Esquina, bajan

Krizna Aven

La otra cultura, herramienta de lucha social

Del 28 al 30 de agosto se llevó a cabo la Feria Autónoma del Hongo y la Milpa en la explanada de la alcaldía Cuajimalpa en la Ciudad de México. Se presentaron eventos culturales, exposición de variedades de hongos, venta de productos y gastronomía. Esta edición tuvo la organización exclusiva de productores, estudiantes y de integrantes de los pueblos originarios de esta demarcación. Los organizadores decidieron rendir un homenaje a uno de los fundadores de la feria, Juan Francisco Kuykendall Leal.

Eva Palma, quien fuera pareja de Francisco, fue invitada a la inaguración. Ella nos compartió que “en el 2000 se hizo la primera Feria del Hongo en Cuajimalpa. Kuykendall se organizó con los pueblos originarios de ese lugar, con estudiantes de la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia) y con indígenas de la comunidad Triqui. Como colectivo Hijos de la Lluvia convocamos a científicos y especialistas en el reino fungi, productores de hongos, artesanos y gastrónomos. Nosotros nos encargamos del tema cultural. Leal fue inclusivo y quería visibilizar la diversidad sexual, por eso incluimos el show travesti, realizado por trabajadoras sexuales trans”.

Palma, con 59 años de edad, recuerda que por 12 años Francisco coordinó la feria, en la cual “visibilizamos la biodiversidad de los pueblos originarios y su cosmovisión, sin embargo, siempre tuvimos problemas con la gente de la delegación, no importaba si eran priístas o perredistas. El recurso económico que nos daban era muy poco, tuvimos que pagar muchas veces la infraestructura para hacer el evento”.

Cuando Adrián Rubalcaba Suárez fue delegado, añade, “nos prometió dar un recurso económico para la feria, pero no lo entregó completo, nos trajo a la vuelta y vuelta por más de seis meses para que nos pagara, pero nunca lo hizo y preferimos ya no insistir. Una vez el personal de la delegación nos ofreció un gimnasio para descansar, el velador se fue y nos dejaron encerrados. Al día siguiente gritamos para que nos abrieran, hasta que llegaron unos patrulleros, abrieron la puerta y nos llevaron a la feria. Llegamos tarde para presentar nuestra función”.

Eva, actriz, cantante y artista plástica, recuerda que en 1997 perteneció a un grupo de rock femenil del CCH (Colegio de Ciencias y Humanidades) Naucalpan. En ese tiempo, Juan Flores, un amigo que tenía, le presentó a Francisco, a quien desde ese tiempo ya lo conocían como Kuy. “Él necesitaba una actriz para una obra de teatro, me invitó a audicionar y a los pocos días ya estaba trabajando en su colectivo de teatro, Mitote. Participé en varias obras al lado de él. Recuerdo una obra en especial, La Sonata del Alba, del dramaturgo venezolano César Rengifo. Mi papel era la esposa del personaje que interpretaba él, sin planearlo surgió una relación durante las presentaciones”, nos cuenta.

Durante ese tiempo montaron varias obras de su autoría y escribía obras infantiles, como El Último Dodo, una historia con mensaje ecologista. Francisco lo nombró cabaret infantil, ya que contaba con todos los elementos. “Pusimos en escena la vida de José María Morelos y Pavón y de Ernesto, el Che Guevara. También montó la obra Tlatelolco, que se centraba en la matanza de los estudiantes del 68, entre otras”, añade.

Evita, como muchos la nombran, continúa: “Kuy quería politizar a las personas y defender sus derechos a través de sus obras, buscaba la concientización social. Para él, actuar era una forma de luchar socialmente. Estaba enamorado del teatro, quería un mundo más justo y de igualdad, sobre todo con los obreros, marginados y todos los de abajo. Deseaba que todos fuéramos dueños de nuestras creaciones y de los medios de producción”.

Con indignación, afirma que “los gobiernos deberían pagar por el arte urbano, pero sólo quieren que lo hagamos gratis. Una vez, en la delegación (hoy alcaldía) Cuauhtémoc, cuando gobernaba el PRI, los encargados del área cultural nos compraron dos funciones para presentar una pastorela, pero nos condicionaron a regalarles dos funciones. No teníamos dinero y tuvimos que aceptar”.

“No sé por qué los encargados de la cultura le dan la preferencia a la gente blanca. Recuerdo cuando era joven, en el centro cultural en Coyoacán, José Caballero, quien era una persona de confianza del director Luis de Tavira, despidió a varios estudiantes de la UNAM y a mí porque le dio preferencia a Marina de Tavira, sobrina de Luis. Todas las oportunidades y el presupuesto del gobierno para la cultura nunca se la han dado a los indígenas y mestizos que hacemos arte”, denuncia Evita.

