Pensar en voz alta la justicia y la paz

Pietro Ameglio

Papa y líderes religiosos: ¿pasar de las palabras y los gestos de paz a la acción noviolenta profética de “meter el cuerpo” en Gaza?

Con mucha gratitud al gran trabajo y compromiso ejemplar generoso de Desinformémonos, siempre desde abajo y a la izquierda

Este artículo recoge una síntesis detallada de una ponencia presentada muy recientemente -el 10 de septiembre- en la Conferencia “Paz desarmada y desarmante: el emergente cambio de paradigma de la Iglesia Católica hacia la noviolencia evangélica”, presentada en el Instituto Católico para la Noviolencia (Pax Christi Internacional), en Roma, Vaticano, ante un grupo internacional de académicos y activistas especializados en el tema, pero sobre todo con la intención que los círculos cercanos al papa, y -¿por qué no?- él mismo pudiera oírla o leerla.

Pensamos que esta Conferencia podría ser una excelente oportunidad para aprender y compartir, así también como para idear acciones colectivas y «reales» de noviolencia a corto plazo, que permitan afrontar algunas de las situaciones de violencia más urgentes de inhumanidad, de fe cristiana y construcción de paz que vive el mundo actual. En lo específico, me refiero a la que considero la principal situación de inhumanidad mundial por varias razones: el genocidio (acción más inhumana de nuestra especie) en Gaza, y la limpieza étnica y ocupación militarizada de Cisjordania. Es anti-cristiano y anti-noviolento quedarnos “contemplando” pasmados y en silencio este genocidio, incluso aduciendo un fatalismo posmoderno, que no tiene nada que ver con nuestra esperanza, fe y noviolencia.

El título de la Conferencia menciona los conceptos de “paz desarmada” y “desarmante”: en todos nuestros talleres, cursos, conferencias… iniciamos del hecho que no existe mayor “indefensión” y “desarme” -y mejor “defensa”- que no partir de un “principio de realidad” con reflejos empíricos, donde queremos reflexionar y sobre todo actuar los conceptos abarcados.

Aquí va la síntesis:

Para León XIV, cuya palabra nos ha desafiado a hacer más en la noviolencia…el resto le toca al espíritu que sopla dónde, cuándo y cómo quiere

¿Hasta dónde la noviolencia ha sido efectiva para detener hoy día tan altos niveles de inhumanidad?

A mi juicio, el mundo y la humanidad se encuentran hoy ante una “frontera moral y material” sumamente peligrosa -sin precedentes, debido al riesgo nuclear y al poder de los medios de comunicación y las grandes corporaciones-, entre la normalización de la ilegalidad, la impunidad y la deshumanización, y una suerte de supervivencia y urgente retorno a los valores fundamentales y a las conquistas históricas de los pueblos en materia de derechos humanos y paz. Creo que el papa en su última encíclica (“Magnifica Humanitas”) nos advierte -no sólo desde la IA- de este riesgo de des-humanización y pérdida del sentido de qué nos hace seres humanos.

En este escenario, la noviolencia -impulsada por pueblos, iglesias, espacios educativos y numerosas organizaciones sociales, colectivos y personas comprometidas socialmente…- asume una enorme responsabilidad histórica y profética: no en el sentido de “mirada predictiva hacia el futuro” sino de “acción radical en el mismísimo presente”. Esta responsabilidad reside principalmente en el ámbito de la ACCIÓN, más que en el de los principios o las palabras: ¡se trata de predicar con el ejemplo frente a poderes corruptos e inhumanos!

No considero que esta sea una visión mesiánica o catastrofista ; es simplemente la visión de un activista social y académico historiador quien en cierto modo se siente avergonzado -tanto de sí mismo como de gran parte de la humanidad- ante la tibieza de nuestras acciones al respecto de Gaza, misma tibieza que Dios “vomita” (Apocalipsis 3, 15-19), y la ignorancia social acumulada que tenemos respecto a estos avasalladores procesos de violencia, guerra y genocidio (fenómenos que no son iguales).

