Pensar en voz alta la justicia y la paz

Pietro Ameglio

Nóbel y Premio FIFA de la Paz a Machado y Trump: a la basura de la humanidad y la historia 

A dos grandes defensoras de los derechos humanos, la justicia y la paz, mujeres luchadoras sociales incansables que conozco desde hace más de 30 años, recientemente nombradas Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Dolores González Saravia, y Fiscal General de la República, Ernestina Godoy

Evidentemente la paz está completamente de cabeza y en todo el mundo lo que se impone es la concepción de la paz armada, la paz militarizada, la paz negativa basada en el odio, la guerra y la mentira. Esta idea y práctica de paz no tiene nada que ver con la noviolencia, la justicia, la dignidad de las personas y los pueblos. Sólo instala a grandes masas del mundo en el despojo, la violencia, el exterminio y la explotación, a partir de discursos políticos imperialistas, bélicos y con las grandes corporaciones mediáticas totalmente vendidas y manipuladoras, con formas de “infantilismo social” difíciles de creer: creer que la paz son el Plan de Paz de Gaza, las redadas de ICE en EEUU contra los migrantes o la inminente invasión a Venezuela. 

Para vergüenza y corolario, en pocos días (10 de diciembre, Día Mundial de los DDHH de la ONU) se entregará el premio Nóbel de la Paz a Corina Machado, y se acaba de entregar el premio FIFA de la Paz a Donald Trump. Pocas personas son más grotescas, falsas, hipócritas, moralmente repugnantes, violentas, belicistas, deshumanizadas, impunes, ilegales, corruptas e ilegítimas como estas dos y todo lo que representan. Aclaro que medité y ponderé -desde hechos históricos- cada adjetivo. Las mentiras de un cinismo maléfico absoluto de los discursos de estos dos personajes, se pueden resumir en estas frases: “El mundo es un lugar más seguro ahora y creo que Estados Unidos lo va a mantener así” (Trump) y “El mundo ha quedado maravillado por lo que hemos logrado. Y pronto presenciará una de las imágenes más conmovedoras de nuestro tiempo: el regreso de los nuestros a casa” (¿cuántas muertes, bombas e invasión extranjera costará el “regreso”?)

¿Cómo lograron y cuánto pagaron por estos dos premios internacionales? Dos instituciones dedicadas al tema de la paz como son el Comité del Premio Nobel y la FIFA han caído en el basurero de la inmoralidad y la ilegitimidad mundial. Se trata de una caída libre de dos instituciones totalmente ligadas ahora al peor desarrollo del actual modelo capitalista y de paz armada que impera. Resulta paradójico e increíble cómo a Donald Trump se le puede entregar el premio FIFA de la Paz (¿¿qué jurado lo dictaminó?? ¿Fue Infantino en forma unilateral quien dio el premio?) en una fastuosa ceremonia, mientras al mismo momento se bombardeó una nueva lancha en el Caribe, muriendo cuatro pescadores más sin ningún tipo de pruebas. Ya van más de cien asesinatos como crímenes de guerra de este tipo en las últimas semanas (“Lo único que me importa es salvar vidas” dijo Trump en su premio), frente a las costas de Venezuela, Colombia, Trinidad Tobago y México. Y para colmo de todas las violencias, ilegalidades e impunidades el mismo día 10, el ejército de EEUU secuestró e invadió un enorme barco petrolero venezolano frente a sus costas. ¡Increíble barbarie!

El mismo Trump, dos días antes del premio liberó a unos de los mayores narcotraficantes de América Latina, Juan Orlando Hernández -expresidente de Honduras- asociado profundamente con su hermano preso en EEUU, extraditado y condenado por tribunales de EEUU a 45 años de sentencia. Esta acción está en el contexto del descarado intervencionismo de Trump (retomando explícitamente la Doctrina Monroe) en las recientes elecciones y soberanía de Argentina, Bolivia, Chile, Venezuela y Honduras. Son acciones de la más increíble hipocresía -y de un “infantilismo social” difícil de creer, donde se incluye a la misma ridícula oposición mexicana intervencionista-, en las cuales alguien que libera a un narcotraficante de ese nivel ya condenado en su propio país está justificando a la vez la invasión y golpe de estado en Venezuela contra el narcotráfico, acusando sin ninguna prueba al presidente Maduro de jefe del narco, de inundar de droga a EEUU cuando desde Venezuela ni por asomo se da ese proceso contra su país, mismo que se genera en Ecuador. ¡Trump es un genocida y Maduro no! Vaya abismo moral y político de diferencia.

