Territorios-Pueblos como “Arcas” ante el diluvio
Diversidad
Importante no solo enfocarse en la arremetida fascista global, sino también en las resistencias que avanzan a contracorriente. Por ejemplo, los procesos de reconstitución o reunificación social de la territorialidad ancestral de los pueblos del mundo, cualesquiera sean las denominaciones “oficiales”. Se trata de los pueblos indígenas, originarios, afrodescendientes, “campesinos”, quilombolas, palenques, “tribales”, raizales, ribereños, “Maroons”, garífunas, aborígenes. Territorios bajo el control, posesión, propiedad, vigilancia y manejo, como trincheras de resistencia o “Arcas” (Zibechi, dixit) ante el diluvio de la aplanadora del capital. Sigue un análisis basado en varias experiencias y en especial de la Amazonía indígena del Perú y sus autogobiernos, que son los reales “autores y protagonistas” de este horizonte estratégico.
Inevitabilidad
Proceso urgente, ante la corrupción, dictaduras y desinstitucionalización, de los Estados Uni Nacionales y sus “democraduras”, cuyo “desarrollo” del despojo extractivista, expande el ecocidio, etnocidio y la violencia sobre los pueblos. Las economías ilegales se generalizan, son globales, y solo pueden ser afrontadas desde la reunificación como Pueblos-Territorios. Será imposible desde la atomización de parcelas y el divisionismo organizativo.
Esperar o “tramitar” que los Estados, bajo la Colonial Modernidad, “reconozcan” lo que pertenece a los pueblos, es una trampa mortal. Vivimos la disputa territorial global del extractivismo, y por ello, es urgente, la auto demarcación de los territorios ancestrales originarios, las cuales, no ocurren en forma aislada, sino en paralelo a la reunificación social de cada Pueblo, con normas colectivas y estructuras de autoridad pública “otra” (no estatal ni privada), la “forma social comunal” (Quijano, dixit) como gobierno propio autónomo.
Caminos propios
Ocurren según la particular geografía de cada pueblo, trayectoria organizativa y desafíos que afronta. Transcurren al ritmo de sus propios procesos, incluyendo las estrategias y etapas, anteriores o no, como el superar el divisionismo, asistencialismo, cooptación, corrupción, mafias del extractivismo y en especial de la “locura e infierno del oro” y economías ilícitas; aunque pueden delinearse algunos elementos comunes: *Socialización de los criterios sobre territorialidad y sus colindancias * Decisiones desde las asambleas en cada comunidad/Aldea con participación de mujeres, sabios, juventudes, hasta las articulaciones como Pueblo * Mapas con la toponimia cultural de la hidrografía, sitios sagrados, cementerios y asentamientos antiguos, caminos y etno zonificación de usos * Límites y áreas de usos comunes con otros pueblos * Zonas ocupadas por terceros (Estado, empresas, migrantes) para construir normas de respeto mutuo * Instalación de hitos con actas de colindancias * Reconstrucción de saberes y estudios sobre la ocupación histórica, social, cultural, sustento jurídico y del manejo de las “bondades naturales” (Wampís, dixit)
Estatización-privatización
Los mapas, actas, colindancias y estudios conforman el expediente de Territorialidad ancestral originaria, el cual suele ser entregado a las autoridades estatales y en especial a las del extractivismo (energía, minas, carreteras, agricultura, finanzas, etc). Los Pueblos deja notificado y sustentada su existencia, posesión y ocupación tradicional.
Los títulos oficiales legales estatales no son el “origen” de la existencia del pueblo, sino una formalidad que elude la tecnocracia, una responsabilidad que incumplen y se trata de anticiparse a ello. Advertir que cualquier concesión empresarial futura, o de Areas Naturales protegidas, estaría superponiéndose con los derechos ancestrales territoriales reconocidos por el Convenio 169-OIT, la Declaración ONU de derechos indígenas, y sentar precedentes en los conflictos sociales y judiciales que puedan originarse.
La feroz disputa territorial del capital y sus estados está basada en negar o demorar los títulos territoriales, sean comunales y sobre todo los colectivos por pueblos. Ganan tiempo para en paralelo declarar esas zonas “sin derechos formales” y pasar a la expropiación directa, vía concesiones mineras, madereras, de hidrocarburos, palma, soja, ganadería y demás extractivismos. Otra vía, es la indirecta, de primero no titular al pueblo originario, luego expropiarlo mediante una “estatización” para imponer Areas Naturales Protegidas, con el respaldo de una parte del ambientalismo excluyente, y posteriormente privatizar su administración bajo contratos con terceros.
Territorialidad y Plurinacionalidad
Los Estados van a buscar frenar, dividir, corromper o reprimir estos procesos, porque se están volviendo ineludibles a los Pueblos ante la violencia del despojo. Les será difícil lograrlo porque los pueblos no están “pidiendo permiso”, sino que construyen realidades de “hecho” como es el expediente de territorialidad que siempre existió en la memoria colectiva, y que conllevará a su formalización posterior como “de derecho”.
Los resultados dependerán de la convicción de sus pobladores, la claridad de sus liderazgos, y las alianzas globales de respaldo. No es un “nuevo modelo”, ni mucho menos homogéneo, considerando los miles de pueblos originarios. Se trata de salirse del modelo colonial y republicano, de territorios “previo papelito estatal”, y de recuperar, unificar o reconstituir, la delimitación, control, vigilancia, usos y manejo ancestrales que permitieron la sobrevivencia de los principales biomas de los cuales depende el futuro de la humanidad, como son las selvas, montañas, mares, valles, sabanas y casquete polar.
La amplia diversidad biológica del mundo va de la mano, y fue, y sigue siendo construida conjuntamente con la diversidad cultural de los pueblos. Somos sociedades pluri nacionales, de muchísimas culturas, idiomas, saberes, manejos territoriales, formas de autoridad y justicia. Imposibles de ser encorsetadas ya bajo las desvencijadas estructuras del eurocentrismo de la modernidad colonial. Más temprano que tarde la realidad se impondrá y se seguirán abriendo paso los Estados Plurinacionales, que suponen precisamente territorialidades diversas, además de juridicidades plurinacionales.
Roberto Espinoza
Sociólogo activista por la descolonialidad del poder y saber y los autogobiernos sociales, superando el Estado-centrismo.