Paz de Trump vs. Paz de Sheinbaum
La humanidad está hoy en día como nunca -frente al atroz manoseo político y mediático- ante la disyuntiva de qué es realmente la paz, de cuál paz podemos hablar e imaginar. Detrás de este entramado se esconde algo más profundo: ¿hacia dónde caminamos y podemos caminar como especie colectiva para humanizarnos? ¿A qué le tiramos en el presente y hacia las generaciones futuras?
El control que hay desde los imperios, desde las grandes fuerzas militares genocidas y represoras, depredadoras neoliberales ambientales y laborales, desde las corporaciones mediáticas que son quienes construyen poderosamente el “infantilismo social” de las inmensas masas de la población, quienes han instalado en grandes mayorías la concepción del desánimo y la desesperanza: no hay otra paz posible más que la de las bombas, la guerra y la impunidad. Se ha llegado a niveles no vistos antes de degradación y desaparición de instituciones y legalidad mundiales, empezando por la ONU y las Cortes o Tribunales internacionales. Dentro de este panorama que parece único y dominante, creemos sin embargo -desde la teoría, la historia y la esperanza- que existen dos grandes modelos concretos desde el ángulo en que vamos a reflexionar que es el de la construcción de paz, no tanto el de la cultura y la educación para la paz (¡complementarios pero distintos!). Estos dos modelos responden a dos personajes de relieve mundial políticamente hablando, dos presidentes como son Trump en EEUU y Sheinbaum en México, junto a todos sus aliados. Sabemos bien que ambas formas y planes de construcción de paz no responden a una sola persona, sino a construcciones colectivas de muy diferente tipo, pero para este artículo hemos querido hacer didácticamente esta asociación aparentemente simplista, aunque es más compleja de lo que parece. Tampoco buscamos idealizar a ninguna de estas dos personalidades ni compararlas personalmente, sino sólo ahondar en sus posturas desde los estudios internacionales de la paz. Así, lo que simplemente intentaremos es reflexionar en la lógica de ambos modelos -que son también históricos y milenarios de construcción de paz-, y no detenernos ahora en las limitantes y desafíos que son muchísimos que ellos entrañan en la práctica, así como en sus resultados y contradicciones.
Asimismo nos parece que el Plan de Paz para Gaza de Trump y Netanyahu, así como el Plan de Paz y Justicia para Michoacán en México de Sheinbaum y su gobierno, constituyen dos coyunturas que han permitido poner al descubierto, como diría Gandhi “desnudar la verdad”, acerca de estos dos modelos mundiales, pero también históricos y teóricos de paz.
Ambos modelos tienen de raíz, por la situación de la forma bélica y tan violenta de la expansión y los monopolios capitalistas mundiales, a la seguridad como el primer piso sobre el que apoyar su construcción de paz, pero desde una concepción y lógica radicalmente diferente: Sheinbaum habla y practica la seguridad con justicia social y jurídica, con humanización de las y los otros, víctimas y victimarios; Trump, por su parte, impulsa la seguridad militar sola sin justicia social, exterminando o reprimiendo brutalmente por el contrario a los más pobres y excluidos (en su violencia estructural, suspendió el programa SNAP de ayudas de todo tipo a 42 millones de pobres en EU) y a las víctimas indefensas de la violencia (palestinos, pescadores caribeños y del Pacífico, población migrante en EU…). Ambos modelos están atravesados en sus territorios por la muy mal llamada “guerra contra el narco”, pero la enfrentan desde concepciones y lógicas diametralmente opuestas.
Trump representa lo que se denomina -desde los teóricos Galtung y Lederach- la “paz negativa”: la paz como ausencia de guerra, “si quieres la paz prepárate para la guerra” es su lema, donde sólo se enfoca esta construcción centrándose en la punta del iceberg de la violencia -la directa- y dejando totalmente de lado las violencias culturales y estructurales, las simbólicas y psicológicas. Sheinbaum, por su parte representa lo que para estos autores y muchos otros -entre quienes nos incluimos- se ha dado en llamar la “paz positiva”: se construye como un proceso y no como un punto terminal, centrándose en todas las formas de verdad, justicia, reparación, no repetición y dignidad; desde el combate a las causas de las violencias estructurales y culturales en el tejido social, y también por supuesto intentando resolver la violencia directa a nivel de fuerzas materiales o de fuerzas con armas.
