Pensar en voz alta la justicia y la paz

Pietro Ameglio

Las dos Paces: Trump-Netanyahu (odio y exterminio del enemigo), Mandela-Mujica (justicia y dignidad con el adversario)

Lo más fácil es romper y destruir. Los héroes son los que firman la paz y construyen (Nelson Mandela)

Triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae, eso juega en el trabajo, juega en el amor, en todas las relaciones humanas (Pepe Mujica)

En estos momentos de tan grande aplicación de la doctrina del shock, como diría Naomi Klein, donde todo está construido para no tener tiempo de pensar, de entender, donde un día se bombardea a Irán con las bombas más letales y poderosas que existen, y al otro día se pide a Dios que bendiga a Irán y a toda su población, y se decreta unilateralmente la paz. Asimismo, se bombardea un país como Irán, que está adscripto al Tratado Internacional de No Proliferación Nuclear y que se sabe no tiene bomba nuclear, e Israel -que no está adscripto a ese tratado y sí tiene muchas bombas nucleares, seguramente cientos- no está requerido de demostrar ni verificar nada, por una construcción ambigua perversa histórica y social mundial donde se ha congelado (reificado) la identidad israelí como víctima en la segunda guerra mundial del atroz holocausto nazi, haciendo creer que los judíos de esa época son los mismos del actual gobierno sionista israelí.

Con este nivel de contradicciones inhumanas estamos enfrentados cada día y por ello es tan importante tener una toma de conciencia, un momento de reflexión para ser capaces de “desnudar la verdad” de tantas contradicciones construidas para “infantilizarnos social y mentalmente”, y para que caigamos en la obediencia ciega al fatalismo y a lo que la autoridad unilateral mundial dicta. Pero justamente ese es el camino que tenemos que evitar, a través de la reflexión y como proponemos en este artículo, a través de poder inspirarnos y aprender de otro tipo de liderazgos no crueles, sádicos, mesiánicos, megalómanos, narcisistas malignos y genocidas como los de Trump y Netanyahu, sino como los de Mandela, cuyo Día Internacional de la ONU se celebra el 18 de julio, y el de Pepe Mujica en Uruguay, que acaba de fallecer hace poco más de un mes. Aprovechemos esta coyuntura histórica para una reflexión sobe humanización y paz noviolenta.

A su vez, estamos atravesando una crisis mundial muy grande acerca de la idea de paz con justicia, respeto a los derechos humanos, legalidad y dignidad, que es la que se había intentado avanzar y construir en nuestra especie, con sus instituciones multilaterales, en las últimas décadas. Como nunca, la paz armada y militarista, la llamada paz negativa, se impone sobreponiendo la idea de paz a la idea de seguridad.

Al respecto, ya lo dijo con toda claridad Netanyahu: “primero viene la fuerza y luego la paz”, por lo tanto estamos realmente en una redefinición también de la guerra, porque ahora se puede bombardear un país como Estados Unidos lo hizo con Irán y decir que eso no es guerra. Se puede romper todo tipo de convenios, multilateralismo, de institucionalidad y legalidad internacional y decir que son “ataques preventivos” (ilegal internacionalmente), donde su justificación sólo se basa en la palabra de la autoridad mesiánica que lo dice -en este caso Trump y Netanyahu- sin que exista ningún correlato empírico, ningún hecho social que lo demuestre, igual que pasó con la invasión a Irak por parte de Bush hijo en 2003. El realismo colectivo mundial nominal y mágico en su máxima expresión.

La guerra de Irán puso en riesgo la sobrevivencia material de la especie. Estuvimos a un tris de entrar en la tercera guerra mundial, sabiendo que no habría una cuarta, con una altísima concentración de poder militar y político, donde ni Trump ni Netanyahu consultaron a sus congresos y poblaciones. Por tanto, el ataque impune de Israel y Estados Unidos a Irán significó una frontera en la sobrevivencia de la especie.

El gran negocio es el militarismo, la venta de armas, el paquete fiscal “grande y magnífico” de Trump que acaba de aprobarse en los dos congresos de Estados Unidos, es un escándalo de militarismo, de armamentismo, de todo tipo de represión, de aumento de guardias de todo tipo, de muros, de ataques a migrantes y naciones. Al igual que Trump obligando en una forma indecorosa a toda la OTAN europea (32 países) a aumentar al 5% de su PIB el presupuesto de Defensa, llegando a extremos de inmoralidad denigrante con el propio secretario general de la OTAN -Mark Rutte- llamando papito (“daddy”) a Trump. Ojalá España logre mantenerse en ese 2,1% que afirma, y en esa forma sea capaz de desobedecer esa orden inhumana de Trump.