De ahí que, al menos para mí, la noviolencia -o nosotros los activistas- en este momento histórico se ha quedado rezagada a la hora de afrontar estos desafíos. El genocidio en Gaza y la limpieza étnica en Cisjordania -así como muchas otras acciones de brutal violencia en el mundo- donde destacan los bombardeos totalmente ilegales e impunes a lanchas de pescadores caribeños- han puesto seriamente en tela de juicio la eficacia de la noviolencia ante niveles tan extremos de violencia y genocidio, sea para prevenirlos que para enfrentarlos en sus picos de violencia. Surge entonces la pregunta de hasta qué punto dicha postura debe complementarse con otras formas de acción comunitaria de defensa y solidaridad, tal como lo plantean y practican nuestras comunidades en México y América Latina. Es un problema profundo que exige un debate serio, a la luz de la historia y de las experiencias de los pueblos: ¿cuál es el «principio de realidad» para la defensa de la humanidad en esta coyuntura histórica y particularmente en determinados territorios de tan alta violencia impune? Claramente, no existe una sola respuesta.

Por supuesto, no dudo de la fuerza de la noviolencia y de la verdad presentes en las enseñanzas de Jesús y tantos otros personajes y pueblos de la historia de nuestra especie. Particularmente en México las principales identidades sociales con quienes trabajamos, aprendemos y que encabezan los procesos de construcción de paz noviolentos son los familiares que buscan desaparecidos, las comunidades indígenas-campesinas-urbanas que defienden sus recursos naturales y cultura, las colectivas feministas y de jóvenes -sobre todo universitarios- que luchan contra violencias de género y abusos de poder.

Sin embargo, tengo claro que no hemos hecho lo suficiente y hemos normalizado en exceso esta brutalidad bélica y genocida mundial, probablemente también por carecer del conocimiento necesario (que no es lo mismo que simple información). El nivel y la proporción de las acciones noviolentas emprendidas para detener estas situaciones inhumanas han sido muy inferiores al nivel de las acciones violentas. A juzgar por la historia y por nuestra humilde experiencia mexicana y latinoamericana, entiendo que, para confrontar acciones tan inhumanas, es necesario construir y EJECUTAR ACCIONES noviolentas masivas de no-cooperación y desobediencia civil, que corresponden a una necesaria proporción y relación entre la espiral de la noviolencia y la espiral de la guerra que se enfrentan.

En un genocidio el mensaje verdadero de lucha es “meter el cuerpo”

Durante los últimos meses he estado leyendo las declaraciones ejemplares del papa sobre la paz justa, cristiana y noviolenta, así como observando sus muchos gestos simbólicos (la foto del niño libanés musulmán que lleva consigo, al que saludó y poco después asesinaron; con los migrantes en Sicilia; con la condecoración al embajador de Irán en el Vaticano; de encuentros con otras iglesias de Oriente…). También he valorado mucho la claridad y valentía con las que se pronunció contra Trump, Netanyahu, y sus ministros con su doctrina y acciones impunes de la «guerra justa», y el papa hablando a favor de “la noviolencia que Jesús enseñó como el verdadero poder sobre el mal” (6-4-26). León XIV ha reiterado “su rechazo a las guerras justas” en su reciente encíclica; ha declarado, entre muchas otras frases: “La guerra no es santa, sólo la Paz es santa, porque es voluntad de Dios” el 14-3-26, “Dios, Jesús, rey de la Paz que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra” el 29-3-26. ¡Ha sido el principal actor social a nivel mundial con la fuerza moral necesaria para alzar la voz de esa manera contra “un puñado de tiranos que está destruyendo el mundo” (Camerún, 16-4-26).

Por todo ello queremos -humildemente- proponer una acción de este tipo y lógica, a discutirse colectivamente:

que el Papa y líderes religiosos pudieran meter (no poner) su cuerpo -junto a los nuestros y de muchos otros y otras- allí donde la violencia y el genocidio son más intensos e inhumanos. Como propusimos, respecto a Francisco I en nuestra ponencia (¿Por qué el papa no está en Gaza?”) aquí mismo el 25 de octubre del 2024 (https://www.academia.edu/125601846/Pax_Christi_Espa%C3%B1ol_Seminario_Vaticano_Papa_en_Gaza_final), que el papa junto a líderes de otras religiones, fueran YA a Gaza y/o Cisjordania (¡Tierra Santa! Donde Jesús caminó, comió, durmió, habló, curó, amó…) para orar y ayunar, escuchar y acompañar solidariamente a las víctimas palestinas y de los rehenes israelíes, llevando también alimentos y medicinas…Y permaneciendo allí el tiempo necesario (al menos tres días: de la cruz a la resurrección), hasta que se produzca algún tipo de ¡Alto al Genocidio! y entrada de ayuda humanitaria.

