Resistencia Estudiantil Universitaria: entre el paro y el diálogo, contra los feminicidios y las violencias
Estamos atravesando en Morelos un proceso ejemplar de lucha social estudiantil, iniciado a finales de febrero por dos feminicidios de estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM, fundada hace 72 años): Kimberly Joselyn Ramos (desaparecida el 20 de febrero) y Karol Toledo Gómez (desaparecida el 2 de marzo); existía también otro feminicidio desde hace un año de Aylin Rodríguez Fernández (4 abril 2025). Es además el Estado con más feminicidios en el país (31 feminicidios en 2026; La Jornada 4-5-26). Estos dos hechos a pocos días de distancia, generaron una poderosa movilización estudiantil de indignación moral, de digna rabia, de ira y enojo contra la impunidad, la inicial normalización universitaria de lo inhumano por parte de ciertas autoridades evitando algunos diálogos abiertos con los estudiantes y la presentación de pruebas. Por ello, los estudiantes crearon la organización Resistencia Estudiantil UAEM (RE), a partir de la cual nos han educado a no dejar correr más la “frontera moral y material contra la deshumanización” en la universidad y en el Estado, al exigir justicia, condiciones mínimas de seguridad para el desplazamiento y convivencia en la universidad, centradas en una forma de construcción, cultura y educación para la paz. Han ido mucho más allá en la idea de que la paz no es sólo la seguridad, al abordar todos los niveles de convivencialidad, estudio y vida comunitaria. Por otro lado, es cierto también que en el fondo se ha tratado de un enfrentamiento con el delito organizado dentro y fuera del campus, en la ciudad y en el Estado, donde se trafica con narcomenudeo, alcohol, giros rojos y trata de personas; contra fuerzas sindicales corruptas y grupos de poder, contra medios cooptados…
El paro fue la principal acción de lucha estudiantil, proporcional al nivel de violencia de los feminicidios y violencias de género denunciadas, e inició el 2 de marzo, mientras las posteriores Mesas de Diálogo y Trabajo con las autoridades universitarias -encabezadas por la rectora Dra. Viridiana León Hernández- se realizaron del 27 de marzo hasta el 2 de mayo en que se entregaron las instalaciones, aunque aún no termina el paro y siguen algunas mesas específicas. Ha sido un largo proceso marcado por encuentros y desencuentros, cambios de estrategias y tácticas, pero también es cierto que ha existido una voluntad común de las partes de mejorar las condiciones en todo sentido de la universidad.
El conflicto todavía no ha terminado, para levantar el paro -y el regreso presencial a clases- queda la realización de las obras básicas de seguridad que se demandan. Sin embargo, consideramos que es un buen primer momento para hacer una toma de conciencia, un pensar en voz alta iniciales, sin ningún afán de juicios de valor, de idealizaciones, de colocar valores absolutos o catecismos de algunas ideologías, acerca de este proceso de lucha social original en algunos aspectos, y resuelto desde la cultura de paz y la noviolencia. Atravesar una experiencia no constituye mecánicamente el construir un conocimiento a ser compartido por los propios y muchos más, es necesario conceptualizarla lo mejor posible y no sólo describirla. Estas reflexiones van a ser humildes pero reales -fruto del agradecimiento por los aprendizajes sobre todo de los estudiantes de RE, pero también de las autoridades y equipos de apoyo-, y por una cuestión de espacio y medio periodístico trataremos de enumerar algunos ejes y conceptos claves, sin poder desarrollarlos mucho ni ampliarlos aquí, lo que queda para otro tipo de publicaciones.
Este proceso de lucha social ha sido por la forma, por el nivel de representatividad e interés general, un ejemplo interesante para retomar algunos ejes conceptuales útiles para otro tipo de conflictos por violencias de género similares que abundan en el país, sobre todo dentro de las universidades e instituciones de educación superior: ahora mismo tenemos bloqueos en el Instituto Politécnico Nacional, en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en la UACM y en facultades de la UNAM que llevan desde septiembre y octubre del año pasado en paro.
Además como se ha dicho desde las distintas partes, de este conflicto saldrá en algo el comienzo de una nueva universidad con un trabajo mucho más profundo y comprometido entre estudiantes, autoridades, trabajadores, sindicalistas, investigadores, profesores y la comunidad, aumentándose también la pluralidad de formas de organización estudiantil y tal vez laboral. Los territorios principales en que se ha desarrollado el conflicto fueron la zona norte de Cuernavaca en el campus universitario de Chamilpa, la zona centro de Los Belenes con facultades de la salud, y Mazatepec -al sur de Estado- donde fue el feminicidio de Karol.
