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Guardianes del sur de Veracruz: lucha y resistencia del pueblo Nuntajɨɨyi’

Comunidad nuntajɨɨyi'

Texto: Rocío Moreno

La resistencia de los pueblos nuntajɨɨyi’ en la Sierra de Santa Marta, en el sur de Veracruz, es una historia de resistencia continua contra las imposiciones de proyectos que han intentado despojarlos de sus tierras y cultura en el largo tiempo histórico. Al igual que en el pasado, los pueblos nuntajɨɨyi’ y nahua de la Sierra de Santa Marta resisten y luchan contra el megaproyecto del gasoducto «Puerta al Sureste», el cual amenaza sus territorios, ecosistemas y formas de vida. Los pueblos originarios que habitan y cuidan sus costas, arrecifes, montes, bosques, ríos, arroyos y las diversas formas de vida que hay en su territorio son los nuntajɨɨyi’ y nahuas. La Sierra de Santa Marta es un macizo volcánico en la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas. Su relieve está moldeado por la actividad volcánica, que también ha creado suelos ricos en minerales. La riqueza en sus tierras está en todos los rincones del territorio nuntajɨɨyi’.

Nuntajɨɨyi’ significa palabra verdadera, y cuando un poblador dice soy nuntajɨɨyi’ nos dice que es verdadero. Esta historia de Voces de la tierra es narrada por Maribel Cervantes Cruz, mujer nuntajɨɨyi’, mujer originaria, verdadera. Maribel, además de ser defensora de territorio, es maestra de educación primaria en su localidad y una compañera en el movimiento indígena nacional. Ella nos relata la historia agraria de su pueblo y de cómo han tenido que sostener por cientos de años la defensa del territorio.

Territorio ancestral

Antes, el territorio se extendía desde Hueyapan de Ocampo, Acayucan, Soteapan, Mecayapan y Pajapan, lo que abarcaría entre cinco o seis municipios, integrado el nuevo municipio de Tatahuicapan. Pero con la guerra de conquista, el territorio se fue desintegrando hasta fragmentarlo y llegar a la conformación de los municipios que existen en la actualidad. Esas tierras, aunque originalmente han sido habitadas por el pueblo nuntajɨɨyi’, descendientes de los olmecas, fueron en parte conquistadas por los pueblos nahuas de las migraciones teotihuacanas en los años del 600 d.C. (actual municipio de Pajapan). Dicen los estudiosos que el pueblo nahua de Pajapan es un pueblo nuntajɨɨyi’ “nahuatizado”, y en los años posteriores a la conquista española algunos nahuas que huían del azote de los piratas que asolaban la región donde vivían en lo que es ahora Tabasco se asentaron en parte de su territorio, que ahora conforman los municipios de Mecayapan y parte de Tatahuicapan. En la memoria colectiva del pueblo nuntajɨɨyi’, se explica que los nahuas llegaron y pidieron permiso de vivir en su territorio, y entonces se sabe y respeta del lugar que ocupa cada uno.

Para explicarme la noche larga de los 500 años de lucha y resistencia, me hablaron de cuatro momentos cruciales para este pueblo.

La primera es cuando azota la conquista española, pero en Santa Marta se dice que no hubo colonización; en otras palabras, pudieron sobrevivir como pueblo a pesar del nuevo orden colonial, incluso, al igual que cientos de pueblos y comunidades, lograron obtener un título primordial o virreinal que les permitía delimitar su territorio. A estos documentos, el historiador Enrique Florescano los llamó títulos falsos, ya que los realizaron los pueblos originarios (sin la corona española) para poder defenderse y luchar por su territorio. Ahora, estos documentos son una expresión máxima de la memoria colectiva de un pueblo. Así, estos títulos son más que un instrumento de lucha, son también memoria. Otro hecho recordado es que el pueblo nahua llegó a su territorio apenas unos años después de la conquista española.

La segunda etapa de lucha y resistencia fue con Benito Juárez. Las leyes de reforma y en concreto la ley Lerdo provocó que a los pueblos originarios se les despojara de sus tierras comunales. Con Juárez se intensificaron los despojos de tierras y además nació el concepto de ciudadanía nacional única, que quiere decir que todos eran ciudadanos mexicanos. El pueblo nuntajɨɨyi’ del sur de Veracruz recuerda cómo este momento en su pasado fue de resistencia, de lucha ante los cambios promovidos por los liberales del siglo XIX.