Con mucha claridad León XIV en una festividad budista envió un mensaje titulado: “Budistas y cristianos por una paz desarmada y desarmante”, donde decía que “estamos invitados a convertirnos en artífices de la paz: no como observadores pasivos, sino como testigos valientes”.

En la noviolencia se le llamaría a ésta una acción de no-cooperación de “firmeza permanente”, la que sin duda sería una acción profética como iglesias y pueblos de Dios, y en solidaridad con las víctimas; sería también una acción noviolenta de “desobediencia debida a las órdenes des-humanizantes” (J.C.Marín), que nos mandan silenciar y normalizar este genodicio. Hemos planteado desde hace años que este genocidio, desde la acción noviolenta podría tal vez detenerse con acciones masivas de desobediencia civil abierta de millones por parte de la población israelí dentro de Israel, bloqueando toda forma de gobierno, caminos, casas de líderes políticos, etc., paralizando el país, sin “retirarse del lugar” hasta que Netanyahu y sus secuaces renuncien y/o vayan a la cárcel, y el genocidio en Gaza así como la impune e ilegal ocupación brutal de los colonos en Cisjordania se detengan.

Ese es el nuevo giro, el desafío tanto espiritual como material que considero urgente para la noviolencia, particularmente desde las iglesias. Por supuesto, todos somos conscientes de las enormes dificultades que esto conlleva, pero -como hemos comentado en más de una ocasión- la humildad y la audacia son dos de las características fundamentales de la noviolencia (padre Donald Hessler), así como una virtud de la noviolencia que hemos aprendido en México de las Madres Buscadoras, es que a veces las acciones deben hacerse “sin pedir permiso” (este punto es de una enorme complejidad sea en cuanto a valores sociales que respecto a la estrategia de las acciones).

De lo contrario, continuaremos repitiendo las mismas acciones -a veces rutinarias o repetidas- aunque sean valiosas, indispensables y muy necesarias de resistencia, mientras la inhumanidad y la violencia avanzan con mucha mayor rapidez. Sin duda, muchas personas que no conocemos están impulsando acciones de no-cooperación y desobediencia civil en distintos lugares del mundo, pero queremos proponer aquí que necesitamos mucha más acción directa de la «reserva moral» del mundo, y las iglesias forman parte de ella -siempre que actúen-, de lo contrario son cómplices de la inhumanidad. Por ello afirmamos que es un momento crucial de nuestra historia como especie y cristianos para decir ¡Ya Basta! y hacer acciones proféticas “radicales” (ir a la raíz), desde las mejores raíces de nuestras tradiciones noviolentas. La reserva moral puede estar constituida por grandes masas en el espacio público o por cuerpos cuyas identidades sociales concentran un gran “poder social”, como es el caso del papa y líderes religiosos, pero que es necesario que decidan “usar su poder” y no sólo “tener conciencia de poseerlo pero sin usarlo”.

La prudencia es un valor milenario, muchas veces admirado en la Iglesia, pero en momentos de alta inhumanidad la prudencia se puede volver complicidad, se puede volver co-operación con la inhumanidad, y el valor que debe prevalecer -desde la noviolencia- nos parece debería ser -como decíamos- el de la audacia humilde. Como, por ejemplo, tuvo Francisco de Asís en su visita a Tierra Santa, durante la V Cruzada, con su encuentro -en principio frente a un enemigo religioso- hacia el sultán Al-Malik al-Kamil en Egipto en 1219, algo inaudito en aquella época y que permitió sentar las bases del diálogo y la paz interreligiosa.

¿Redefinir la “Paz noviolenta, justa y digna” desde Asís y detener una posible guerra nuclear?

Para concluir, quisiéramos también compartir una reflexión acerca de otra propuesta al papa y las iglesias de acción noviolenta que en nada sustituye la urgencia de la anterior -desde un ángulo muy diferente, más cercano a esta Conferencia-, pero también necesaria, y en la línea de la tradición papal de las últimas décadas.