Ahora acaba de denunciar la relatora especial de la ONU, que más de 60 empresas internacionales han lucrado en forma escandalosa con el genocidio en Gaza, y tres de las principales empresas de seguridad israelíes (TAT, NextVision y Elbit) han triplicado sus ganancias en los últimos años.

Pero el genocidio y limpieza étnica de Gaza, que empezó desde el año 1948 con la Nakba (la gran catástrofe de los palestinos), tiene que ver con la sobrevivencia cultural y de humanización de nuestra especie, que es otra forma de sobrevivencia que ha costado cientos de miles de años de construir, que todavía está en proceso, pero en la que ha habido algunos avances significativos en política, legalidad e instituciones internacionales, que ahora en pocos meses han sido totalmente rebasados, pisoteados, aniquilados.

Estamos, lo hemos dicho más de una vez, ante una frontera moral de la humanidad. Como decía el pastor Munster de la iglesia luterana de Belén: Gaza es una brújula moral de la humanidad, y como la ONU ha dicho: es el infierno en la tierra. La propia relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, ha dicho que “Israel está escribiendo una de las páginas más horroríficas de los genocidios”. Entonces, esa distancia geográfica, que son miles de kilómetros para nosotros desde América Latina, a nivel moral, a nivel de especie y de humanidad, es nula, es cero, es como si nos estuviera pasando a nosotros.

Por eso, leer que Gaza es el único lugar del mundo donde el 100% de la población tiene hambre (ONU), donde en las filas de comida se bombardea a la gente tendiéndole trampas mortales (650 asesinados desde mayo), sobre todo por una ONG norteamericana-israelí (Fundación Humanitaria de Gaza), donde se planea expulsar a otros países o exterminar a toda huella corporal humana (60 mil asesinados, 2 millones de desplazados, 135 mil mutilados) e histórico-cultural milenaria, se busca expropiar para todo tipo de negocios trasnacionales a todos los territorios y recursos naturales…es una de las mayores vergüenzas que haya podido enfrentar nuestra especie en su milenaria historia.

Resulta entonces tan importante detener y enfrentar esta situación desde otro ángulo y no desde el ángulo del gran negocio de la guerra y la ineluctabilidad de la paz armada. Hemos estado cayendo en una forma de imperialismo de lo peor del siglo XIX, con un racismo supremacista blanco, de impunidad gangsteril, como no se había visto en las últimas décadas. De ahí que consideramos que este genocidio, limpieza ética y colonización despiadada no sólo han destruido a Gaza y Cisjordania con su población palestina, sino que también ha sido destruida la propia identidad moral y su gobierno sionista de Israel.

Mandela Y Mujica: su lucha contra el Apartheid y la construcción de la esperanza

Con toda la anterior actual situación mundial de tan alta violencia, odio, venganza e impunidad:

¿qué tienen que decirnos hoy en día Mandela y Mujica sobre la paz con justicia y dignidad frente a la paz armada, genocida, de limpieza étnica y de guerra nuclear, donde la paz se asocia a la seguridad y al gran negocio armamentista, y no a la dignidad y el bienestar de los pueblos, empezando por los más pobres?

El 18 de julio es el Día Internacional de Nelson Mandela para la ONU, desde el 2009. Hace casi dos meses murió otro gran líder político, ex_presidente y sabio de la humanidad, en el otro extremo del continente americano, Pepe Mujica, con casi 90 años. Mandela murió a los 95 años. Ambos sirvieron ejemplarmente a la humanidad y al cambio de humanización social y de la especie por casi 70 años. Otro dato anecdótico es que ambos países están al sur del hemisferio sur, casi curiosamente en los mismos paralelos: Uruguay entre los paralelos de 30 y 35 grados, y Sudáfrica entre los de 22 y 35.

Mandela, presidente de 1994 a 1999, y Mujica presidente del 2010 al 2015. Son dos verdaderos “milagros de la historia humana” que luchadores sociales y humanistas de esa talla, hayan llegado a presidentes de sus países por el voto social masivo. Ambos líderes atravesaron largos periodos de cárcel e inhumanidad, que marcaron y cambiaron profundamente sus personalidades, su reflexión política, su apego irrestricto a la democracia y al respeto de las mayorías y adversarios aún en contra de sus creencias, su capacidad de organización, su proceso de construir colectivamente identidades políticas y de lucha social en sus movimientos, su alejamiento del odio, de la venganza y la violencia sobre todo hacia sus adversarios -aún los torturadores y carceleros- como patrones de vida.

