Texto: Rocío Moreno
Este episodio de Voces de la tierra está narrado por compañerxs de pueblos originarios del estado de Chiapas, principalmente del pueblo Tseltal. Todxs se entrelazan en el espacio del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite). Su pasado está marcado por haber vivido el despojo de sus tierras por parte de los finqueros, pero también hablan de cómo el levantamiento zapatista de 1994 fue y sigue siendo un parteaguas en la vida de los pueblos originarios de Chiapas.
Esta historia será narrada por un joven Tseltal de una comunidad localizada en el municipio de Chilón (Selva Norte). Él, a pesar de su corta edad, es parte del concejo del gobierno comunitario de Chilón y ha dispuesto su juventud a la lucha comunitaria. En el transcurso del escrito, también encontraremos las voces de los demás compañerxs, que juntos nos relatan sus sentires históricos de la tierra.
Para muchos de nosotros, Chiapas es un punto imprescindible de la lucha y dignidad de los pueblos originarios tras el levantamiento zapatista de 1994, aunque muchas veces no observamos la digna lucha que también están dando las comunidades organizadas de la entidad que, si bien no son bases de apoyo zapatistas, también están construyendo los tantos mundos posibles que necesitamos. Por eso, me fascinó conocer las historias de estas comunidades y cómo se encuentran con el zapatismo, pero al mismo tiempo siguen sus caminos y formas propias. Es, pues, caminar con el zapatismo y, más allá, con lo propio.
Chiapas además de ser digna rebeldía, también ejemplifica la frase “Un mundo donde quepan muchos mundos”, pues es habitado por Tseltales, Tsotziles, Choles, Zoques, Lacandones, Tojolabales, Mames, Kanjobales, Jacaltecos, Mocho, Chujy Akatecos, y se hablan alrededor de 12 lenguas maternas. Entonces, cada pueblo, sus historias, territorio, cultura y lenguas están ahí, en ese mundo habitado por muchos mundos más.
El joven que comienza esta narración es Tseltal y su mismo pueblo es diverso también. Hay por lo menos cuatro regiones Tseltales (norte, sur, occidente y oriente), aunque la lengua los teje como pueblo. Él menciona que como Tseltales se consideran hijos de la tierra, y agrega: “nosotros tenemos ese arraigo y pensamos que la tierra es nuestra madre.”
La zona en la que vive es la región ch’ol, en la selva norte de Chiapas. El nombre antiguo de su comunidad es K’isisal, que significa tierra de pinabetos, pero actualmente sólo se le conoce como Pinabetal.
Ahí, en sus tierras, mantienen un bosque nativo que es sagrado y ceremonial. Este bosque, dice, cuida a cuatro comunidades (no al revés, aunque bueno, en situaciones concretas, sí es al revés). A este bosque se le ha nombrado de formas distintas, algunos le dicen Guaquitepec (cerro pelón), otros, Paluch’en y más recientemente se le conoce como Takin wits. (cerro seco). Pero lo importante no está en el nombre, sino en la majestuosa belleza que tiene.
Este bosque del que hablan, seguramente lo han visto en una postal o video de Chiapas, pues es único, es un majestuoso bosque de niebla, y tiene varios ecosistemas, según su altura el ambiente es distinto. Al verlo, sólo puedes pensar en algo mágico. La niebla constante hace que los árboles estén cubiertos de musgos y orquídeas, es un ambiente húmedo y muy rico en biodiversidad, y ahí viven especies como el quetzal, el jaguar y el mono araña.
Por todo esto, el territorio y su defensa es vital para el pueblo Tseltal. Y las voces de la tierra de este episodio nos narran, a su forma, lo que sus pueblos han tenido que vivir para recuperar y conservar este territorio ancestral.
Continuum del despojo
Aunque la situación actual es crítica en el estado de Chiapas (por las acciones contrainsurgentes, el desprecio profundo a los pueblos originarios y los cambios constantes que ha traído el crimen organizado junto con los narcogobiernos y las violencias que hay en la frontera sur del país), hay un pasado que ya se abandonó, y ese es el del sometimiento. En todas las historias narradas hablan de las injusticias que enfrentaron con los finqueros rancheros, pero también hay historias de toma de tierras, de lucha y resistencia.