Un eje fundamental en la construcción de paz -y también de la cultura y educación- es la Otredad, sea como mirada hacia los iguales, hacia los adversarios -o enemigos según se les defina- y más a fondo sobre la misma especie humana. Para la paz de Trump las y los otros que no piensan como él, se le oponen o él escoge como chivos expiatorios tienen una condición humana acotada, no plena, pecaminosa, por eso no son sujetos de derechos, y los que tenían se les quitarán retroactivamente; se parte de la creencia que nunca van a cambiar ni redimirse, por eso se les odia y elimina totalmente. La foto perfecta es el bombardeo a las pequeñas lanchas en el Caribe frente a las costas de Venezuela, de México, de Colombia y de Trinidad y Tobago, donde sin ninguna prueba y con impunidad total se bombardean a decenas de barcos con pescadores a quienes se asesina, en lo que son ya según la ONU “crímenes de lesa humanidad”, en acciones no sujetas a ningún tipo de legalidad y castigo internacional.
En cambio, en la lógica de la construcción de paz desde el gobierno de Sheinbaum y la izquierda humanista mexicana, el otro y la otra -víctimas o victimarios- son sujetos de derechos, posibles de cambio y humanización, que responden en ocasiones a situaciones socioambientales y económicas de enorme degradación, carencia y a los cuales hay que brindarles en las más formas posibles espacios alternativos de mejor construcción humana, social, económica y moral, para buscar inhibir toda forma de reclutamiento y acciones de inhumanidad. Por supuesto, sin dejar de lado las sanciones correspondientes a las acciones violentas.
La Paz de Trump: sólo existe la Otredad en obediencia ciega
El modelo de paz de Trump y su amplia gama de aliados, medios y corporaciones internacionales que lo reproducen en mil formas, tiene que ver con asociar la paz solamente a la militarización y la seguridad, subsumiéndola a la guerra, a la venganza y al odio sin ningún tipo de pruebas contra las víctimas; el todo disfrazado de democracia. Los conceptos claves para victimizarse y justificarse mesiánica y moralmente son los de “terrorismo”, “enemigos” y “comunistas”, que buscan aterrorizar a todas las poblaciones civiles y a las fuerzas que se oponen a cualquier tipo de política de expansión del imperio norteamericano y sus socios-súbditos.
Precisamente buscar ganar legitimidad sin ningún tipo de pruebas y datos o hechos sociales que demuestren la legitimidad de tamañas violencias que se dicen de respuesta a falsas violencias que los medios encubren, construye masiva y eficazmente una enorme “hipnosis social” (Gandhi) y un “infantilismo social” y parálisis de acción y reflexión, indispensables para hacer crecer cada día este gran proceso inhumano imprevisible. Desaparece cualquier criterio de “verdad” objetiva, en aras de una obediencia y mesianismo ciegos ante la autoridad y los medios cómplices. Y no se trata sólo de un silencio de las masas de población, sino también y sobre todo de instituciones y gobiernos del mundo: ¿qué han dicho y hecho en concreto la ONU (recién ahora expresa una condena tibia), la OEA (desaparecida por escándalo), la mayoría de los gobiernos continentales, por ejemplo en el caso de los bombardeos en las costas caribeñas y del Pacífico? En la “paz negativa” el silencio -en este caso- sólo expresa complicidad con el resurgimiento abyecto de la “doctrina Monroe”.
