Murió un constructor de caminos. ¡Viva el camino!
Nicolás Esteves: entre el recluso 73 y el pasajero 33


Colacho, Zapicán y Cholo (1964); resistencia al desalojo de la Familia Da Luz (año 2018)
Hace un mes, el 1 de agosto de 2026, nos dejaba físicamente a sus 83 años Nicolás “Colacho” Estéves, un luchador social muy importante que tuvo el Uruguay. Nacido a 200 kilómetros de Bella Unión (Departamento de Artigas), Colacho fue joven referente del movimiento estudiantil en el Departamento de Paysandú y del sindicato de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) al que llegó en 1963 por encargo de Raúl Sendic Antonaccio.
Nicolás se convirtió en “Alfredo” entre los tupamaros de Sendic. Batallador contra la idea de los “liderazgos” incuestionables. Rebelde con argumentos contra la palabra sagrada de los mismos, nos enseñó que el “líder es un tránsito” y que nacen referentes continuamente del propio pueblo. Quizás por eso no ocupó cargos políticos ni sindicales. Sus cuestionamientos siempre nacían desde su propia práctica y experiencia, desde su análisis crítico, sin descuidar el funcionamiento orgánico ni la disciplina militante.
Fue un convencido de la acción directa para superar el palabrerismo electoral y tomó las armas. Pero también tomó la palabra con una profunda e insistente auto-crítica del foquismo y del electoralismo al que superó desde una opción permanente e histórica por el trabajo social en el campo, construyendo un “sindicato de los pobres”.
Su compañera de vida y de luchas, Luz Charito Estefanell, describía en una de sus cartas uno de los episodios que lo marcó para siempre:

Carta de Luz Charito Estefanell (Gracias a ellas, Letraeñe, Montevideo, 2014, p.99)
Su último encarcelamiento, que duró 12 años (entre 1973 y 1985) le valió el número de preso político 073. Cuentan los familiares de los liberados, que lo primero que hizo al salir del Penal de Libertad (a 600 kilómetros de los cañaverales), fue alejarse de la multitud, sin muchas declaraciones e irse caminando por la ruta rumbo a su espacio de lucha. Y allí militó durante 40 años más del lado de los “peludos” de Bella Unión.

Memorias de UTAA, Ampliando Saberes. Materiales de la praxis rural del Grupo Bella Unión
(Pablo Díaz, Coordinador, 2007, p.68)
Pocos días antes de que falleciera, un ministro “liberal de izquierda” había lanzado a la opinión pública la frase: “ al final, el que sabe, como en un avión que va a aterrizar, si hay visibilidad o no, si puede aterrizar o no, es el presidente de la República y el ministro de Economía. No es el pasajero de la fila 33 que dice: «Voy a aterrizar, que no pasa nada».
Opinión que fue contestada por el movimiento sindical en una movilización el 11 de agosto donde se homenajeó a Colacho Estéves y se respondió al ministro Gabriel Oddone señalando: “Para nosotros, que somos los que laburamos, los que mandan son los pasajeros 33, no los dueños de la aerolínea”.
¡Qué angustia habrá sentido Colacho de ver caer a su lado a jóvenes, que como él soñaban con un futuro de justicia social, pero también que tristeza percibir que se esté piloteado con rumbo al liberalismo económico, (dice que) de “izquierda. Qué paciencia impaciente la del recluso 73 soñando con la liberación y la democracia, para escuchar del gobierno que los pasajeros 33 del avión no pueden opinar sobre las decisiones económicas de poner impuestos al 1% más rico, reducir la pobreza infantil o controlar a los capitales especulativos y financieros de las jubilaciones.
El Río de muchas vueltas pero sabe a dónde va, dijo alguien, así como el camino construido en colectivo sigue invitando a caminar.
Nicolás, Colacho, Alfredo, hermano y compañero ¡presente, ahora y siempre!
Pablo Díaz Estévez
Académico y activista de Uruguay. Coordinador del Observatorio de Política de tierra de la Universidad de la República. Autor de los libros: Tierra y educación en Santiago del Estero (Editorial Nuestramérica, Buenos Aires, 2007) y Sociología de las ocupaciones de tierra (Editorial Nordan, Montevideo, 2009), entre otros. Instagram: @pablo_diaz_estevez
Soy el Juan que mencionan, hoy justamente visitó mi pueblo después de que hace 5 años me fui entr otras cosas porque querer cuidar nuestro río era en contra de los intereses del resto de los pobladores. Aquí sigue el pueblo, el progreso y el exito no llego y la planta sigue, ni la ruta que movía un poco la economía pasa más por aquí, Pero yo era el loco. Que decir, gracias por intentarlo a los que lo intentan, que la decidía de los muchos no impida la ética de los pocos.
Gracias Juan, la lucha sigue, abrazo
En Uruguay no.podemos invertir en resultados que sabemos que no van a dar resultados. Usemos el sentido común y no arriesguemos nuestro patrimonio. EL AGUA. SEAN INTELIGENTES EL PUEBLO LO NECESITA Y EL.PODER DEBE ESTAR AL SERVICIO DE EL Y NO AL.PODER POR EL.PODER MISMO
Seguimos vendiendo nuestro patrimonio por espejismos de colores y quizás in dinerillo algo más a quienes deciden sin consulta popular entregar nuestros bienes . Vasta yo el país no se vende !!!
Que decirle a Juan …el progreso es tener un trabajo digno que esté en armonía con lo que nos ofrece la naturaleza, ya sea dependiente o propio. Acá seguimos yendo a votar a los inútiles que no tienen más ideas que la de disfrutar de las regalías que obtienen por entregar al poder ajeno las mayores riquezas que poseemos los uruguayos y que nos hubieran alcanzado a vivir en disfrute hasta el final de los tiempos. Entonces yo me pregunto por qué seguimos viviendo bajo la égida de estos gobiernos que no representan un poder democrático? Háganos nuestras propias leyes, busquemos una tierra y ocupemola como hacen los políticos sin nuestro permiso. Defendamos el Agus y seamos unos molestia para los que vienen hoy a robarla mientras los uruguayos tomamos mate con agua podrida y contaminada. Pienso que no es una utopía, ya Árticas y otros de nuestros próceres lo hicieron y aunque se tuvo que ir al exilio, sin nombre y compromiso quedó en todos nosotros como un ejemplo de dignidad y amor a la Patria Grande. Todo con la Constitución, nada que ella no apruebe deberá ser permitido.
Gracias por estar ahí,acá tb.estamos luchando para que no nos contaminen más el agua de lo que ya está.
Más de lo mismo…
Chamuyo de vendepatrias