Nóbel de la Paz a Machado

Los últimos 10 premios Nóbel de la Paz han sido entregados el año pasado a Nihon Hidankyo, agrupación de supervivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, “por sus esfuerzos a favor de un mundo sin armas nucleares”. En 2023 se entregó a Narges Mohammadi, activista iraní por los derechos de la mujer, encarcelada y defensora de la liberación de las mujeres en su país, promotora de derechos humanos y la libertad. En 2022 se entregó a Ales Bialiatski (Memorial de Rusia) y al Centro por las Libertades Civiles de Ucrania, por sus esfuerzos muy importantes para documentar crímenes de guerra, violaciones a derechos humanos y abusos de poder en sus países. En 2021 los periodistas María Ressa de Filipinas y Dmitry Muratov de Rusia recibieron el premio por su lucha para la libertad de expresión. En 2020 el Programa Mundial de Alimentos de la ONU recibió el Nóbel por toda su acción contra el hambre en el mundo. En 2019 Abiy Ahmed Ali de Etiopía -en ese momento primer ministro- lo recibió por la reconciliación entre su país y Eritrea. En 2018 el ginecólogo Denis Mukwege del Congo y Nadia Murad yazidí de Irak, fueron laureaos por sus luchas para poner fin a la violencia sexual como arma de guerra. En el 2017 la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAM) fue galardonada por su lucha contra las armas nucleares en el mundo. Y finalmente, en 2016 otro latinoamericano, el expresidente de Colombia Juan Manuel Santos, recibió el premio por haber contribuido al proceso de paz y la firma de la paz interna en Colombia. 

En el caso de Corina Machado -Nóbel de este año-  pocas veces hemos visto algo más inmoral y políticamente tendencioso de la ultraderecha y repugnante al entregarle este reconocimiento a una persona falsa, totalmente entreguista de los recursos naturales venezolanos a las políticas de Estados Unidos, que dedicó enseguida su premio a Trump, y ni siquiera ha hablado y denunciado los ataques impunes e ilegales contra su población pobre y pesquera, que ha sido víctima masiva reciente de  ataques con misiles en el Mar Caribe. Ni al secuestro del petrolero venezolano en sus aguas, como regalo a su nóbel en el mismo día. Este premio, en esta precisa coyuntura histórica, es un pasaporte de vía libre y legitimidad a la invasión y golpe de estado que EEUU está planeando hacer en Venezuela. 

Lo increíble también es que le están dando este nóbel a una persona que no ha hecho nada concreto por la paz en su país, lo único que ha hecho es fomentar golpes de estado, invasiones paramilitares, intentos de asesinato a las autoridades de su país, conspiraciones de todo tipo, vocerías de presidentes espurios…En otros premios similares que han sido también otorgados a líderes políticos bélicos e inmorales, al menos éstos habían construido y firmado algún tipo de acuerdos de paz, aunque luego no se cumplieran. Pero el caso de Corina Machado es un escándalo porque es alguien que no ha hecho nada más que promover golpes de estado, violencia, asesinatos, ataques militares e invasiones a su país. 

La foto perfecta de la legitimidad y fuerza moral de su Nóbel, es la de los jefes de estado que acompañaron a su hija a recibir el premio: Milei, Noboa, Mulino y Peña, lo peor de lo peor de la ultraderecha mundial. ¡Vaya padrinos!

Nos parece muy bien que el Consejo de Paz noruego -con más de 17 organizaciones de paz-   se haya negado a organizar la próxima ceremonia del premio porque sus miembros “no sienten que la ganadora de este año esté en conformidad con los valores fundamentales del Consejo de la Paz…debemos ser fieles a nuestros principios y al amplio movimiento por la paz que representamos”. 

El premio Nóbel de la Paz en 1980, el activista y preso político argentino Adolfo Pérez Esquivel, escribió a Corina: “Me preocupa que no hayas dedicado un Nobel a tu pueblo y sí al agresor de Venezuela. Creo, Corina, que tienes que analizar y saber dónde estás parada. Si eres una pieza más del coloniaje de Estados Unidos sometido a sus intereses de dominación, lo que nunca puede ser para el bien de tu pueblo. Como opositor al gobierno de Maduro, tus posturas y opciones generan mucha incertidumbre. Recurres a lo peor cuando pides ayuda a Estados Unidos para que invada Venezuela”.

A su vez, nos interrogamos acerca de cómo instituciones internacionales -como la OEA y la ONU- y la población latinoamericana estamos pasmados, resignados y fatalistas, esperando a ver a qué hora EEUU invade Venezuela, sin hacer acciones mínimamente con mayor determinación política y moral. ¿Por qué, al menos los gobiernos de Petro, Lula y Sheinbaum no han actuado como un frente conjunto hace rato, al menos intentando públicamente con fuerza algún tipo de Comisión de Mediación, acompañada de una declaración firme y fuerte para condenar toda intervención y ataque armado contra la soberanía de Venezuela?

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