En la comunidad de Pinabetal, obtuvieron retribución de tierras ejidales. Pinabetal es parte del ejido de Guaquitepec. En ese ejido hay cuatro comunidades y lo que se conoce como el pueblo, que es un asentamiento más grande y citadino. Ellos cuentan con un plano virreinal, pero en su memoria histórica hay algunos momentos de recuperación de tierras.
El joven Tseltal menciona que a su bisabuela le tocó vivir bajo los finqueros. Él menciona que cuando su bisabuela les contaba ese momento, para ella era muy doloroso recordarlo y para él escucharlo, pues se sentía su dolor. La realidad de las juventudes en Chiapas es que además de los relatos narrados y de algunas ruinas de las haciendas y fincas que aún hay en sus tierras, esto ya es una situación ajena a ellos. Y aunque la lucha sigue, sí hay alegría también de saber que están en sus tierras recuperadas. En ese sentido, el pasado opresor de los finqueros ha sido golpeado por las luchas de liberación de los abuelos, y a pesar de que en la actualidad existen nuevas condiciones desfavorables para los pueblos, es importante hacer notar ese paso colectivo que se ha dado.
Actuales amenazas
Hoy en día la principal amenaza para el pueblo tseltal es la construcción del megaproyecto de la autopista “Rutas de las Culturas Mayas”. Los gobiernos morenistas bautizan a sus proyectos irónicamente con el nombre de los pueblos que saquea y despoja y así mismo ocurre con esta autopista, que busca conectar la región de Palenque con municipios como Salto de Agua, Tumbalá, Chilón y Ocosingo. El problema con estos proyectos es que además de iniciar una fuerte oleada de despojo, la destrucción ambiental y cultural que hace es devastador.
Para el gobierno, el turismo sigue siendo el aliado al progreso, pero sabemos que no es así. El gobierno les dice que con esa autopista van a poder trasladarse rápidamente al hospital de Tuxtla, pero algunos pobladores se preguntan por qué el gobierno no invierte y acondiciona los hospitales locales o incluso los centros de salud que ya existen. También les dice el gobierno que con esa autopista ellos van a poder invertir y tener sus hoteles o restaurantes, pero ellos saben que, como campesinos, no cuentan con el dinero necesario para ese tipo de construcciones y negocios. Lo cierto es que la población ve en las explicaciones del gobierno mucha mentira, muchos engaños y palabras y acciones mañosas, pues saben que ese proyecto no los beneficiará.
Despertar de la gente
Ante esta fuerte amenaza, la gente ha respondido: “En mi comunidad estamos viendo toda la farsa de las promesas del gobierno. Nos cambian versiones, todo está amañado para despojar. En la parte ambiental, van a explotar la mina de grava de la comunidad, quieren pasar la carretera cerca de los manantiales, el bosque se afectará porque también está cerca de la carretera y por supuesto que dividirá a las comunidades, pues ellos hacen nuevos trazos”.
Las autoridades no han informado a las comunidades sobre este proyecto. Y la realidad es que hay una enorme preocupación, porque al realizarse golpearían al centro espiritual más importante del pueblo Tseltal, que está en su bosque y manantiales sagrados.
Ajaw, guardianes de los cerros y el pueblo Tseltal
La vida espiritual de los Tseltales es profunda. Desde de la conquista espiritual que enfrentaron todos nuestros pueblos desde el siglo XVI, y a pesar de este violento y continuo proceso, en los pueblos aún se resguardan prácticas y creencias ancestrales, y con ello han mantenido viva su espiritualidad. Para los Tseltales, los cerros son sagrados, tiene un valor espiritual, por eso no es nada raro que su lucha actual por defender su bosque, montañas y manantiales sea la razón principal en su movilización. Los abuelos ahora enseñan a las nuevas generaciones a hablar y a vincularse con estos sitios sagrados, les enseñan a rezar y pedir permiso a la montaña para talar un árbol, por ejemplo. También saben que en sus cerros viven otros seres vivos. Además de las plantas, hongos, flora, fauna y humanos, se refieren a otros más, por ejemplo, el Ajaw. El Ajaw son los guardianes de los cerros, donde habitan y resguardan el territorio, el sentir y la creencia del pueblo Tseltal. Además de cuidar la tierra, también cuidan el pensamiento y el corazón de los Tseltales. Por eso la gente va y les hace ofrendas en la montaña, le hablan al Ajaw y le ponen velas de colores.