La humanidad necesita recuperar, reconstruir, rescatar y volver a reflexionar, oír y vivir, una perspectiva o definición de paz distinta para el mundo, en un contexto marcado por la posibilidad de una tercera guerra mundial o guerra nuclear así como por esa peligrosa asociación entre «guerra, seguridad y paz», que líderes como Trump, Netanyahu y las grandes potencias mundiales repiten a diario en los medios cooptados, y que demasiada gente cree de manera ingenua e infantil.

Parte de esta difusión masiva de la creencia en la “paz armada” nace del gran proceso de “normalización” que los medios y políticos han instalado en el mundo, y en el que hemos co-operado a veces con nuestros silencios en muchos espacios, empezando por las clases que damos los participantes en esta Conferencia, quienes a veces “damos clases como si no existiera un genocidio en Gaza”, por ejemplo. El lema mundial de solidaridad con la población palestina es “No dejen de hablar de Palestina” y ese debería ser un gran desafío apara todas y todos aquí.

Por tanto, las iglesias quizás podrían convocar a un gran encuentro espiritual y religioso mundial por la paz en Asís -como han hecho papas anteriores junto al Dalai Lama- o cualquier otro lugar espiritual similar de otra tradición, para redefinir -a partir de darle contenidos muy específicos y claros- el concepto y la práctica noviolenta, legal e institucional de la paz y los derechos humanos ante el mundo, y detener una posible guerra nuclear. Y luego hacer una gran campaña mundial de difusión y discusión en todas las comunidades, grupos y personas posibles, presión a los poderes políticos y de todo tipo, incluso tal vez hasta construyendo medios y redes sociales internacionales de amplios alcances. Sería también una acción noviolenta de no-cooperación, emulando, por ejemplo, a Gandhi que centró gran parte de su vida y lucha en hacer reflexionar a las masas -en su propia lengua popular- acciones, espiritualidad y principios de paz y noviolencia.

17 Respuestas a “Paz de Trump vs. Paz de Sheinbaum”

  1. Gran reflexión sobre la no violencia para seguir hablando de Palestina y evitar una guerra nuclear..
    Es importante también mencionar a las Comunidades Afromexicanas, al mimo tiempo que lo hacemos de Pueblos Originario. Los Pueblos Afros no están debidamente visibilizados en México o a nivel Mundial.

    Muchas gracias querido Pietro

    • Roberto Guadarrama

      Totalmente de acuerdo! Qué importante eso que mencionas, visibilizar la historia y las luchas de las comunidades afromexicanas —junto a las de los pueblos originarios es una deuda enorme que todavía tenemos pendiente en México y en todo el mundo. Sin inclusión real y memoria histórica no hay paz justa.

    • Roberto Guadarrama

      Totalmente de acuerdo! Qué importante eso que mencionas: visibilizar la historia y las luchas de las comunidades afromexicanas junto a las de los pueblos originarios es una deuda enorme que todavía tenemos pendiente en México y en todo el mundo. Sin inclusión real y memoria histórica no hay paz justa.

  2. Patricia Gutiérrez-Otero

    Pietro, ¿en dónde podemos ver tu ponencia entera?
    Dudo de que al Papa los sionistas le permitan entrar en Gaza, es más, estoy cierta de que no lo dejarán. ¿Cuál sería la campaña de noviolencia en Israel? ¿Lo dejarían caminar desde Jerusalén hasta Gaza para que la gente se una a su peregrinar?
    Por otra parte, ignoro qué relaciones tenga el Vaticano con el Estado de Israel y con sus comerciantes: ¿no habría que pedir al hermano León (yo tengo para mí que es en este sentido que el actual papa tomo este nombre: el amigo de Francisco) que suspenda relaciones comerciales con el gobierno y las empresas sionistas? También convendría que pida públicamente que se haga un boicot a productos israelíes.
    Por último, ¿el llamado no debería hacerse también a los rabinos judíos no sionistas? ¿No deberían ellos también «poner el cuerpo?
    Gracias por tu esfuerzo. No olvido a Gaza y Cisjordania.