Ejes conceptuales a reflexionar del proceso de lucha social
1-Organización de RE: este es un primer aspecto muy original en parte e interesante a conocer mejor. Los estudiantes siempre acudieron a las mesas encapuchados por miedo a la represión, no porque quisieran hacerlo así (“mantenernos en resguardo (encapuchados) es una medida necesaria por no sentirnos seguros”). Sus identidades sociales y de clase fueron de mucha pluralidad; practicaron siempre una democracia horizontal para la toma de decisiones en asambleas a mano alzada o en consultas en redes digitales; en las mesas de diálogo llegamos a contar casi 30 voceros estudiantiles de distintas unidades académicas de su lado de la mesa -y más de 20 del lado de las autoridades-, que iban permanentemente rotando, relevándose, mostrando que había muchos liderazgos intercambiables y horizontales del mismo nivel y claridad en la discusión. No resulta para nada común ver una representatividad tan grande, amplia y de buen nivel de unidades académicas distintas sentada en una mesa de diálogo con las autoridades.
A su vez, el Reglamento Interno de convivencia en el paro de Chamilpa es un rasgo muy indicativo de la cultura de justicia y paz de RE: espacio libre de alcohol y drogas, cuidar instalaciones, no forzar accesos ni discursos de odio, espacio libre de todo tipo de violencia y armas, uso responsable y respetuoso del mobiliario, priorizar actividades del paro (recreativas, movilizaciones…), una comisión que diera informes cada día, descanso obligatorio de 4 a 6 horas, evitar fotos y videos en el campus, retiro de personas que generen violencia, cierre de las puertas de las 11 de la noche a las 5 de la mañana.
En el mismo sentido de paz y noviolencia, fue muy importante el comunicado del 21 de abril al deslindarse de acciones de vandalización realizadas el domingo 19 de abril en las oficinas de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales; posteriormente también se han descubierto actos vandalizantes -mucho más allá de la iconoclasia- en rectoría de los que también sabiamente se deslindaron, en lo que no es sólo una cuestión acerca de las formas de la lucha sino del primer objetivo de ésta: acumular fuerza moral. RE tuvo desde el inicio fricciones internas con algún grupo del feminismo anarquista insurreccional (Carlos Illades, “El fuego y la estopa. El anarquismo insurreccional en México” en Nexos, 1-12-19), llamado “Las Morras”, al que logró marginar de su organización y deslindarse con mucho criterio. Este es un aspecto bastante original y no tan común en las luchas, por ejemplo, en universidades de la Ciudad de México.
Actualmente, RE está atravesando rápidamente un proceso de pasar de una movilización masiva estudiantil a un movimiento social estudiantil, y pronto entrará en otra etapa que será más desafiante cuando se convierta formalmente en una organización social estudiantil, incluso con espacio físico propio. Mantener su horizontalidad, liderazgo alternado, determinación moral y capacidad reflexiva colectiva serán fundamentales para conservar su fuerza moral y legitimidad, y así aumentar su poder social y de cuerpos en la universidad.
2-Paro-Plantón: fue la principal forma y táctica de lucha estudiantil, iniciada el 2 de marzo y prolongada hasta hoy. RE distingue entre Paro (suspensión de clases presenciales) y Plantón (ocupación de las instalaciones), mismo que terminó el 2 de mayo con la entrega de las instalaciones a las autoridades. Con esta acción los estudiantes decidieron “usar su poder” y no sólo “tomar conciencia de él”, y gracias en gran parte al paro lograron sentar a las autoridades a negociar.