Muchas de las luchas actuales en defensa del territorio son también para resguardar los sitios sagrados, que son, sin duda, un pilar importantísimo en la cultura y sobrevivencia de un pueblo. Es por esto que debemos de ampliar nuestra comprensión sobre lo que implica la defensa del territorio, pues claramente no sólo es una cuestión de tierra.
Los pueblos han tenido que emplear estrategias para levantarse, y una muy importante ha sido la construcción de alianzas y encuentros con otros. En el caso de los Tseltales, esta alianza ha sido con el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite).
Modevite
Esta organización está conformada por tseltales, tsotsiles y ch’oles de 13 municipios en la zona de los altos y selva en Chiapas. Caminan junto a la Diócesis de San Cristóbal de las Casas. Es un espacio de encuentro y de reflexión comunitaria, donde se analizan las realidades político-sociales que se viven en sus pueblos y la región. Mencionan: “Nuestro objetivo es unir nuestra palabra y sabiduría como pueblos originarios en la defensa de la vida y el territorio, a través de la denuncia y acciones concretas con las cuales exigimos al gobierno local, estatal y nacional el respeto y cuidado de las riquezas naturales en las que como pueblos originarios habitamos”.
Modevite ha sido un gran aliado en la lucha de estos pueblos. Este espacio les brinda seguridad y los cobija y se sienten en compañía. El pasado mes de noviembre, en 2025, se reunieron varios integrantes de Modevite para celebrar su XI aniversario. Allí, algunos miembros narraron sus historias.
Uno de los mayores de edad y con un espíritu fuerte nos contó la historia de Juan Ortego:
Yo les voy a contar la historia de Juan Ortego y lo que paso aquí en San Juan Cancuc. Se hizo una guerra en el año 1712, por eso Juan Ortego, Juan López y Juan García se protegieron con sus sombreros de las balas de los soldados, que buscaban asesinar a Juan Ortego, pero no lo lograron, porque Juan Ortego recogió las balas en su sombrero. El sombrero de Juan Ortego estaba hecho de tela. Cuando inició la guerra subió al techo de la iglesia. El Juan Ortego es el que paró las balas con el sombrero. Juan García es el que tocó la flauta y Juan López toco la corneta cuando empezó la balacera, cuando buscaban asesinar a Juan Ortego. Cuando empezaron a salir esas balas, Juan Orego depositó en su sombrero estas balas. Cuando se llenó su sombrero de balas, habló con los soldados: “Está bien, les vamos a mandar lo que ustedes nos han dado”. Y regó las balas que tenía en su sombrero. Así los soldados murieron, muchísimos murieron. Así como se llenaba el sombrero de balas, así morían los soldados, miles de soldados que llegaron aquí en San Juan Cancuc en el año 1712. Esta guerra tardó. Empezó en el 1712, terminó en 1739. Por eso, hasta allí terminó cuando murieron miles de soldados con sus proprias balas. Así se salvó el territorio. No murió nadie de nuestra gente. No murió la gente de San Juan Cancuc, porque huyeron en los cerros, en las cuevas. Así se salvaron. Cuando terminó la guerra, hay alguien que dio permiso de entrar a otros dueños de la tierra, pero Juan Ortego dijo unas palabras. Cuando ya estaban los dueños de San Juan Cancuc, Juan Ortego se puso en medio de ellos. “Quiero decir algo”, dijo, “quiero mitad de las tierras”, y eso les molestó los abuelos y las abuelas. Y pensaron en cómo asesinarlo. Así lo hicieron los abuelos y abuelas, buscaron cómo detenerlo. Lo emborracharon. Le dieron de tomar trago, y así se emborrachó Juan Ortego. Cuando ya estaba bien borracho, le pegaron en la cabeza con un hacha, y cuando ya estaba muerto, le dijeron a alguien que lo cargara. Y lo llevaron a tirar en una cueva. Pero en el momento de tirarlo, no se despegaba de la persona que lo cargaba, se agarraba de la espalda de la persona. “No quiere despegarse”, dice la persona, “¿pero qué podemos hacer entonces? Nos tenemos que regresar”. Regresaron a buscar una solución para poder tirarlo en la cueva. Buscaron una madera para ponerlo allí, para llevarlo cargando de nuevo. Lo vamos a tirar con la madera. Así lo pusieron en la madera, y cuando llegaron a la cueva lo tiraron. Así se cayó el cuerpo de Juan Ortega. Fue en el año de 1740.