Actualmente este tipo de construcción de paz ha tenido cuatro hechos sociales muy notables a nivel mundial que lo muestran con toda su claridad: El Plan de Paz en Gaza; los ataques brutales a migrantes latinoamericanos y asiáticos en Chicago, Portland, Nueva York, Washington, Los Ángeles…en las ciudades santuarios demócratas de Estados Unidos; los bombardeos frente a costas de Venezuela y otros países latinoamericanos; el otorgamiento del nóbel de la paz a un ser tan indigno e inmoral como Corina Machado. Estos cuatro hechos sociales están totalmente entrelazados y desnudan lo que es claramente el modelo de seguridad sin paz y con guerra, que se centra en lo inmediato, desapareciendo el pasado y el futuro de los cuerpos atravesados en esos territorios, sin ningún tipo de prevención de violencias y aniquilando de múltiples formas a quien se oponga. En este modelo de paz la relación entre el fin y los medios es totalmente funcional y pragmática, supeditando los medios totalmente a los fines.
Particularmente, El Plan de Paz para Gaza parte de un hecho históricamente inédito porque los dos mayores genocidas actuales de la historia humana -Trump y Netanyahu- se proponen para encabezar un plan de paz en el territorio que están exterminando en todos los niveles y formas; además otro genocida como Tony Blair en Irak encabezará la “Junta de la Paz”. Los países que en la Asamblea de Naciones Unidas de septiembre se levantaron y retiraron en una cantidad enorme cuando iba a hablar Netanyahu, ahora en forma automática avalaron el plan de paz en una hipocresía total. A su vez, otra característica de este tipo de paz tiene que ver con la “ausencia de coherencia” entre la práctica y el discurso: por un lado Trump emite un twiter diciendo “Bienaventurados los constructores de paz” y enseguida en otro amenaza a los palestinos y Hamas que si no se acepta el plan de paz “les espera el infierno”.
En forma transparente se señala que esta “paz con guerra” se basará en una Fuerza Internacional Armada de Estabilización, bajo el mando de Estados Unidos y la ONU. Plantea también con total cinismo -en el punto 19- la posibilidad de la creación de un Estado palestino, cuando Netanyahu en la ONU declaró textual que “jamás iba a permitir el Estado palestino porque sería el fin de Israel”. El mundo sabía perfectamente que el plan de paz lo único que buscaba era la liberación de los rehenes y por otro lado de algunos presos políticos palestinos, y crear por unos días un “cese al fuego” que permitiera retornar a una gran población palestina desplazada. Sin embargo inmediatamente se iba a violar como ha hecho Israel con innumerables ataques y muertes con todo tipo de excusas falsas, porque el gran negocio capitalista inmobiliario de resort de lujo, de extracción de gas natural y de todo tipo de recursos naturales y humanos con mano de obra barata en este enclave, es claro que va a seguir y por supuesto que un ejército genocida y colonialista que ocupa más de la mitad del territorio de Gaza no se va a retirar.
Asimismo, uno de los puntos más cínicos del plan es mencionar al final que se establecerá un “proceso de diálogo interreligioso basado en los valores de la tolerancia y la coexistencia pacífica”, para buscar sanar las narrativas y heridas entre las poblaciones. Las identidades interreligiosas están entre las máximas víctimas morales de todo este proceso genocida, al igual que la inmensa mayoría de la población israelí dentro del país, por su silencio cómplice e inmoral. No tienen la más mínima fuerza moral ni capacidad de hacerse cargo de nada que tenga que ver con la palabra paz, justicia e interculturalidad.
La paz de Sheinbaum: derechos humanos y dignidad para todas y todos
El Plan de Paz y Justicia para Michoacán del actual gobierno mexicano, encabezado por su presidenta Claudia Sheinbaum, si bien se inscribe dentro de un proceso de desarrollo de la construcción de paz desde el gobierno de López Obrador en el sexenio pasado, nace de una coyuntura reciente determinante que fue el asesinato el 1º de noviembre del alcalde independiente de Uruapan (Michoacán), Carlos Manzo, y también el 20 de octubre fue asesinado Bernardo Bravo, líder de las organizaciones sociales de limoneros del mismo Estado. Ambos crímenes realizados con una enorme impunidad.
