Zacualpan, contra el oro, por el agua
Texto: Roció Moreno
La comunidad nahua de Zacualpan se localiza en el estado de Colima. Y es bien sabido que sus mujeres han sido la voz más fuerte y clara en la defensa del territorio. Es por eso que quienes nos narran esta historia son compañeras que, desde hace tiempo, han decidido caminar en la lucha de su pueblo, para así seguir gozando del hermoso territorio que han habitado por cientos de años.
Zacualpan pertenece al municipio de Comala. Cuenta con un territorio de más de 5 mil hectáreas de tierra comunal. Se localiza en las inmediaciones de la reserva de la biósfera de la sierra de Manantlán. La población se sostiene de la agricultura, recolección de frutos como la ciruela, y un poco de ganadería. Dentro de su territorio, está el manantial Ojo de Agua, que es simplemente el centro de la vida misma del pueblo nahua.
Zacualpan cuenta con toda una historia agraria en su pasado. En las últimas décadas han sentido una presencia más fuerte del avance de la minería en la región y su comunidad. Es importante señalar que el estado de Colima es uno de los más pequeños en el país, pero ocupa los primeros lugares a nivel nacional por otorgar concesiones mineras. En este escenario desventajoso es donde nace la lucha y resistencia del pueblo nahua de Zacualpan, que luchó y lucha por frenar el avance de los proyectos mineros en su territorio.
La defensa de los manantiales de Zacualpan
¡Sí a la vida, No a la Mina!
La lucha comenzó en 2013, cuando se dieron cuenta de que el gobierno federal había otorgado dos concesiones mineras en su territorio. En noviembre de 2013 en asamblea, acordaron tajantemente que no permitirían la instalación de la mina, ya que afectaría gran parte de su territorio y provocaría la contaminación-destrucción del manantial Ojo de Agua, que no sólo es vital para Zacualpan, sino que también abastece de agua potable a la capital de Colima y la ciudad de Villa Álvarez. En esa asamblea de 2013 se conformó el Consejo Indígena por la Defensa del Territorio de Zacualpan (CIDTZ). En diciembre del mismo año, se movilizaron fuertemente y exigieron en la cámara de Diputados la cancelación de las concesiones. Las compañeras recuerdan y narran con orgullo que, días después, las autoridades cancelaron dichas concesiones, sintiendo un triunfo muy importante en la defensa de su territorio.
Zacualpan, primer municipio libre de Minas en México
Después de haber logrado cancelar las dos concesiones mineras que los afectaban, llegaron pronto los nuevos desafíos. La fragmentación y cooptación de miembros de la comunidad nahua comenzaron a revelarse con el avance de la lucha. Mineros y gobierno trabajaban fuertemente para debilitar la resistencia de los defensores de territorio. Y en respuesta a estas acciones, la comunidad de Zacualpan convocó a una reunión abierta en la plaza pública de su pueblo para firmar un documento donde en asamblea decían: ¡Zacualpan, territorio libre de Minas!
Las luchas más difíciles son las que se dan al interior de los pueblos. Zacualpan no sólo luchó por sacar las minas de su territorio, sino que también removió a autoridades propias que se prestaron a los sobornos de los mineros y gobiernos. Por eso en esta historia también se recuerda y narra la lucha que se debe de hacer contra las corrupciones que hay al interior de nuestros pueblos y organizaciones.
La movilización fue muy fuerte, la exigencia muy clara: ¡Fuera las minas! Lograron remover a autoridades propias por actos de corrupción y se consiguió por primera vez en México un Tribunal Agrario reconociera las tierras de Zacualpan como un “territorio libre de minería.”
Sin duda, la lucha nos anima y enseña que un pueblo organizado y unido puede enfrentar a los que creemos indestructibles, y que no lo son frente al poder de los de abajo.
Nuestros pueblos cargan con amparos, juicios y documentación favorable para acreditar que se está actuando en legalidad, pero la realidad es que aunque las declaratorias, sentencias o cualquier otro documento legal “nos proteja”, son papeles vacíos. Por eso, aunque el documento legal decía que en Zacualpan no se podía instaurar ningún proyecto minero, las amenazas seguían y siguen latentes.
En marzo de 2014, ante la tremenda realidad que enfrentaban, donde veían y sentían que las autoridades no acataban el mandato del pueblo de ¡Vida Sí, Mina No!, apagaron los motores del sistema de bombeo de su manantial, que abastece a las dos ciudades más grandes de Colima. La respuesta del gobierno fue brutal; aún las compañeras recuerdan con dolor y rabia cómo vivieron esa represión. Varios miembros de la comunidad, y en su mayoría mujeres y personas mayores, fueron golpeadas, jaloneadas y lesionadas.
Las represalias continuaron, las autoridades locales y estatales los criminalizaron constantemente por alzar la voz y defender y resguardar su territorio. Esta es también una historia de represión, hostigamiento y amenazas constantes, e incluso ha provocado que varios miembros de Zacualpan se tengan que desplazar de su territorio por la violencia que reciben los defensores de territorio.