Fueron entonces el sufrimiento, el dolor, la humanización colectiva y organizativa, los pueblos, los que los llevaron a la humanización de sí mismos, de sus adversarios y de los carceleros, de los jueces y de quienes decretaron sentencias tan injustas.

Pepe Mujica pasó 11 años en una cárcel como rehén de la dictadura militar uruguaya, bajo tierra, en aislamiento total de todo sentido, en condiciones de la más grave inhumanidad que se pueda enfrentar, con la amenaza de muerte -junto a otros ocho rehenes- si los Tupamaros seguían sus acciones armadas. En total Pepe Mujica pasó 13 años (1972-1985) y Mandela pasó 27 años en la cárcel. A Mandela, en 1962 le decretaron 50 años de prisión -salvándose de la pena de muerte- de los cuales cumplió 27: primero estuvo en la cárcel de la Isla de Robben rodeada de tiburones, y luego en 1982 -después de 18 años- los cambiaron a los dirigentes del Congreso Nacional Africano (CNA) a otra prisión con mejores condiciones, donde estuvieron hasta su liberación en 1990.

Estos dos líderes vivieron en la clandestinidad, fueron dirigentes guerrilleros de los Tupamaros y de Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), aunque primero fueron luchadores social y políticos institucionales, fueron “revolucionarios legales” por años, pero toparon con la cerrazón y represión política institucional y decidieron con sus organizaciones, como diría Von Klausewitz, “continuar la lucha política por otros medios”.

Un primer e inmediato puente entre Mandela y el actual genocidio de Israel contra los palestinos, es que el luchador social y presidente sudafricano fue el símbolo mundial de la lucha contra el apartheid y el racismo, a la que dedicó toda su vida. La ONU y la enorme mayoría de los expertos mundiales han calificado las acciones y políticas de décadas del gobierno israelí contra la población palestina en Gaza y Cisjordania como de “apartheid. En el reciente Informe de la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, titulado «De la economía de ocupación a la economía de genocidio» (https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/hrbodies/hrcouncil/sessions-regular/session59/advance-version/a-hrc-59-23-aev.pdf), se describe a Israel como «un régimen de apartheid colonial de colonos». A su vez, Amnistía Internacional ha afirmado respecto a esa región que “las crueles políticas israelíes de segregación, desposesión y exclusión en todos los territorios bajo su control equivalen claramente a apartheid”.

Mandela en su discurso ante la ONU, el 22 de junio de 1990 condenaba enérgicamente esta política del actual gobierno sionista de Israel: “El hecho en sí de que el crimen del apartheid llegara a cometerse permanecerá por siempre como una mancha imborrable en la historia de la humanidad. Las generaciones futuras sin duda se preguntarán ¿qué error condujo a que se estableciera este sistema inmediatamente después de haberse aprobado la Declaración Universal de Derechos Humanos…y los Juicios de Nuremberg?”.

Y continuaba profundizando con mucha actualidad para Gaza: “Estas preguntas serán planteadas porque lo que impulsó la creación de esta organización de las Naciones Unidas fue la determinación de toda la humanidad de no permitir nunca más que la teoría y la práctica del racismo arrastren al mundo hacia las garras mortales de la guerra y el genocidio…. Por eso fue correcto caracterizar el sistema del apartheid como un crimen contra la humanidad y apropiado que la comunidad internacional determinara que como tal se debe suprimir y se debe castigar a sus autores”. Además agregaba: “Ha comprobado su propio valor brutal por la cantidad de niños que ha asesinado, los huérfanos, viudas y viudos a los que puede llamar su creación original…Nosotros sostenemos como un principio inviolable que el racismo debe ser combatido con todos los medios que la humanidad tenga a su alcance”.

Y en un discurso pronunciado el día antes en Harlem, barrio negro de Nueva York, instó “a la comunidad internacional a que continúe la campaña para aislar al régimen de la apartheid. Levantar las sanciones en este momento sería arriesgarse a abortar el proceso hacia la total erradicación de la apartheid”. Sabemos la importancia que tuvo para la caída del régimen del apartheid en Sudáfrica el boicot internacional instaurado desde 1978, y nos preguntamos ¿por qué la comunidad internacional -sobre todo europea y norteamericana- no han organizado ningún boicot contar el gobierno genocida de Israel como lo hicieron desde el primer momento contra Rusia en la invasión a Ucrania desde el 24 de febrero del 2022?