De base, en esta construcción de “paz positiva” de Sheinbaum (quien la refiere a la gran cultura del “humanismo mexicano”) está muy claro que se parte de oponerse a todo lo que fue la “guerra contra el narco” (eje conceptual de la Paz de Trump), tan falsamente declarada por Calderón e impulsada por el jefe narco García Luna: “Nosotros no creemos en eso porque somos humanistas, tampoco creemos en la detención de una persona sin orden de aprehensión por el sólo hecho de verla como presunto delincuente, y que con eso se tenga justificación para disparar. Eso no lleva a nada, eso es injusticia y no una salida humanista, somos necios en construir una sociedad humanista”. Esta primera definición es clave y va contra un gran detonador de la violencia cultural y directa: la construcción de “chivos expiatorios” estigmatizados, especialmente jóvenes y pobres, urgidos de ser eliminados para “tener seguridad”. Responde al principio central de la cultura noviolenta: la humanización del Otro y la Otra, con los derechos, justicia y medidas que esto implique.
Además hace referencia a otra característica de la mandataria en su identidad social: es una científica acostumbrada a construir y reflexionar desde los “datos duros”, no desde las especulaciones sin pruebas que generan múltiples pre-juicios sociales. En el pasado sexenio de López Obrador la construcción de paz en el país tuvo un lema: “Abrazos y no balazos” – del cual también escribimos un artículo en estas páginas-, que fue manipulado y atacado mucho por parte de la oposición política y de sectores muy oscurantistas y retrógrados, que sólo buscan permanentemente manipular y encontrar fallas en las políticas de estos dos últimos gobiernos. Se decía que la idea era abrazar y dar impunidad a los delincuentes, cosa totalmente falsa, pues en realidad es el lema más cristiano y humanista de todas las tradiciones históricas que pudiéramos encontrar, ya que su objetivo es humanizar a todas y todos, no tratarlos sólo con justicias punitivistas que sólo reproducen la espiral de la guerra y la violencia sin construir alternativas de vida digna y diferentes para esos victimarios, que también son víctimas de un orden social basado en la normalización de la violencia y la inhumanidad. Y decíamos, que nos extrañaba sobremanera -aunque bien sabemos lo conservadoras y ligadas a las oligarquías que son las jerarquías de las iglesias en México- que particularmente las iglesias cristianas no hayan defendido y promovido este lema, totalmente anclado en lo más profundo del mensaje evangélico de Jesús, así como de otras tradiciones humanistas y religiosas.
Otro aspecto central de los dos últimos gobiernos mexicanos en este modelo de construcción de paz es el respeto total a la autonomía e independencia nacional, expresado así por Sheinbaum para responder además a los intentos de la oposición mexicana intervencionista: “Rechazamos que venga Estados Unidos a resolvernos la situación, eso no resuelve nada, primero sería violatorio de nuestra soberanía y nuestra independencia. Podemos colaborar, podemos coordinarnos, pero no se trata que venga Estados Unidos a decir, intervenir o a tener sus agentes, porque tampoco funcionó, y no se trata de utilizar técnicas de guerra en México”.
Y profundizando agrega: “Este Plan es una estrategia integral que parte de que la seguridad no se sostiene con guerra, sino con justicia, con desarrollo y con respeto a la vida”. La estrategia integral de paz y seguridad en México se basa en cuatro puntos: atención a las causas; fortalecimiento de la Guardia Nacional; mayor colaboración interinstitucional; inteligencia e investigación. Habló también de tres ejes para este Plan: seguridad y justicia; desarrollo económico con justicia y educación y cultura para la paz. El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, que aspirará seguramente en muchos aspectos a ser un modelo nacional, tiene que ver con 12 ejes centrales y más de 100 acciones y cifras de miles de millones de pesos destinados a todos los renglones del tejido social. Se originará en un punto central de la paz noviolenta desde abajo: comunicación permanente con la población local, descentralización y regionalización diversa, una intervención casa por casa y permanente de todas las secretarías claves de la construcción de paz en el país, en lo social, en lo económico, en la seguridad y en lo político. Que resulte es otro tema, aquí estamos analizando la lógica detrás de este Plan.
