Líbano. En lo particular, creemos que sería importante ante este vacío de alternativas conceptuales y prácticas a la paz armada que nos atraviesa mundialmente, el Papa pudiera volver a convocar como se ha hecho antes -junto al Dalai Lama y otros líderes religiosos y espirituales- a un nuevo Encuentro Ecuménico Mundial por la Paz en Asís, donde salgan declaraciones y claves para contraponerse en todos los sectores y organizaciones sociales al avasallamiento de la paz armada y militarista.
Desinformémonos, 12-6-26
Pietro Ameglio
Miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011.