Un centro social histórico en peligro de desalojo

Foto: AFAR
El centro social Leoncavallo, fundado en Milán en 1975, ha sido durante décadas un bastión de la autogestión, la cultura alternativa y la resistencia política. Su historia está marcada por ocupaciones, desalojos y una persistente lucha por espacios de libertad en una ciudad cada vez más moldeada por la lógica del capital.
El 18 de octubre de 1975, un grupo de jóvenes de la izquierda extraparlamentaria ocupó una fábrica farmacéutica abandonada en la calle Leoncavallo, en el barrio obrero de Casoretto. Allí nació un espacio que ofrecía desde guarderías y comedores populares hasta conciertos de punk y talleres de teatro, convirtiéndose en un referente para generaciones de activistas y artistas
A lo largo de los años, el Leoncavallo enfrentó múltiples intentos de desalojo. En 1989, bajo la administración del alcalde socialista Paolo Pillitteri, se produjo un violento desalojo que, lejos de acabar con el centro, fortaleció su papel como símbolo de resistencia . En 1994, fue desalojado nuevamente y se trasladó a su actual sede en la calle Watteau, donde continúa ofreciendo actividades culturales, sociales y políticas .
El Leoncavallo ha sido un espacio de encuentro y creación, albergando desde conciertos hasta talleres y servicios comunitarios. En 2014, el centro logró un acuerdo con el Ayuntamiento de Milán para regularizar su situación, marcando un hito en su historia .
Sin embargo, en marzo de 2025, se notificó un nuevo intento de desalojo, el número 131 en su historia . Este hecho pone en evidencia las tensiones entre las políticas urbanas y los espacios autogestionados.
El desalojo del Leoncavallo representaría un fracaso para la ciudad de Milán y para los 15 años de gobiernos de centroizquierda que no han logrado integrar plenamente este espacio en el tejido urbano. Sería un paso más hacia una «ciudad del capital», concepto que, según el geógrafo Samuel Stein, se refiere a un modelo urbano donde «la ciudad se convierte en una máquina para generar ganancias para los inversores, en lugar de un lugar para vivir para sus habitantes» .
Defender el Leoncavallo es defender una ciudad inclusiva, diversa y abierta a la participación ciudadana. Su desaparición sería una pérdida irreparable para el tejido social y cultural de Milán. El 15 de julio descubriremos que pasará, si terminará en la calle el Leoncavallo o si se construye un mañana distinto.
Andrea Cegna
Autor de narrativas heréticas, historias de resistencia y alternativas, visiones asimétricas sobre el capitalismo europeo.