  3. Sandra Marquez Olvera

    En momentos de extrema gravedad e impunidad, el discurso y la prudencia institucional corren el riesgo de volverse cómplices por omisión.

    La propuesta de que el liderazgo moral y religioso mundial asuma una presencia física e interreligiosa sobre el terreno rompe con el monopolio de la diplomacia tradicional. No solo interpela a las jerarquías religiosas a ser consistentes con su prédica, sino que nos desafía como sociedad civil global a pasar de la indignación pasiva a una verdadera acción noviolenta masiva de no-cooperación. Es un llamado urgente a la audacia ética que la historia hoy nos exige el contexto ante nuestras y nuestros hermanos en Gaza. Meter el cuerpo hace referencia directa a la encarnación de Jesús.

    • Estoy de acuerdo con tu reflexión, sobre todo en la importancia de pasar de la indignación a la acción noviolenta. Me parece interesante cómo relacionas la presencia de las personas y el compromiso de la sociedad con la búsqueda de la paz, ya que el texto también destaca que no debemos permanecer pasivos ante los conflictos, sino buscar formas pacíficas de transformarlos.

    • Roberto Guadarrama

      Totalmente de acuerdo. Cuando las vías diplomáticas se reducen a meros comunicados, la prudencia termina siendo una coartada para la inacción.
      Interponer la presencia física y «meter el cuerpo» en el territorio es llevar la noviolencia a su última consecuencia ética. Desafía la pasividad y nos recuerda que la paz no se construye desde la comodidad de un escritorio, sino arriesgando la propia vida para proteger la de los demás.

  4. Para mi el texto señala que antes de entrar en un conflicto pues debemos de conocer las causas del mismo ya que es importante saber cuales son los factores que lo interpretan o que lo ocasionan ya que si no se interpretará de esa manera podemos meternos al conflicto de manera irresponsable
    El texto tambien señala puntos i.portantes como que debemos analizar desde varios puntos de vista y de manera crítica los conflictos que se presentan

    • Estoy de acuerdo con tu comentario, especialmente en que es importante conocer las causas de un conflicto antes de actuar. Como menciona el texto, analizar el conflicto desde diferentes puntos de vista permite comprender mejor la situación y buscar una transformación positiva en lugar de actuar de manera impulsiva.

  5. Alexander Plata Martínez

    1. ¿En qué consiste el triángulo de la violencia de Galtung?
    Básicamente dice que la violencia no es solo cuando alguien golpea o ataca a otr@

    Posteriormente hay otros dos tipos de violencia que no se ven a simple vista : la violencia estructural como la pobreza, la desigualdad y que el gobierno no dé servicios básicos y la violencia cultural los prejuicios, los discursos de odio o los medios que hacen que veamos normal la violencia. Para Galtung no hay paz real si no se atacan las tres cosas.
    2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
    Empezó en Sudáfrica cuando a Gandhi lo bajaron a la fuerza de un tren por ser indio, aunque llevaba boleto de primera clase. Ahí dijo hasta aquí y empezó a organizar a la gente con su idea del Satyagraha resistencia sin violencia. Se basaba en no cooperar con leyes injustas, hacer marchas y protestar sin responder con golpes, buscando cambiar al rival en lugar de destruirlo. De ahí se llevó esa misma estrategia para independizar a la India.
    3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
    Significa dejar de ver el conflicto como algo malo o como una guerra que hay que callar a la fuerza. Desde la paz positiva, el conflicto es solo una señal de que algo en la sociedad está fallando como la falta de oportunidades y es una oportunidad para cambiar las cosas para bien. Se trata de resolver los problemas de raíz hablando, respetando los derechos de todos y arreglando el tejido social, no tirando balazos.

  6. 1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
    La propuesta de Johan Galtung explica que la violencia *no solamente es aquella que podemos observar directamente. Él la divide en tres tipos: violencia directa, estructural y cultural. La violencia directa es la más visible, porque se manifiesta mediante acciones que causan daño. La violencia estructural se encuentra en las condiciones sociales que generan desigualdad y dificultan que algunas personas puedan satisfacer sus necesidades y derechos. Por último, la violencia cultural está formada por ideas, creencias y valores que pueden hacer que la discriminación o la desigualdad parezcan normales o justificadas.