Asimismo, y por otro lado, también la esperanza fue un eje importante en las vidas de estos dos sabios políticos y sociales, y es un mensaje que nos dejan para nuestras luchas actuales. Sin la esperanza la lucha carece de sentido, y hoy día la brutalidad política, la guerra y el armamentismo delirante, el genocidio y la represión atroz inhumana a los migrantes y a los más débiles e indefensos en las naciones, han intentado desaparecer y exterminar también a la esperanza de la vida de los pueblos, organizaciones y personas. Por eso nos parece un eje de lucha demasiado importante a reconstruir y recuperar. En la última carta que manda Mujica al Papa Francisco, le dice: “Los sapiens necesitamos cultivar alguna forma de esperanza para darle rumbo a nuestra existencia…Es como una luz en el horizonte que nos guía, que nos ayuda a caminar en el mundo que ella traza y seguramente que la esperanza siempre va mucho más allá en su sueño que lo que podemos concretar, pero no podríamos vivir sin esperanza”. Y agrega: “Eso que podemos llamar consumismo ha sustituido en gran medida la sensación de ser con tener, entonces la esperanza contemporánea se transforma en un conjunto de cuotas que se va pagando sucesivamente y que engrilla nuestra vida, porque progresar significa comprar cosas nuevas y no desarrollarnos necesariamente nosotros mismos para nuestro ser, es decir, contemporáneamente tiende a haber una especie de esperanza enfermiza”.

Mandela y Mujica nos enseñan a No Odiar

Finalmente, como decíamos, existe otro aspecto central para combatir en la siembra de la guerra, el exterminio, la inseguridad, la ilegalidad, la brutalidad política sin límites y controles ciudadanos, que es el proceso de deshumanización -e infantlización social- que se ha ido sembrando con gran eficacia mediática y masivamente, con mentiras y noticias falsas, o con amenazas, estigmatizaciones y castigos desproporcionados y ejemplares de todo tipo, individuales y nacionales. La humanización propia y, como consecuencia, la de los adversarios fue un rasgo sobresaliente en ambos líderes de lucha, justicia y paz. Como decía Mujica: “la paz se hace con los adversarios”, y Mandela, contrariando a muchos de sus propios partidarios y a parte del CNA que tanto habían sufrido por el apartheid, también sostenía que “el presidente De Klerk y sus colegas en la dirección del partido gobernante son personas de integridad”. Para Mujica “el fundamento de la democracia es el respeto a los que piensan distinto…no hay nada como la democracia, yo de joven no pensé así, es cierto, me equivoqué, pero hoy me bato por eso, no es la sociedad perfecta, es la mejor posible”. Igual fue la lucha de Mandela hasta el final.

Dos ejemplos muy claros al respecto del no exterminio y odio a los adversarios, sino su integración en un proyecto nacional de nación pluriculrural y respetuosa de los derechos humanos y la paz. El gobierno de Mandela construyó desde el inicio una prioridad y ejemplo muy importante, con la instauración del proceso (1995-98) de la Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación, la cual encargó de presidir al arzobispo anglicano Desmond Tutu (igual que Mandela Nóbel de la Paz). Fue un proceso de tres años muy doloroso pero también muy sanador, reconciliador en lo posible y necesario para poder comenzar realmente un nuevo tipo de gobierno igualitario, no racista, democrático y multicultural (“Sin perdón no hay futuro” es un muy buen libro de Tutu sobre este proceso; Pepe Mujica hablaba de la necesidad de “perdonar sin olvidar” ).

Como complemento, otro buen ejemplo fue cómo Mandela, a través del rugby -el deporte principal del apartheid y de los blancos- logró (incorporando a la selección nacional también a deportistas negros y haciéndola recorrer el país para acercarse a las comunidades negras más pobres), que el mundial de rugby se realizara en Sudáfrica en 1985, donde incluso su país fue por primera vez campeón mundial (la película “Invictus” narra bien esta experiencia). Pero lo central fue el proceso de integración, acercamiento e inicial y primaria reconciliación nacional de las razas, en la nueva “nación del arcoiris” que se pretendía construir. Está claro que son procesos muy largos -igual que la siembra del odio racista del apartheid lo fue antes en Sudáfrica, Israel y Palestina- pero esta experiencia concreta de Mandela nos enseña la importancia de la audacia de iniciarlos cuanto antes.