Esta historia pareciera que no tiene congruencia en tiempos, personajes y circunstancias del evento, pero así es la forma en la que se narran las historias en nuestros pueblos. Son realidades mezcladas con fantasías, sucesos fuera de la realidad, valentía, coraje, etc. Pero lo que se busca con estos relatos es confirmar el pasado común, y la sobrevivencia comunitaria que le ha costado a una población. En los registros de la historia oficial, el suceso más importante es la conocida Rebelión Tzeltal de 1712. Este levantamiento nació en Cancuc e involucró a más de 28 pueblos mayas que se levantaron contra el dominio español por la explotación de las autoridades coloniales, eclesiásticas y criollas. Y el relato del abuelo Tseltal es pues la misma historia, y aunque las fechas y personajes parecen confusas o erróneas, no lo son. La historia que se transmite de generación en generación es la de la resistencia y sobrevivencia como pueblo. Después de escuchar al abuelo Tseltal, me queda claro que, en el pasado de los Tseltales, la rebelión Tseltal está ahí grabada, en su memoria histórica.
Otro de los compañeros Tseltales nos dice que tiene participando desde la fundación de Modevite. Él menciona que son 12 años de vida y territorio y que su única motivación de participar es porque “sólo queremos ser felices y en armonía, cuidar nuestros bosque y aguas”:
La historia de mi pueblo, anteriormente, no sabemos cómo era. Entonces, en 1993, posicionamos un rancho y pasamos allá. El 12 de marzo de 1993 hubo un desalojo donde hubo muchos detenidos, hombres, mujeres y ancianos. En abril, un mes después, vivimos un segundo desalojo y más detenidos. Y el 14 de mayo de 1993 hubo un tercer desalojo. Ahí escuchábamos sólo rumores del levantamiento zapatista. En ese año nos detuvieron a 29 personas en octubre. No hay libertad, y cuando llegaron los zapatistas rompieron la cárcel y nos liberaron los zapatistas. En el 94, cuando fue la guerra, vimos cómo era el soldado, tanques, convoyes. En 1995 al gobierno no le quedó de otra más que dar la tierra. Nos dio a cada ejidatario un certificado. Así quedaron nuestros derechos de la tierra.
Lo que se narra es cómo era la situación antes y después del levantamiento zapatista. Antes se vivía una guerra contra los pueblos, y sólo así podemos entender la fuerza del levantamiento zapatista de 1994. Sólo en condiciones duras es que nace la digna resistencia. Y vemos cómo en el año de 1995 las condiciones comienzan a favorecer a las luchas territoriales de otros pueblos. Este tipo de historias, marcadas profundamente por el zapatismo, son más que comunes en Chiapas, y verdaderamente con ellas me hace admirar y ver más enorme a este movimiento.
El problema de la tierra sigue vivo en Chiapas. No estoy diciendo que los zapatistas solucionaron el problema agrario, lo que menciono es que las posiciones cambiaron abruptamente después del 94, y ese cambio, el más fuerte, ocurrió al interior de los pueblos zapatistas y no zapatistas. Después del 94, en nuestros pueblos (no sólo en Chiapas), se amplió el horizonte político de lucha y pronto se habló de tomar nuestras tierras.