“Francisco apoyó el movimiento del EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) desde 1994. En 2006, cuando nació la Otra Campaña, nos sumamos a esta convocatoria y tuvimos la oportunidad de conocer al subcomandante Marcos. En esos días se vino la represión contra el pueblo de San Salvador Atenco y apoyamos con nuestro canto y obras de teatro como el colectivo La Otra Cultura. Exigimos la liberación de los presos políticos en los plantones del penal de Santiaguito y de las Flores en el Estado de México, además, participamos activamente en el movimiento estudiantil, yo soy 132”.

Con nostalgia, Palma recuerda a sus compañeros de La Otra Cultura que ya fallecieron: Nayely y Judit, mejor conocidas como Las Pollitas, Roberto Moreno y Teódulfo Torres, entre otros. “Canté con ellos en la Suprema Corte de Justicia. Muchas veces prestamos nuestro equipo de sonido, sillas, lonas y la camioneta que teníamos para fortalecer las marchas. Realizamos eventos culturales para recaudar fondos para al albergue que ayuda a migrantes, Casa Tochan, al lado del colectivo Lak Hormiga. En todos los eventos pusimos toda la carne al asador por justicia y libertad”.

Antes de finalizar, Eva, con mucha alegría, nos menciona: “hoy la organización de la Feria del Hongo y la Milpa la organizan estudiantes de la UAM (Universidad Autónoma Metropolitana), como Amanda, quien nos conoció haciendo teatro en la feria cuando era una niña de 7 años. Supo lo que le pasó a Kuy. Ella, junto con el consejo de pueblos originarios de Cuajimalpa, hizo posible que floreciera este proyecto que inició Francisco. Me siento orgullosa, la feria se mantiene autónoma, no pertenece a ningún gobierno ni partido político, sigue siendo cultural y resalta la grandeza de la biodiversidad de nuestros pueblos, su trabajo no fue en vano”.

Al respecto, Edgar Lara, pintor de profesión y quien pertenece al colectivo La Otra Cultura, Inlakech, nos compartió: “Kuykendall me invitó a participar en sus obras de teatro. Lo conocí en el 2006 cuando nos sumamos a la Otra Campaña, una convocatoria lanzada por el EZLN. Fue mi profesor de arte independiente, me enseñó a dominar el escenario, me motivó para levantar la voz ante las injusticias. Él era consecuente, me hablaba sobre los derechos y la autonomía de los pueblos y comunidades indígenas, del rescate de la naturaleza, de su cultura, de los derechos de las personas más vulnerables como los mestizos que habitan la ciudad”.

“Él era un luchador social y un dramaturgo que escribía, dirigía y actuaba en sus obras con temas de historia y rebeldía. Se me hace muy interesante que renazca este tipo de eventos como la feria del hongo. No hay que olvidar nuestras luchas, nuestras raíces y conocimientos. Que no mueran nuestras tradiciones, historias y cultura”. Lara, quien también es masajista ancestral, nos confiesa: “Leal viene de la lucha del 68, militó en el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) y en 1994 se asumió como zapatista. Estaba convencido en la lucha anticapitalista, civil y pacífica del EZLN”.

De 58 años, Edgar exigió “desde el fondo de mi corazón justicia por todos los desaparecidos y asesinados que han quedado impunes en la historia política del país. Es necesario que se conozcan los principios y valores de personas que dieron su vida por un mundo mejor, como fue Kuy”.

El 1 de diciembre de 2012, Francisco Kuykendall Leal estaba manifestándose junto con su compañero, Teódulfo Torres, y con cientos de personas porque ese día Enrique Peña Nieto tomaría protesta como presidente del país. Fue herido en la cabeza con un cartucho de gas lacrimógeno lanzado por policías federales y cayó gravemente herido con exposición de masa encefálica, al costado del palacio legislativo de San Lázaro. Al denunciar este crimen de Estado, las autoridades solicitaron testigos de los hechos, Teódulfo estuvo ahí, y quiso ir a declarar en contra del gobierno, pero un día antes de la audiencia fue desaparecido y hasta la fecha no se sabe nada de él. Mientras, Kuy quedó en estado vegetativo por más de 13 meses y el 25 de enero falleció a los 76 años de edad.

Krizna Aven

Desde los 18 años empecé a ejercer el trabajo sexual, y gracias a esto comencé a ser promotora de salud y defensora de derechos humanos de las compañeras trabajadoras sexuales. Desde el 2006 soy adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona propuesta por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional  (EZLN). Debido a la constante represión contra el sector al que pertenezco nos vimos en la necesidad de ser activistas y desde hace más de 15 años periodistas. Para mí es fundamental contar las historias directamente del o de los protagonistas, ser un puente que sirva para dar a conocer historias y denuncias que difícilmente son tomadas en cuenta. El compromiso de escribir sigue latente en mí.

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