Me dicen las compañeras que, aunque es una historia chiquita, es muy grande y profunda. Me piden que les explique muy bien que su lucha es por la vida, por cuidar los manantiales y montes verdes y frondosos que tienen. Dice Micaela: ¡Todos somos guardianes! Y muchos, las pensamos como las guardianas de los manantiales y territorio, porque eso son.
La otra lucha, dentro de la lucha
Las compañeras también me pidieron que se narrara sobre el machismo que hay en nuestros pueblos. Y cuando me dijeron, sonreí, porque es justo en la lucha donde hay una voz fuerte de las compañeras donde se logra denunciar con claridad el machismo. En esta historia, es más fácil comprenderla, porque todxs vivimos en sociedades regidas por el sistema patriarcal. Entonces, sabemos que las compañeras no sólo deben de lidiar con los trabajos de la casa, sino también con sostener económicamente un hogar y además encargarse del cuidado de los hijos y demás miembros de la familia, y en el caso de las compañeras de Zacualpan, luchar por el territorio. Por eso, las compañeras de Zacualpan son guardianas del hermoso manantial de Ojo de Agua, pero también comerciantes, campesinas, recolectoras, bordadoras, maestras, sanadoras, comuneras y tantas cosas más que ha tocado hacer.
Algo que me conmovió mucho al escucharlas es que es muy importante decir que no hay líderes o una sola mujer a la que se le debe de reconocer, sino más bien al colectivo de mujeres que lucharon y las que siguen haciéndolo. También es claro que hay compañeras que ya no están, pero que siguen presentes en la memoria del pueblo. Por ejemplo, la comunera Epitacia Zamora Teodoro, quien fue una de las fundadoras del Consejo Indígena por la Defensa del Territorio de Zacualpan (CIDTZ). Recordada por su pueblo, siguen brotando sus frutos en la lucha territorial de Zacualpan.
Desde mi opinión, uno de los grandes logros de la digna lucha de Zacualpan ha sido la búsqueda emancipatoria de las mujeres. Veo con claridad que desde las movilizaciones de 2013 y 2014, las compañeras simplemente ya no pueden echar paso atrás. Algunas de ellas mencionan que antes del 2013, por ser mujer no podían hablar ni opinar. Y aunque el camino es largo y pesado, es una realidad que las mujeres en Zacualpan ya ocupan cargos comunitarios y tienen voz y participación activa en sus asambleas y comunidad.
Otra de las grandes enseñanzas de esta lucha es que también es interna. “Luchamos contra los bienes comunales que no trabajan para el bien común”, mencionan, aunque siempre claridosas de que la lucha principal es “contra el estado de Colima, que quería terminar con esta naturaleza. Estamos aún alertas. Nuestro territorio se iba a destruir todo, tierras, agua, naturaleza, por eso ahora cuidamos y defendemos”.
La transparencia en la palabra de estas guardianas es muy simple, es la lucha por la vida, por conservarla, por seguir sosteniéndola.
Por último, nos dicen que algunas de sus encomiendas como guardianas que son es enseñar a los hijos a cuidar y defender su comunidad. También mencionan que se deben de rescatar las tradiciones y que la lucha no se termina, la lucha siempre sigue.
¡Nuestros bosques y tierras se cuidan y defienden!
¡Vamos a seguir en la lucha y no nos vamos a rendir pa’ nada!
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Galería fotográfica



Fotografías que dan muestra de la riqueza y belleza en su territorio. Sus montes verdes, bosques vivos, nacimiento de manantiales y abundantes ríos en todo el territorio.
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Zacualpan en la voz de sus mujeres
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Memoria de una lucha y tradición de un pueblo
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María Teresa es secretaria de bienes comunales. Ella nos menciona cómo vivió el plantón que sostuvieron por más de tres meses en el tiempo de mayor movilización en 2013-2014. También habla sobre la red de apoyo que recibieron de otras comunidades e incluso de gente de la ciudad de Colima. Explica de la importancia de luchar por el agua y el bosque, pues de ahí obtienen el alimento y el trabajo. Finalmente, habla sobre la importancia de las fiestas y tradiciones en Zacualpan. Con su voz, entendemos que la lucha contra las minas es la lucha por la vida.
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La amenaza de los partidos
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Micaela señala cómo los partidos políticos han divido a su comunidad. Por eso, ella invita a organizarse sin los partidos políticos, para garantizar la lucha comunal y la conservación del territorio.
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La resistencia de Zacualpan
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Zenaida nos introduce a la lucha que libraron en 2013 contra las concesiones mineras y el gobierno de Colima. Conmovida, narra cómo sufrieron en esos años de resistencia, pero al mismo tiempo, sabe que la lucha continúa, ya que las amenazas siguen. Por eso, insiste en que se debe de enseñar a las nuevas generaciones a luchar, para que sigan defendiendo su territorio y gozarlo.
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En nuestro corazón siempre
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La comunera Epitacia Zamora habla sobre la importancia de no claudicar en la defensa del territorio. Pita es una de las mujeres recordadas en lucha contra las minas. Epitacia falleció, pero su espíritu y trabajo, aún sigue floreciendo en los montes verdes de Zacualpan.
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Voces de la tierra