Así, la paz no se impone con la fuerza, no es sólo una cuestión de enfrentamientos armados y de inteligencia policial y militar (básicas para detener a los cabecillas de tales procesos de violencia directa de todo tipo), sino ante todo de atención integral y prevención -desde las comunidades y las autoridades- de las causas de violencia cultural y estructural, y reconstrucción del tejido social, con muchos y abundantes recursos materiales y morales. Los ejes propuestos para este modelo de paz tienen que ver con la seguridad, el desarrollo económico, la infraestructura, los programas sociales, la educación, la salud, los jóvenes, las mujeres, la cultura, la vivienda y los pueblos indígenas. Por un lado, sí existe un gran despliegue de fuerzas federales armadas, pero también existen programas de desarrollo económico, infraestructura y programas sociales: se crearán dos polos de desarrollo económico, una cantidad muy grande de programas sociales, especialmente para jóvenes, programas económicos en beneficio de productores, créditos, derechos laborales a los jornaleros, expansión de los proyectos de Sembrando Vida, infraestructura en carreteras, en agua potable de riego y saneamiento, e infraestructura a nivel de salud y hospitales.
Finalmente, existe un punto central en esta propuesta de construcción de “paz positiva” con justicia y dignidad para todas y todos, que está a la base de la noviolencia: la relación entre el fin y los medios, donde -como decía Gandhi- “Los medios ya son un fin en sí mismos. Existe una relación entre ambos como entre una semilla y un árbol: de una semilla podrida (guerra) no puede nacer un buen árbol”.
Pietro Ameglio
Miembro del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), del Colectivo “Pensar en voz alta”, y del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011.
Propuesta ética,necesaria, posible y urgente.
Propuesta necesaria urgente ,y valiente.
Gran reflexión sobre la no violencia para seguir hablando de Palestina y evitar una guerra nuclear..
Es importante también mencionar a las Comunidades Afromexicanas, al mimo tiempo que lo hacemos de Pueblos Originario. Los Pueblos Afros no están debidamente visibilizados en México o a nivel Mundial.
Muchas gracias querido Pietro
Totalmente de acuerdo! Qué importante eso que mencionas, visibilizar la historia y las luchas de las comunidades afromexicanas —junto a las de los pueblos originarios es una deuda enorme que todavía tenemos pendiente en México y en todo el mundo. Sin inclusión real y memoria histórica no hay paz justa.
Totalmente de acuerdo! Qué importante eso que mencionas: visibilizar la historia y las luchas de las comunidades afromexicanas junto a las de los pueblos originarios es una deuda enorme que todavía tenemos pendiente en México y en todo el mundo. Sin inclusión real y memoria histórica no hay paz justa.
Pietro, ¿en dónde podemos ver tu ponencia entera?
Dudo de que al Papa los sionistas le permitan entrar en Gaza, es más, estoy cierta de que no lo dejarán. ¿Cuál sería la campaña de noviolencia en Israel? ¿Lo dejarían caminar desde Jerusalén hasta Gaza para que la gente se una a su peregrinar?
Por otra parte, ignoro qué relaciones tenga el Vaticano con el Estado de Israel y con sus comerciantes: ¿no habría que pedir al hermano León (yo tengo para mí que es en este sentido que el actual papa tomo este nombre: el amigo de Francisco) que suspenda relaciones comerciales con el gobierno y las empresas sionistas? También convendría que pida públicamente que se haga un boicot a productos israelíes.
Por último, ¿el llamado no debería hacerse también a los rabinos judíos no sionistas? ¿No deberían ellos también «poner el cuerpo?
Gracias por tu esfuerzo. No olvido a Gaza y Cisjordania.
En momentos de extrema gravedad e impunidad, el discurso y la prudencia institucional corren el riesgo de volverse cómplices por omisión.