Siempre resultan claves la teoría y la reflexión -una forma también de acción- en la lucha social, y en este caso conocer que el paro es una forma de lucha de la resistencia civil noviolenta de alta gradación, inspirada en la no-cooperación (huelga, boicot, ayuno…) y que siempre debe ir acompañado por un “apellido” que es la duración temporal: es diferente paro de un día, a paro de 7 días, a paro de un mes, a paro de dos meses…todas estas acciones son completamente distintas entre sí, aunque uno ingenuamente las llame a todas por igual: “paro”. Por ello categorizar de origen el paro como “indefinido” es generar una situación de alta confrontación e inestabilidad en el propio bando y en el adversario. La temporalidad marca la radicalidad y complejidad de este tipo de acción, pero también indica el punto más alto de la curva creciente que en un dado momento tiene un quiebre y empieza a convertirse en un autogol, si no existen las fuerzas y justificaciones públicas suficientes. Por eso, la reflexión colectiva compartida fue evitar que el paro se convirtiera en una toma (desobediencia civil), y se creara así una situación de encierro. Para ejecutar las demandas del Pliego Petitorio (PP) se necesita de toda la comunidad presente y activa: se trata de “parar para avanzar el doble”, o sea parar sí pero no en forma pasiva sino activa y lo más colectivamente posible (https://www.youtube.com/watch?v=VnlMjP4Ge9g).
Resultó muy interesante observar el paulatino “proceso de descentramiento” de RE en ir complejizando la idea inicial muy repetida: ”Si se pierde el paro se pierde la lucha”, “Somos el paro”, para ir comprendiendo que RE es mucho más que el paro, que el paro es solo un medio y no un fin, y que existen muchas otras formas de lucha que en una dada coyuntura -de muchas variables- pueden ser más efectivas, incluyentes y menos desgastantes.
3-Mesas de Diálogo-Trabajo: acompañar la acción directa del paro con un proceso de Mesas fue muy importante, para buscar puntos de encuentro en aras de una transformación positiva del conflicto en cuyo objetivo coincidían las partes: “construir condiciones adecuadas para la seguridad y el bienestar de toda la comunidad”. Aproximadamente en total fueron unas catorce mesas de diálogo y trabajo, en más de dos meses. Las reglas básicas de convivencia fueron fijadas desde el inicio: respeto mutuo, no insultos, escucha, empatía, soluciones y no confrontación.
Asimismo RE pidió también para equilibrar más la “asimetría de poder” existente, que hubiera una moderación, mediación y observación de organizaciones sociales de Morelos. Este aspecto fue importante porque dotó de fuerza moral y legitimidad al diálogo, y a las causas de los estudiantes. Se convocó así a la Asamblea Permanente de Pueblos de Morelos (APPM), al CRIM-Unam, al Serpaj, a ONGs de DDHH, a organizaciones civiles, a la Comisión Estatal de DDHH, y también participó como observadora una representante de la Secretaría estatal de Gobierno. Todos los diálogos (transmitidos en vivo) se realizaron en el Seminario Católico lo que dotó de fuerza moral a todo el proceso, así también lo hicieron los mensajes de apoyo a RE del profesorado de varias unidades académicas, de posgrado, de padres de familia…Se unieron entonces una organización campesino-indígena de larga tradición de lucha en el Estado como la APPM y la organización masiva estudiantil más reciente (RE).
Al acordar un equipo de mediadores que propusimos fuera integrado por alguien del CRIM-Unam, de la APPM, de la rectoría y por mí (Serpaj-Unam), se pensó al inicio que no era necesaria esta función ya que las partes tenían bastante fluidez en el diálogo inicial. Pero tenía razón RE, y sí fue necesaria esta tarea en más de una ocasión, esperando que haya sido positiva. Personalmente vengo sobre todo de una experiencia fuerte de 5 meses de “paro indefinido” -que en realidad fue una toma por un grupo feminista del anarquismo insurreccional- en la facultad de Filosofía y Letras de la Unam (4 noviembre 2029-15 abril 2020), que sólo se suspendió por el Covid, y que trajo afectaciones y polarizaciones profundas a la vida comunitaria por largo tiempo. Allí -como sostuvimos en su momento en múltiples espacios- era imperativa una mediación interna o externa, que nunca existió.
Además, fue importante que desde el inicio las autoridades reconocieron como interlocutores únicos y legítimos en este conflicto, respecto al PP, a la RE. A su vez, otro aspecto inicial muy importante para avanzar en las mesas, fue que RE jerarquizara las demandas del PP, que es un documento de más de 60 páginas presentado el 1 de abril del 2026, a partir de un gran trabajo y proceso democrático de la RE, al conjuntar las demandas de todas las asambleas estudiantiles de las unidades académicas. Sin embargo, resulta muy complicado trabajar con un documento tan extenso por lo que construyeron la estrategia de presentar el 27 de marzo una versión sintetizada de los puntos indispensables del PP. Aquí lo central fue que ambas partes coincidieron en la centralidad de la seguridad comunitaria y en calendarizar el regreso a clases para no perder el semestre. Este es un punto muy importante para quien ha estado en otras luchas similares donde para nada este último es un tema clave.