Así, estos dos grandes líderes y sobre todo seres humanos sabios y sencillos constructores de democracia desde las diferencias y los diferentes -todo lo opuesto de Trump y Netanyahu- se contraponen justamente al odio, la violencia, la inhumanidad, que son los ejes de las políticas genocidas actuales. Bien decía Mujica: “Recalco que no odio a nadie, no creo en ninguna forma de justicia humana, toda forma de justicia, en mi filosofía casera, es una transacción con la necesidad de venganza… pero no con un hacha en la mano, vengadores de ninguna manera, nosotros tratamos, nosotros estamos para tratar de hacer y de construir con ustedes”. Y remarcaba: “El odio no sirve para nada, sólo para amargarte la vida”. Trump y Netanyahu, así como una parte grande de sus pueblos no lo saben, y debe ser la resistencia civil ciudadana masiva en todas sus formas la que se los debe obligar a antender y aplicar en sus políticas hacia las y los otros. Mandela y Mujica llamaban a eso luchar para humanizarnos.

11 Respuestas a “Paz de Trump vs. Paz de Sheinbaum”

  1. Gran reflexión sobre la no violencia para seguir hablando de Palestina y evitar una guerra nuclear..
    Es importante también mencionar a las Comunidades Afromexicanas, al mimo tiempo que lo hacemos de Pueblos Originario. Los Pueblos Afros no están debidamente visibilizados en México o a nivel Mundial.

    Muchas gracias querido Pietro

  2. Patricia Gutiérrez-Otero

    Pietro, ¿en dónde podemos ver tu ponencia entera?
    Dudo de que al Papa los sionistas le permitan entrar en Gaza, es más, estoy cierta de que no lo dejarán. ¿Cuál sería la campaña de noviolencia en Israel? ¿Lo dejarían caminar desde Jerusalén hasta Gaza para que la gente se una a su peregrinar?
    Por otra parte, ignoro qué relaciones tenga el Vaticano con el Estado de Israel y con sus comerciantes: ¿no habría que pedir al hermano León (yo tengo para mí que es en este sentido que el actual papa tomo este nombre: el amigo de Francisco) que suspenda relaciones comerciales con el gobierno y las empresas sionistas? También convendría que pida públicamente que se haga un boicot a productos israelíes.
    Por último, ¿el llamado no debería hacerse también a los rabinos judíos no sionistas? ¿No deberían ellos también «poner el cuerpo?
    Gracias por tu esfuerzo. No olvido a Gaza y Cisjordania.

  3. Sandra Marquez Olvera

    En momentos de extrema gravedad e impunidad, el discurso y la prudencia institucional corren el riesgo de volverse cómplices por omisión.

    La propuesta de que el liderazgo moral y religioso mundial asuma una presencia física e interreligiosa sobre el terreno rompe con el monopolio de la diplomacia tradicional. No solo interpela a las jerarquías religiosas a ser consistentes con su prédica, sino que nos desafía como sociedad civil global a pasar de la indignación pasiva a una verdadera acción noviolenta masiva de no-cooperación. Es un llamado urgente a la audacia ética que la historia hoy nos exige el contexto ante nuestras y nuestros hermanos en Gaza. Meter el cuerpo hace referencia directa a la encarnación de Jesús.

    • Estoy de acuerdo con tu reflexión, sobre todo en la importancia de pasar de la indignación a la acción noviolenta. Me parece interesante cómo relacionas la presencia de las personas y el compromiso de la sociedad con la búsqueda de la paz, ya que el texto también destaca que no debemos permanecer pasivos ante los conflictos, sino buscar formas pacíficas de transformarlos.

  4. Para mi el texto señala que antes de entrar en un conflicto pues debemos de conocer las causas del mismo ya que es importante saber cuales son los factores que lo interpretan o que lo ocasionan ya que si no se interpretará de esa manera podemos meternos al conflicto de manera irresponsable
    El texto tambien señala puntos i.portantes como que debemos analizar desde varios puntos de vista y de manera crítica los conflictos que se presentan

    • Estoy de acuerdo con tu comentario, especialmente en que es importante conocer las causas de un conflicto antes de actuar. Como menciona el texto, analizar el conflicto desde diferentes puntos de vista permite comprender mejor la situación y buscar una transformación positiva en lugar de actuar de manera impulsiva.