Horizonte político de lucha
Ahora preguntamos: ¿Cuál es el horizonte de lucha de tu pueblo? Y entonces la cosa se pone muy interesante, porque tenemos que reflexionar y preguntar y preguntar y después caminar y caminar para ir construyendo ese horizonte, y por eso es que ahora muchos compañeros y compañeras de nuestros pueblos hablan claramente sobre lo que luchan y pelean, nos mencionan:
Como Modevite, nos articulamos con los 11 municipios, que somos pueblos originarios. Es unirnos para defender nuestro territorio y lo que existe en nuestro pueblo. En la tierra ahí vivimos, de ahí comemos, ahí cosechamos. Si no lo defendemos, pues el gobierno nos lo quita, si no nos organizamos, nos debilita el gobierno. Defender colectivamente nuestro territorio, esa es la lucha. La historia de mi pueblo es de hace muchos años, la victoria es de cuando ganamos la tierra, mediante la lucha y la organización. Por eso así se llama nuestro pueblo: La Victoria. Los principales hacían oraciones y fiestas en los manantiales y en el cerro sagrado, ahí fue donde se vio y analizó qué dios no nos dejaba solos y ahí los poderosos que querían adueñarse de nuestra tierra, pero nosotros ganamos. Eso fue en 1995. Los zapatistas nos dieron motivación para que pudiéramos entrar a ese lugar. Antes era una finca. Ahí estamos con la unidad del pueblo. Rezamos para que no nos maten y saquen de nuestra tierra.
El poblado Victoria es un poblado nuevo, reciente, como lo narran. El poblado nació en 1995 y también hablan de cómo los zapatistas los inspiraron y lograron recuperar sus tierras, que habían poseído ilegalmente los finqueros del pasado. Por eso, a ese triunfo, a esa toma de tierras, le llamaron La Victoria.
Nuestros pueblos y sus luchas y organizaciones han madurado políticamente desde que volvieron a la raíz, a los orígenes que nos han querido arrebatar y aniquilar. Por eso también en la lucha de la defensa de la tierra está el trabajo de conectarnos con nuestra historia e identidad.
Otro de los pasos importantes que se dan en los pueblos es que una vez que se tiene de nuevo la posesión de la tierra, se comienza una nueva etapa, nuevos trabajos y nuevos retos. Sobre esto nos comentan:
Mi territorio que defendemos es todo lo que tenemos adentro de nuestras parcelas. Lo debemos de defender. Defendemos lo que tenemos en la comunidad, no sólo el terreno, también los servicios como la luz, el agua, minerales, todo lo que tenemos en nuestro terreno es nuestro, y lo damos entre hermanos, no para que lo exploten. No a los empresarios para que lo vendan ellos. Defendemos nuestra luz que tenemos. Defendemos manantiales, tierra sagrada, bosques, pajaritos, venados, tepezcuintle, eso es lo que defendemos. Defendemos para que no nos quedemos sin nada. Los animales tienen vida y sienten dolor. Que tengamos nuestro maíz natural y quitar los químicos. No sólo es por lo de la autopista sino por mucho más. Ahí, la gente comenzó a comprar terrenos a los rancheros. Y así se formó la comunidad Esperanza y ahí ya no hay ranchos. Los finqueros antes tenían 250 hectáreas de tierras y ahora lo máximo son cinco hectáreas por cada finquero. Por eso, lo cuidamos.
Es muy importante saber que la lucha continúa, la toma de tierras es sólo uno de los primeros pasos que se deben de dar. Y bueno, eso me hace recordar las palabras de los zapatistas y su invitación a la construcción del común. Sin duda, el caminar de nuestros pueblos, una vez que avanza, sólo es para dejar ver los nuevos horizontes.
