Todos conspiramos

Pablo Díaz Estévez

UNESCO, GEF, CAF y el Acuífero Guaraní. Un nuevo requerimiento sin agua bendita

El mismo día que Paraguay eliminaba a Alemania del mundial de fútbol, cuatro gobiernos y tres organismos internacionales (el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe o CAF, el Fondo Mundial para el Ambiente o GEF y la Unesco en Montevideo) se proponían bendecir los mercados verdes y azules de los países que atesoran uno de los principales recursos de agua subterránea del mundo: el Sistema Acuífero Guaraní (SAG). El mismo día del anunciado cierre del acuerdo entre un consorcio de empresas internacionales (HIF Global) y el gobierno uruguayo para el supuesto primer experimento a escala comercial de hidrógeno y metanol verde, a 80 kilómetros del evento.

Pero ese día, mientras que en América del Norte los estadios de fútbol estaban repletos de entusiastas espectadores, en la reunión sudamericana convocada por el “Proyecto de Porte Medio Acuífero Guaraní” el Aula Magna de una sede de la Universidad de la República, en el bajo Río Uruguay, no alcanzaba al 10% de sillas ocupadas. Pero ¿por qué tanta ausencia?.

Desde 2003 los países del Mercosur se propusieron cooperar para estudiar y monitorear un complejo sistema de acuíferos que comparten. Para ello, dando continuidad al trabajo del Banco Mundial y la OEA, (denunciado hace años por CEMIDA como expresiones de la “guerra” por el agua), se realiza una presentación de algunas supuestas “conquistas”.

Los gobiernos pasan, los consultores quedan

En estos 23 años han pasado progresismos y gobiernos de derecha por los sillones presidenciales de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, pero las consultorías privadas se mantienen. Quizás se asemejan a los nuevos intépretes de la voluntad divina, que las distintas corrientes de gobernantes precisan y respetan: técnicos, investigadores universitarios, cientistas de la tierra y sus generosos recursos, constructores de datos (supuestamente) públicos que, según se reza, permitirían cierto margen de soberanía frente a las grandes empresas.

Mientras que el artículo 47 de la Constitución de la República de Uruguay establece, de acuerdo a la legislación y su reglamentación, que son las comisiones de cuenca los espacios de participación social en relación al dominio público del agua como derecho, estas no fueron informadas de tan importante evento

Quizás el logrado video documental que los “representantes” de los gobiernos nacionales, presentaron en la ocasión puede ser la evidencia de que hubo un caudal de participación expresada en testimonios individuales. Donde se pretende dar a entender que hasta los portavoces de los pueblos originarios de la región que por haber asistido a Talleres o “encuentros indígenas” ya legitimaron todo lo actuado.

Además de no convocar asistencia, ni pasar por las comisiones de cuenca, en las dos horas compartidas, los asistentes no recibimos ningún tipo de información técnica sobre el complejo y vario pinto sistema de acuíferos transfonterizos.

Tampoco, nada se dijo sobre las inquietudes de las poblaciones locales que llenan las actas de las mencionadas comisiones. Poblaciones que además se movilizan en defensa del Río y el lugar, por lo que sus preocupaciones son de público conocimiento.

Mucho menos habilitaron la palabra por iniciativa propia, ni respondieron a las voces críticas de la ciencia que señalan que la interdependencia de las distintas capas, más superficiales y más profundas del SAG, lleva a que las extracciones de agua para hidrógeno en esa zona puedan efectivamente realizarse a discreción y encontrarse con abundancia en distintos puntos, pero afectando acuíferos y cuencas superficiales a una escala importante.

Claramente, las consultorías necesitan esquivar los conflictos, y respaldar indirectamente la hoja de ruta del Hidrógeno manchado de colonialismo verde. Es más, anunciaron una tercer consultoría, que daría continuidad al hito histórico del monitoreo del SAG en base a más de 30 pozos. El mensaje entre líneas parece claro: no hay problema con que siga el extractivismo mientras la ciencia funcional genere ríos de tinta para (supuestamente, algún día) regular los recursos del reino del agua.

Y bueno, finalmente en el evento realizado todo iba de maravilla hasta que: descendientes de los pueblos originarios, la Asociación Civil Ambientalista de Salto (Uruguay), activistas por la defensa del Río Uruguay ( que representan tanto argentinos como uruguayos) y la academia crítica de los proyectos del hidrógeno y metanol verde, denunciaron la falta de convocatoria y participación. Lo que pudo decirse hasta que, (como hace más de cinco siglos), les quitaron el micrófono.

Fuente: http://www.cemida.com.ar/conversiondocumentos/MAPAACUIFEROGUARANI.pdf

Pablo Díaz Estévez

Académico y activista de Uruguay. Coordinador del Observatorio de Política de tierra de la Universidad de la República. Autor de los libros: Tierra y educación en Santiago del Estero (Editorial Nuestramérica, Buenos Aires, 2007) y Sociología de las ocupaciones de tierra (Editorial Nordan, Montevideo, 2009), entre otros. Instagram: @pablo_diaz_estevez

7 Respuestas a “Consejos para un gran capitalista y otras reflexiones”

  1. Soy el Juan que mencionan, hoy justamente visitó mi pueblo después de que hace 5 años me fui entr otras cosas porque querer cuidar nuestro río era en contra de los intereses del resto de los pobladores. Aquí sigue el pueblo, el progreso y el exito no llego y la planta sigue, ni la ruta que movía un poco la economía pasa más por aquí, Pero yo era el loco. Que decir, gracias por intentarlo a los que lo intentan, que la decidía de los muchos no impida la ética de los pocos.

  2. Haydee Fachelli

    En Uruguay no.podemos invertir en resultados que sabemos que no van a dar resultados. Usemos el sentido común y no arriesguemos nuestro patrimonio. EL AGUA. SEAN INTELIGENTES EL PUEBLO LO NECESITA Y EL.PODER DEBE ESTAR AL SERVICIO DE EL Y NO AL.PODER POR EL.PODER MISMO

  3. Maria Carmen

    Seguimos vendiendo nuestro patrimonio por espejismos de colores y quizás in dinerillo algo más a quienes deciden sin consulta popular entregar nuestros bienes . Vasta yo el país no se vende !!!

  4. Graciela Piñeiro

    Que decirle a Juan …el progreso es tener un trabajo digno que esté en armonía con lo que nos ofrece la naturaleza, ya sea dependiente o propio. Acá seguimos yendo a votar a los inútiles que no tienen más ideas que la de disfrutar de las regalías que obtienen por entregar al poder ajeno las mayores riquezas que poseemos los uruguayos y que nos hubieran alcanzado a vivir en disfrute hasta el final de los tiempos. Entonces yo me pregunto por qué seguimos viviendo bajo la égida de estos gobiernos que no representan un poder democrático? Háganos nuestras propias leyes, busquemos una tierra y ocupemola como hacen los políticos sin nuestro permiso. Defendamos el Agus y seamos unos molestia para los que vienen hoy a robarla mientras los uruguayos tomamos mate con agua podrida y contaminada. Pienso que no es una utopía, ya Árticas y otros de nuestros próceres lo hicieron y aunque se tuvo que ir al exilio, sin nombre y compromiso quedó en todos nosotros como un ejemplo de dignidad y amor a la Patria Grande. Todo con la Constitución, nada que ella no apruebe deberá ser permitido.

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