  5. Alexander Plata Martínez

    1. ¿En qué consiste el triángulo de la violencia de Galtung?
    Básicamente dice que la violencia no es solo cuando alguien golpea o ataca a otr@

    Posteriormente hay otros dos tipos de violencia que no se ven a simple vista : la violencia estructural como la pobreza, la desigualdad y que el gobierno no dé servicios básicos y la violencia cultural los prejuicios, los discursos de odio o los medios que hacen que veamos normal la violencia. Para Galtung no hay paz real si no se atacan las tres cosas.
    2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
    Empezó en Sudáfrica cuando a Gandhi lo bajaron a la fuerza de un tren por ser indio, aunque llevaba boleto de primera clase. Ahí dijo hasta aquí y empezó a organizar a la gente con su idea del Satyagraha resistencia sin violencia. Se basaba en no cooperar con leyes injustas, hacer marchas y protestar sin responder con golpes, buscando cambiar al rival en lugar de destruirlo. De ahí se llevó esa misma estrategia para independizar a la India.
    3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
    Significa dejar de ver el conflicto como algo malo o como una guerra que hay que callar a la fuerza. Desde la paz positiva, el conflicto es solo una señal de que algo en la sociedad está fallando como la falta de oportunidades y es una oportunidad para cambiar las cosas para bien. Se trata de resolver los problemas de raíz hablando, respetando los derechos de todos y arreglando el tejido social, no tirando balazos.

  6. 1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?
    La propuesta de Johan Galtung explica que la violencia *no solamente es aquella que podemos observar directamente. Él la divide en tres tipos: violencia directa, estructural y cultural. La violencia directa es la más visible, porque se manifiesta mediante acciones que causan daño. La violencia estructural se encuentra en las condiciones sociales que generan desigualdad y dificultan que algunas personas puedan satisfacer sus necesidades y derechos. Por último, la violencia cultural está formada por ideas, creencias y valores que pueden hacer que la discriminación o la desigualdad parezcan normales o justificadas.

    2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?
    La lucha no violenta de Gandhi comenzó con el satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Inició el **9 de noviembre de 1906 en Sudáfrica, cuando Gandhi luchó por los derechos de la población hindú que vivía en ese lugar. Su forma de luchar se basaba en la resistencia no violenta, utilizando acciones como el diálogo, la no cooperación y la desobediencia civil en lugar de recurrir a la violencia. Esta lucha buscaba enfrentar situaciones injustas y promover cambios sociales mediante métodos pacíficos.

    3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?
    La concepción positiva del conflicto significa que un conflicto no necesariamente es algo malo. Desde la cultura para la paz, puede convertirse en una oportunidad para que las personas conozcan mejor las diferentes necesidades y puntos de vista, dialoguen y busquen soluciones. Galtung considera que los conflictos son algo natural en la vida humana porque las personas pueden tener objetivos diferentes, pero conflicto y violencia no son lo mismo. Si se aborda mediante el diálogo, la empatía y la creatividad, puede generar aprendizaje, mejorar las relaciones y producir cambios sociales positivos.

  7. Angel Gonzalez Ramirez

    1. ¿En qué consiste la propuesta del triángulo de la violencia de Galtung?

    No solamente es lo que podemos ver directamente, Existen tres tipos de violencia que están relacionados: la directa, que es la más visible; la estructural, que aparece cuando las condiciones sociales generan desigualdad y no permiten satisfacer necesidades o derechos; y la cultural, que son las ideas o creencias que hacen que esas desigualdades o formas de violencia parezcan normales. 2. ¿Cómo inició la lucha no violenta de Gandhi?

    Comenzó en 1906, en Sudáfrica, cuando inició el movimiento llamado satyagraha, que significa “fuerza de la verdad”. Con esta forma de lucha buscaba defender los derechos de la población hindú, enfrentando las injusticias mediante la resistencia y la acción no violenta. 3. ¿A qué se refiere la concepción positiva del conflicto desde la cultura para la paz?

    Se refiere a que un conflicto no siempre tiene que verse como algo malo, Los conflictos son parte de la vida y pueden servir para que las personas conozcan mejor sus diferencias, dialoguen y busquen soluciones. Si se manejan de manera positiva, pueden convertirse en una oportunidad para aprender, mejorar las relaciones y generar cambios positivos, en lugar de terminar en violencia.

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