    2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
    La lucha no violenta de Gandhi comenzó con el satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Inició el **9 de noviembre de 1906 en Sudáfrica, cuando Gandhi luchó por los derechos de la población hindú que vivía en ese lugar. Su forma de luchar se basaba en la resistencia no violenta, utilizando acciones como el diálogo, la no cooperación y la desobediencia civil en lugar de recurrir a la violencia. Esta lucha buscaba enfrentar situaciones injustas y promover cambios sociales mediante métodos pacíficos.

    3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
    La concepción positiva del conflicto significa que un conflicto no necesariamente es algo malo. Desde la cultura para la paz, puede convertirse en una oportunidad para que las personas conozcan mejor las diferentes necesidades y puntos de vista, dialoguen y busquen soluciones. Galtung considera que los conflictos son algo natural en la vida humana porque las personas pueden tener objetivos diferentes, pero conflicto y violencia no son lo mismo. Si se aborda mediante el diálogo, la empatía y la creatividad, puede generar aprendizaje, mejorar las relaciones y producir cambios sociales positivos.

  7. Angel Gonzalez Ramirez

    1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?

    No solamente es lo que podemos ver directamente, Existen tres tipos de violencia que están relacionados: la directa, que es la más visible; la estructural, que aparece cuando las condiciones sociales generan desigualdad y no permiten satisfacer necesidades o derechos; y la cultural, que son las ideas o creencias que hacen que esas desigualdades o formas de violencia parezcan normales. 2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?

    Comenzó en 1906, en Sudáfrica, cuando inició el movimiento llamado satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Con esta forma de lucha buscaba defender los derechos de la población hindú, enfrentando las injusticias mediante la resistencia y la acción no violenta. 3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?

    Se refiere a que un conflicto no siempre tiene que verse como algo malo, Los conflictos son parte de la vida y pueden servir para que las personas conozcan mejor sus diferencias, dialoguen y busquen soluciones. Si se manejan de manera positiva, pueden convertirse en una oportunidad para aprender, mejorar las relaciones y generar cambios positivos, en lugar de terminar en violencia.

  8. Roberto Guadarrama

    1.⁠ ⁠¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
    Plantea que lo que normalmente vemos las agresiones o ataques físicos es solo la violencia directa, la punta del iceberg. Por debajo existen dos bases invisibles que la provocan y la sostienen: la violencia estructural, que es la desigualdad social que impide a la gente cubrir sus necesidades básicas, y la violencia cultural, compuesta por discursos, ideas o prejuicios que hacen que la discriminación parezca algo normal o justificado. Galtung advierte que si solo detienes el golpe visible sin corregir la desigualdad y la mentalidad que lo respaldan, el conflicto volverá a estallar.
    2.⁠ ⁠¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
    Arrancó el 9 de noviembre de 1906 en Sudáfrica bajo el nombre de satyagraha, que se traduce como la «fuerza de la verdad». Frente a los abusos del imperio británico, Gandhi organizó a la comunidad hindú que vivía allí para reclamar sus derechos. En lugar de usar la fuerza militar, diseñó una estrategia basada en la desobediencia civil y la no cooperación pacífica, demostrando por primera vez que se podía confrontar a un poder injusto mediante la firmeza moral y la acción colectiva sin caer en la violencia.
    3.⁠ ⁠¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
    Acepta que las personas tenemos metas distintas y que, por ende, el desacuerdo es inevitable y natural en cualquier sociedad. La clave está en entender que conflicto no es sinónimo de violencia ni de destrucción. Si se deja de ver como una pelea donde uno debe vencer al otro y se aborda con diálogo, creatividad y empatía, el conflicto se transforma en una herramienta de aprendizaje. Permite cuestionar nuestras propias posturas, entender las necesidades del otro y generar cambios sociales positivos que mejoren la convivencia a largo plazo.

  9. Roberto Guadarrama

    Totalmente de acuerdo. Cuando las vías diplomáticas se reducen a meros comunicados, la prudencia termina siendo una coartada para la inacción.
    Interponer la presencia física y «meter el cuerpo» en el territorio es llevar la noviolencia a su última consecuencia ética. Desafía la pasividad y nos recuerda que la paz no se construye desde la comodidad de un escritorio, sino arriesgando la propia vida para proteger la de los demás.

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