Todas estas historias de resistencia, de dolor y de alegría dan muestra del enorme esfuerzo comunitario que el pueblo Tseltal ha tenido que caminar y sostener. La actual lucha Tseltal debe ser abrazada para que la vida sigua floreciendo en sus territorios. Después de haber aprendido de ellxs, sé que, en esas montañas, en ese bosque de niebla, en sus palabras verdaderas, hay también pedacitos de nosotros y que, de muchas formas, su lucha e historia es la nuestra también.
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Galerías fotograficas



En el contexto del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, se realizó el 8 de agosto de 2025 una ceremonia para pedir por las comunidades donde atravesará la autopista, y el 9 de agosto más de tres mil personas caminaron juntas para expresar su inconformidad por la “Ruta de las culturas mayas”.
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El Ajaw son los guardianes de los cerros. Están ahí, habitando y resguardando el territorio, el sentir y la creencia del pueblo Tseltal. Además de cuidar la tierra, también cuidan el pensamiento y el corazón de los Tseltales. Por eso, la gente va y les hace ofrendas en la montaña, le hablan al Ajaw y le ponen velas de colores.
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Videos
¿Y tú qué opinas sobre el megaproyecto?
El video informa sobre los impactos y riesgos que está generando el megaproyecto, mal llamado “Ruta de las Culturas Mayas”. Este proyecto dañaría todos los lugares sagrados, se tendrían pérdida de ecosistemas y el territorio. Con sus avances, ya se ve la destrucción de la naturaleza con inundaciones y deforestaciones enormes. Al final nos preguntan: ¿Tú qué opinas de este megaproyecto?
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Sobre el megaproyecto “Ruta de las Culturas Mayas”
En este video se evidencian las incongruencias que alberga el proyecto “Rutas de las culturas mayas”. En un proceso amañado, que busca sólo beneficiar al desarrollo de las grandes empresas turísticas.
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Película
Lekil kuxlejal
Un joven Tseltal nos sumerge en la vida de su comunidad y en los sentires más profundos del Kuxlejal (el buen vivir, según el pensamiento Tseltal). Otra forma de ver y habitar el mundo. También nos habla de la resistencia ante la devastadora construcción de la autopista Palenque-San Cristóbal y la alianza que han construido en la red de Modevite.
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Voces de la tierra
Desgraciadamente en pro de la civilización, destruimos el habitat de la.flora t la fauna de este gran país. Qué le vamos a dejar a las nuevas generaciones, emociones, falta de agua, calentamiento global, especies en peligro de extinción. Dejemos a la naturaleza en paz, ya hay suficientes proyectos turísticos. Mejor darle trabajo a las comunidades cuidando de sus bosques. Es una tristeza ver como esos proyectos que solo a los millonarios favorece, solo sean calzadas de chapopote, edificios que afean el.paraiso que era. Sigan en la lucha. Difundan las barbaridades de los gobiernos. Gracias por su lucha
la utopia jipi nacida en langley virginia y exportado por la CIA.
esta bien la idea, pero AY QUE ACABAR CON LOS CACIQUES («comandantes») y a toda la bola de mugrosos extranjeros que solo andan como pastores pastoreando a los aborregados indigenas
mas de 30 años de OCUPACION EXTRANJERA disfrazada de «zapatismo» y que han logrado??? ademas de que ya toleren a los maricas y lesbianas??? tambien a los pederastas? que han logrado??? nada!!
hace 4 años cuando empezaron a venir las ratas de sinaloa y sus mafias, los zapatistas no metieron ni las nalgas para proteger la tierra que dicen amar… lo de «ejercito» entonces es pura pantalla, apantallapendejos y espantabobos.
ESTO ES OTRA ARMA DEL GOBIERNO JUDIO MUNDIAL, PARA DIVIDIR Y ENFRENTAR A LOS PUEBLOS, Y ELLOS HASTA ARRIBA CON SUS MASONES DE IZQUIERDA Y DERECHA TAMBIEN DIVIDIENDONOS Y ENFRENTANDONOS.
la intencion es buena, pero en los hechos, no hay tela de donde cortar. para eso, mejor andar solos CON VERDADERA AUTONOMIA Y AUTODETERMINACION, sin andarle lamiendo los webos a putos extranjeros culeros.
piensalo