La propuesta de que el liderazgo moral y religioso mundial asuma una presencia física e interreligiosa sobre el terreno rompe con el monopolio de la diplomacia tradicional. No solo interpela a las jerarquías religiosas a ser consistentes con su prédica, sino que nos desafía como sociedad civil global a pasar de la indignación pasiva a una verdadera acción noviolenta masiva de no-cooperación. Es un llamado urgente a la audacia ética que la historia hoy nos exige el contexto ante nuestras y nuestros hermanos en Gaza. Meter el cuerpo hace referencia directa a la encarnación de Jesús.
Estoy de acuerdo con tu reflexión, sobre todo en la importancia de pasar de la indignación a la acción noviolenta. Me parece interesante cómo relacionas la presencia de las personas y el compromiso de la sociedad con la búsqueda de la paz, ya que el texto también destaca que no debemos permanecer pasivos ante los conflictos, sino buscar formas pacíficas de transformarlos.
Totalmente de acuerdo. Cuando las vías diplomáticas se reducen a meros comunicados, la prudencia termina siendo una coartada para la inacción.
Interponer la presencia física y «meter el cuerpo» en el territorio es llevar la noviolencia a su última consecuencia ética. Desafía la pasividad y nos recuerda que la paz no se construye desde la comodidad de un escritorio, sino arriesgando la propia vida para proteger la de los demás.
Para mi el texto señala que antes de entrar en un conflicto pues debemos de conocer las causas del mismo ya que es importante saber cuales son los factores que lo interpretan o que lo ocasionan ya que si no se interpretará de esa manera podemos meternos al conflicto de manera irresponsable
El texto tambien señala puntos i.portantes como que debemos analizar desde varios puntos de vista y de manera crítica los conflictos que se presentan
Estoy de acuerdo con tu comentario, especialmente en que es importante conocer las causas de un conflicto antes de actuar. Como menciona el texto, analizar el conflicto desde diferentes puntos de vista permite comprender mejor la situación y buscar una transformación positiva en lugar de actuar de manera impulsiva.
1. ¿En qué consiste el triángulo de la violencia de Galtung?
Básicamente dice que la violencia no es solo cuando alguien golpea o ataca a otr@
Posteriormente hay otros dos tipos de violencia que no se ven a simple vista : la violencia estructural como la pobreza, la desigualdad y que el gobierno no dé servicios básicos y la violencia cultural los prejuicios, los discursos de odio o los medios que hacen que veamos normal la violencia. Para Galtung no hay paz real si no se atacan las tres cosas.
2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
Empezó en Sudáfrica cuando a Gandhi lo bajaron a la fuerza de un tren por ser indio, aunque llevaba boleto de primera clase. Ahí dijo hasta aquí y empezó a organizar a la gente con su idea del Satyagraha resistencia sin violencia. Se basaba en no cooperar con leyes injustas, hacer marchas y protestar sin responder con golpes, buscando cambiar al rival en lugar de destruirlo. De ahí se llevó esa misma estrategia para independizar a la India.
3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
Significa dejar de ver el conflicto como algo malo o como una guerra que hay que callar a la fuerza. Desde la paz positiva, el conflicto es solo una señal de que algo en la sociedad está fallando como la falta de oportunidades y es una oportunidad para cambiar las cosas para bien. Se trata de resolver los problemas de raíz hablando, respetando los derechos de todos y arreglando el tejido social, no tirando balazos.
1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
La propuesta de Johan Galtung explica que la violencia *no solamente es aquella que podemos observar directamente. Él la divide en tres tipos: violencia directa, estructural y cultural. La violencia directa es la más visible, porque se manifiesta mediante acciones que causan daño. La violencia estructural se encuentra en las condiciones sociales que generan desigualdad y dificultan que algunas personas puedan satisfacer sus necesidades y derechos. Por último, la violencia cultural está formada por ideas, creencias y valores que pueden hacer que la discriminación o la desigualdad parezcan normales o justificadas.
