Rompecabezas

Red De Solidaridad Con Chiapas De Rosario

Un recorrido muy especial….destino: Montevideo (escala: Cuba)

Esas sombras oscuras en los mapas, marcando las fronteras, siempre se borraron para mí, pero en la cultura dejan una huella imborrable, convirtiéndolas en colores, en voces y en ritmos… de tambores, de candombe.

Y otra frontera se borró después que mi amiga Ali me dijera….Qué tal si vamos a Montevideo?

Siempre fue para ella un lugar muy especial. Y sí, aquí estamos, yo recordando aquellas palabras del EZLN…. “otros vientos empezarán a soplar respuestas.. y esperanzas”.. 

En realidad, sólo sentir el abrazo de un país hermano y de los amigos, nos hace dejar por un momento un tantito el dolor de nuestro país, las guerras, y saben a respiro, a bálsamo.  No es silencio, sino un susurro de esperanzas que reviven, que recargan energía y …. como dice Benedetti:

” Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos”

Así, en medio de una ciudad contradictoria, amabilidad y hospitalidad inigualable, increíblemente con una alta tasa de homicidios; edificios antiguos muy bien conservados en la Ciudad Vieja, cadenas de lujosas torres avanzando por la costa y barrios muy pobres como Casavalle; genocidio de los indígenas charrúas, mientras en el deporte se autodenominan charrúas, cuando apenas unos pocos sobrevivieron; un expresidente que fue tupamaro, partidario de un “capitalismo bueno” y poco claro en sus condenas contra los genocidas y torturadores… y continúo con la cita de una revista uruguaya….”Tenemos una cárcel en Libertad, un arroyo seco, un cerro chato, en Cerro Colorado ganan los blancos y en La Blanqueada barrio residencial gana el Frente Amplio, los duraznos son de Canelones y en Isla de Flores no hay ni una margarita.”

Y nos reencontramos con un viejo amigo, Adán, y su familia: Pocha, su compa, y sus dos hijas.  Creando nuevos momentos juntos, recordando el pasado. Y allí surgió la idea de una entrevista a estos médicos que estudiaron en Cuba, para que nos transmitan esa bella experiencia. Pocha, uruguaya, se sumó, y estas son sus palabras. Van con el agradecimiento por la entrevista y por haber tenido la alegría y el placer de conocerles.

-Mi nombre es Yanina, y me crie en Montevideo con mi mamá, obrera textil, empleada doméstica y cocinera, y mi hermano Adrián, un año mayor que yo. 

Cursé la primaria primero en una escuela pública y luego fui becada en un colegio de hermanas teresianas. Cuando llegó el momento de elegir bachillerato, elegí la opción biológico/medicina que cursé en el liceo Instituto Alfredo Vázquez Acevedo, en el centro de Montevideo. Mi plan era estudiar en la facultad de medicina, y mi plan B, estudiar profesorado de biología. 

22/8/2006, graduación de la 2da promoción de la ELAM, acompañada de mi profesor y amigo Luis Fernández de la Osa

Cerca de aquel liceo está el local de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, por donde pasé un día camino a casa en –bicicleta, y veo un afiche donde promocionaban las becas para estudiar medicina en Cuba. Tenía la idea de que la medicina en Cuba era muy prestigiosa, pero no sabía mucho más de la realidad de aquel país, y mucho menos de lo que significaba el proyecto de la Escuela Latinoamericana de Medicina. 

Pedí un formulario para solicitar la beca, allí mismo lo completé y entregué. Cuando llegué a casa le conté a mamá, que no se lo tomó muy en serio. Días después recibo una llamada que me confirmaba que había ganado la beca y me citaban para una reunión informativa. Los días que le siguieron a esa llamada fueron vertiginosos entre trámites, peripecias para conseguir el dinero para financiar el pasaje, despedidas, incertidumbre y mucho entusiasmo. 

Asamblea constituyente de la Asociación de Médicos Egresados de la ELAM (AMELAM). Año 2018

Todo lo que vino después fue sorpresa y aprendizaje, constituye la mejor experiencia de mi vida, y le dio un sentido real a la profesión para la que me estaba formando. Estudiar medicina en un país donde la educación y el acceso la salud son derechos indiscutibles, es un privilegio y es inspirador. El aprendizaje en aquel sistema único de salud con un sólido primer nivel de atención, que pone en el centro al ser humano, a su familia y a la comunidad, fue lo que me llevó después a especializarme en Medicina Familiar y Comunitaria.

                                                                                                Primer congreso AMELAM, año 2019

Pero el aprendizaje no se redujo a lo académico. Cuba, ejemplo de lucha, rebeldía y dignidad, con sus contradicciones y sus aciertos, fue la prueba inequívoca de que un mundo mejor es posible. Ser parte del ejército de batas blancas soñado por Fidel es un orgullo y un honor. 

La convivencia con personas de más de 100 países de América, África y Asia fue desafiante y enriquecedor. Los frutos de esos lazosperduran a lo largo del tiempo. Es así que no han parado de nacer proyectos colectivos que aglutinan a egresadas y egresados de la ELAM, con la solidaridad como bandera. 

Compañeras y compañeros uruguayos egresados de la ELAM e integrantes del Batallón 51 en Venezuela. Año 2008

Cuba despertó en mí la inquietud por conocer más de este continente latinoamericano, y así fue que busqué la forma de llegar a Venezuela para poder conocer la revolución bolivariana.  Allí viví 4 años e integré el Batallón 51, colectivo de médicas y médicos de la ELAM que trabajábamos en zonas rurales, zonas de frontera y de difícil acceso en la Amazonia venezolana, a la vez que nos formábamos en la especialidad de Medicina General Integral (nombre que recibe en Cuba la medicina generalista o medicina familiar y comunitaria). 

Brigada de solidaridad tras el tornado en ciudad de Dolores, año 2016.

La llegada de mi primer hija, Zoe, y la necesidad de maternar acompañada de mi familia materna, me llevaron a regresar a Uruguay, donde hoy me desempeño como médica de familia. Completan mi familia mi compañero Adán, chaqueño-rosarino egresado de la ELAM, mi hija menor, Niurka, y una red de hermanos y hermanas de la ELAM con los que compartimos un hermoso pasado en común y sueños.

Red de Solidaridad con Chiapas de Rosario-Argentina

Intentamos compartir con los zapatistas ese camino de dignidad y esperanza, a través de las Brigadas Civiles de Observación, testimoniando las violaciones a sus derechos y difundiendo su lucha desde nuestros territorios. Buscamos una nueva forma de hacer política y caminos de encuentro.

Imagen: Mural a cargo de China del Río, Rosario 2019

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