4-Espiritualidad en el Diálogo: hubo un momento importante el 18 de abril y en la sesión posterior del 21 de abril donde la APPM -a través sobre todo de don Saúl Roque, su líder moral y político- planteó el significado de la mediación para los pueblos de Morelos. Empezó señalando que todos vivimos en una “casa común” en la que todos tenemos que contribuir, donde se deben priorizar el respeto a la vida, la necesidad de dialogar, la palabra comprometida. Se proponen leyes que no se cumplen con una palabra escrita pero muerta, y ahí es donde interviene el compromiso en los procesos comunitarios de reconciliación, donde se cita a las familias en conflicto frente a frente en varias reuniones (en las cuales para aprender a convivir se comparte el pan); los acuerdos no llegan la primera vez ya que son necesarias varias reuniones, pero el diálogo nunca se suspende. Posteriormente, el 21 de abril, se realizó una ceremonia espiritual para limpiar los espíritus y que existiera armonía en las mesas, en ella se marcó un centro ceremonial en el espacio de diálogo con ofrendas de flores y granos, productos de la tierra, oración, incienso, y reconocimiento a la gran madre tierra como el centro junto a los cuatro puntos cardinales. Fue una acción importante también porque nos permitió intercalarnos, acercarnos y mezclarnos, ya que en las mesas estábamos todos sentados frente a frente a gran distancia, en una especie de foto de la polarización existente en ese momento.
5-Experimentos de Confianza: Desde el inicio de las mesas se apreció que la desconfianza mutua era muy grande, y que reconstruir la confianza iba a ser un punto estratégico para primero dialogar, escucharse activa y empáticamente. Las provocaciones porriles violentas en el intento de retomar las instalaciones de la facultad de Medicina -de lo que acusaron a la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM)- , de colocar cámaras en la facultad de Nutrición, la posterior toma de la facultad de Enfermería encabezada por la propia directora y estudiantes que no estaban a favor del paro, las amenazas permanentes de confrontaciones entre estudiantes y padres de familia, la guerra sucia en redes sociales y medios, hicieron que el proceso de diálogo y confianza se retrasara. En el caso de Nutrición, las autoridades acertadamente actuaron rápidamente investigando y destituyendo a la directora (10 de abril).
Ciertamente se enfrentaron distintos “topes intelectuales, epistémicos y morales” entre sí y entre las partes, “puntos a no ceder” (sobre todo fechas de regreso presencial y fin del paro), pero se fueron construyendo acciones, que llamamos (siguiendo a Gandhi en su Autobiografía) “experimentos de confianza”, que permitieron superarlos, rebasarlos y encontrar acuerdos en común. Se usó la idea muy propia y larga de experiencias de acción noviolenta y cultura de paz de “caminar”, y apostando que a partir de empezar a dar pasos juntos seguramente se abrirían nuevas acciones. Al respecto quisiera resaltar un momento clave del proceso, que se dio en la respuesta de una estudiante de derecho a las autoridades en la madrugada del domingo 26 de abril, cuando después de leer el Convenio que ese día histórico se firmó entre las partes para destrabar el conflicto y fijar el regreso virtual a clases (30 abril), la autoridad le preguntó a RE si el regreso presencial sería también el mismo 30 de abril, y ella contestó con gran serenidad e inteligencia: “Empecemos a trabajar y después veremos”. Al día siguiente se realizó el primer gran “experimento de confianza”, que fue una Comisión Mixta de diagnóstico físico del campus, a partir de caminar dos días juntos por el campus y descubrir con asombro realidades desconocidas en muchos sentidos, sobre todo desde la experiencia estudiantil de habitar el campus gran parte del día.
Otro aspecto clave respecto a los “topes” -que todos tenemos- fue plantearse en un punto central de las negociaciones y luchas: el no confundir el “punto de llegada” con el “punto de partida”. Hacerlo, como muy frecuentemente se hace, lleva a situaciones de desánimos, frustración, enojo y fractura del diálogo. Se reflexionó que el punto de partida era iniciar un proceso de escucha, confianza, empatía y discusión, y el punto de llegada eran las acciones consensuadas de co-operación en seguridad comunitaria, contra el abuso de poder y las violencias de género, así como la entrega de las instalaciones y el regreso presencial a clases.