2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
La lucha no violenta de Gandhi comenzó con el satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Inició el **9 de noviembre de 1906 en Sudáfrica, cuando Gandhi luchó por los derechos de la población hindú que vivía en ese lugar. Su forma de luchar se basaba en la resistencia no violenta, utilizando acciones como el diálogo, la no cooperación y la desobediencia civil en lugar de recurrir a la violencia. Esta lucha buscaba enfrentar situaciones injustas y promover cambios sociales mediante métodos pacíficos.
3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
La concepción positiva del conflicto significa que un conflicto no necesariamente es algo malo. Desde la cultura para la paz, puede convertirse en una oportunidad para que las personas conozcan mejor las diferentes necesidades y puntos de vista, dialoguen y busquen soluciones. Galtung considera que los conflictos son algo natural en la vida humana porque las personas pueden tener objetivos diferentes, pero conflicto y violencia no son lo mismo. Si se aborda mediante el diálogo, la empatía y la creatividad, puede generar aprendizaje, mejorar las relaciones y producir cambios sociales positivos.
1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
No solamente es lo que podemos ver directamente, Existen tres tipos de violencia que están relacionados: la directa, que es la más visible; la estructural, que aparece cuando las condiciones sociales generan desigualdad y no permiten satisfacer necesidades o derechos; y la cultural, que son las ideas o creencias que hacen que esas desigualdades o formas de violencia parezcan normales. 2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
Comenzó en 1906, en Sudáfrica, cuando inició el movimiento llamado satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Con esta forma de lucha buscaba defender los derechos de la población hindú, enfrentando las injusticias mediante la resistencia y la acción no violenta. 3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
Se refiere a que un conflicto no siempre tiene que verse como algo malo, Los conflictos son parte de la vida y pueden servir para que las personas conozcan mejor sus diferencias, dialoguen y busquen soluciones. Si se manejan de manera positiva, pueden convertirse en una oportunidad para aprender, mejorar las relaciones y generar cambios positivos, en lugar de terminar en violencia.
1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
Plantea que lo que normalmente vemos las agresiones o ataques físicos es solo la violencia directa, la punta del iceberg. Por debajo existen dos bases invisibles que la provocan y la sostienen: la violencia estructural, que es la desigualdad social que impide a la gente cubrir sus necesidades básicas, y la violencia cultural, compuesta por discursos, ideas o prejuicios que hacen que la discriminación parezca algo normal o justificado. Galtung advierte que si solo detienes el golpe visible sin corregir la desigualdad y la mentalidad que lo respaldan, el conflicto volverá a estallar.
2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
Arrancó el 9 de noviembre de 1906 en Sudáfrica bajo el nombre de satyagraha, que se traduce como la «fuerza de la verdad». Frente a los abusos del imperio británico, Gandhi organizó a la comunidad hindú que vivía allí para reclamar sus derechos. En lugar de usar la fuerza militar, diseñó una estrategia basada en la desobediencia civil y la no cooperación pacífica, demostrando por primera vez que se podía confrontar a un poder injusto mediante la firmeza moral y la acción colectiva sin caer en la violencia.
3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
Acepta que las personas tenemos metas distintas y que, por ende, el desacuerdo es inevitable y natural en cualquier sociedad. La clave está en entender que conflicto no es sinónimo de violencia ni de destrucción. Si se deja de ver como una pelea donde uno debe vencer al otro y se aborda con diálogo, creatividad y empatía, el conflicto se transforma en una herramienta de aprendizaje. Permite cuestionar nuestras propias posturas, entender las necesidades del otro y generar cambios sociales positivos que mejoren la convivencia a largo plazo.
Totalmente de acuerdo. Cuando las vías diplomáticas se reducen a meros comunicados, la prudencia termina siendo una coartada para la inacción.
Interponer la presencia física y «meter el cuerpo» en el territorio es llevar la noviolencia a su última consecuencia ética. Desafía la pasividad y nos recuerda que la paz no se construye desde la comodidad de un escritorio, sino arriesgando la propia vida para proteger la de los demás.
Muy agradecido con tantas reflexiones y comentarios muy valiosos, que motivan y enseñan cómo seguir luchando por la paz y contra el genocidio en Gaza. Mucha fuerza ens us luchas también!