6-Regreso a clases: Se trata de una comunidad estudiantil de 40 mil, de los cuales 27 mil estaban en clases virtuales. Un punto inicial importante e interesante que planteó RE en este aspecto fue una discusión acerca del significado que tiene la “libertad de cátedra”. ¿Qué tipo de libertad tienen los catedráticos para evaluarlos (RE insistió en una “evaluación cognitiva”)? Y el riesgo que hay por el miedo a represalias de profesores, acordándose la importancia de construir unas infografías y glosario, que traduzcan a la comunidad el “Acuerdo de garantías de no represalias” (27 de marzo) en un lenguaje accesible y claro para estudiantes y maestros. Además, se firmó un “Programa Integral de Capacitación en Materia de No Represalias”, en el que ojalá RE coloque temas y enfoques claves.
Al respecto, particularmente, dentro de las mesas se incluyó con mucho compromiso a los alumnos de la Preparatoria de Técnicos Laboratoristas -que comparten instalaciones en la ciudad universitaria- para hacer que se respetaran sus derechos en las formas de evaluación que enfrentarían, por no aceptar clases virtuales. Existió una presión grande y amenazas a quienes no entraran a clases virtuales, lo que hizo que muchos tuvieran que plegarse. Como denunció una madre: “No se salvaguardaron los derechos académicos de los estudiantes a favor del paro, los alumnos regresaron a clases virtuales porque no existían garantías que se les evaluaba si adherían al paro”.
Por otra parte, respecto a las condiciones de seguridad, RE sintetizó sus demandas “irrenunciables”a mitad de abril: que en el campus de Chamilpa no se permitiera el acceso a muchas personas sin un control real abandonando el modelo de campus abierto; crear algún sistema de credenciales eficientes; cámaras de vigilancia y luminarias suficientes; transporte interno y bahías de acceso; volver visibles y seguros los “senderos invisibles” creados por el alumnado como atajos; crear una barrera física en el bosque atrás -consensada con los comuneros- para disuadir a la delincuencia…
Finalmente, como una vuelta de tuerca muy importante en el procesos respecto a la construcción de confianza mutua y disminución de la asimetría de poder, uno de los momentos más interesantes fue la co-operación conjunta hacia el regreso a clases y las medidas de seguridad, desarrollada en las mesas de trabajo por cada unidad académica, entre los directores y estudiantes de RE. Allí no fue necesaria ninguna mediación -justamente el mayor suceso de esta instancia- sino que se entendieron con respeto mutuamente, y firmaron acuerdos satisfactorios para todos. Pasar del paro a mesas de diálogo, de éstas a mesas de trabajo generales y, finalmente, a mesas de trabajo mixtas por unidades académicas y por tareas de infraestructura en seguridad, fue un gran logro de las partes desde la noviolencia en este proceso de lucha. No fue nada fácil, pero en todo momento hubo -a pesar del gran desgaste y agotamiento mental y físico- una voluntad, generosidad e inteligencia común de las partes.
7- Reconstrucción del tejido comunitario: el regreso virtual a clases se acordó para el 30 de abril, así como la entrega de instalaciones se realizó el 2 de mayo. En las semanas siguientes se continuarán con mesas mixtas de trabajo sobre seguridad e infraestructura. Y esperemos que pronto empiecen a cumplirse plenamente las exigencias mínimas de seguridad de Re y se dé el regreso presencial a clases, que en el fondo significa que toda la comunidad esté junta “pensando en voz alta”, a pesar de las diferencias. Para ello no debe banalizarse ni creer que será algo natural la necesidad de un diálogo respetuoso entre estudiantes y con profesores que reflexione sobre estos dos meses más allá de los matices, valorando el conflicto como una oportunidad de crecimiento, mejora y mayor humanización (colectiva e individual) -principio básico de la cultura de paz-, no estigmatizando a nadie ni castigando. Este proceso debe ser construido con mucho conocimiento, cuidado, apertura y respeto, y para nada dejado al azar, a la improvisación o al voluntarismo. Pero, al menos, en las Mesas de Diálogo y Trabajo las partes lograron sembrar una semilla para aumentar una cultura de paz, noviolencia y mayor seguridad humana en la comunidad.
Pietro Ameglio
Miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011.