La otra etapa recordada es en la época del Porfiriato. Aunque no se sabe con precisión del porqué Porfirio Díaz disponía de las tierras nuntajɨɨyi’, si se recuerda que Porfirio Díaz las regaló a su suegro y ministro de guerra Romero Rubio, quien nunca se interesó en ellas y las heredo a sus hijas. Ellas las vendieron a la compañía petrolera inglesa El Águila, pero a sus dueños nunca les interesaron por ser una zona muy montañosa, lo que permitió seguir viviendo ahí a los nuntajɨɨyi’. Sin embargo, querían recuperar la propiedad legal de la tierra y por ese motivo hubo rebeliones del pueblo nuntajɨɨyi’ en 1884 y 1888 y que fueron rápidamente reprimidas. Después de unos años de lucha pacífica mediante cartas y telegramas, decidieron unirse en 1906 a la lucha de Hilario C. Salas, quien era originario de Oaxaca y seguidor de las grandes ideas de Ricardo Flores Magón. Tomaron la ciudad de Acayucan después de haber tomado las presidencias municipales de la sierra. Pero Salas fue herido de bala, por lo que los rebeldes optaron por la retirada, llevándose a su jefe a la sierra, a Ocotal grande.

Ya con la restitución agraria en el siglo XX, su territorio se distribuyó en ejidos. Pero antes de eso, se generó una lucha interna entre los viejos comunalistas que lucharon por la restitución de todo el territorio comunal y los agraristas (más jóvenes) que iniciaron trámites con el Estado para la conformación de ejidos. Finalmente, ganaron los jóvenes agraristas por dos motivos; el primero es que en los trámites de la lucha comunalista un ingeniero les había hecho perdedizo el documento virreinal, que nunca recuperaron; el segundo porque el presidente Miguel Alemán impulsó una ley de colonización de la Sierra de Santa Marta y se conformaron inicialmente dos colonias agrarias de miles de hectáreas en territorio nuntajɨɨyi’ con familias ganaderas de otras regiones del estado que empezaron con los desmontes masivos y destrozos del territorio. Para evitar el despojo completo, los viejos comunalistas tuvieron que ceder y aceptar la conformación de los ejidos. Fue cuando también se realizó el último “carnaval” (ceremonia ancestral) del pueblo nuntajɨɨyi’ y otras diversas expresiones rituales. Algunos ejidos quedaron en manos del pueblo nuntajɨɨyi’, los cuales fueron en sus inicios terrenos comunales. Otros, en manos del pueblo nahua de Mecayapan. Otros, en manos de descendientes de nahuas de la región de San Andrés Tuxtlas y algunos en manos de mestizos ganaderos de la región centro de Veracruz.

Y cuando de nuevo se sintió un golpe fuerte fue con la reforma del artículo 27 con el expresidente Carlos Salinas en 1994. Con esta reforma, se perdió la figura comunal de las tierras ejidales y ya sólo se habló de programas para continuar con la parcialización, certificación de la tierra y desaparición de la propiedad comunal. Los programas son PROCEDE, PROCECOM, FANAR Y DOMINIO PLENO.

Maribel recuerda cómo en su niñez aún se podía ir a las áreas comunes a recoger leña, pero poco a poco van desapareciendo esos espacios comunales por la aparición de las parcelas. Antes, todos tenían derecho a sembrar, pero con el PROCECOM (en el cual casi todos los ejidos entraron) los ejidatarios debían de heredar la tierra a uno de sus hijos, generando conflictos fuertes en el seno de las familias.

Si ponemos atención, tanto en el periodo colonial, como con Juárez y Porfirio Díaz en el siglo XIX, así como en la revolución y postrevolución del siglo XX hasta la reforma del artículo 27 en la década de los noventa con Salinas y los actuales proyectos que impulsa Morena, todos han trabajado para desarticular y fragmentar la propiedad comunal. Lo importante en este escenario desalentador es que aún hay fortalezas muy profundas en nuestros pueblos, y una de ellas es el poder de la asamblea, de esta estructura comunal que permite seguir manteniendo las formas y la vida misma desde una base comunitaria. El pueblo nuntajɨɨyi’ es muestra de ello.

La lucha actual: territorio y autonomía

Todos los gobiernos del pasado y el presente buscan terminar con el territorio comunal y las figuras colectivas que sostienen los pueblos originarios en México. Por eso es que ahora con el programa del Dominio Pleno buscan acabar con lo que queda de la propiedad social de la tierra para privatizarla y así otorgar al ejidatario los derechos de uso, venta, herencia y disposición total sobre el terreno, liberándolo del régimen social de la propiedad ejidal. Lo que busca el Estado es tratar con individuos y no con pueblos. Esta guerra de exterminio contra la propiedad comunal y las representaciones colectivas han impulsado la resistencia actual: luchar como pueblos.

En este momento crítico es que las mujeres y hombres nuntajɨɨyi’ tuvieron que conocer su historia y organizarse, pues andan detrás de su territorio. En 2013 se enteraron de una concesión minera en el corazón de la sierra y se luchó para que no se reactivara la minería. Ahí se habló con los pueblos y ejidos para ir construyendo organización. En los años 80 funcionó una minera que sacó mármol y plata, pero después se cerró por no resultar rentable. Sin embargo, la veta de plata permaneció y con la tecnología moderna tan destructora se vuelve rentable extraer ese metal. Si se realiza, todas las aguas que vienen de la montaña y los manantiales se contaminarían. Pero los nuntajɨɨyi’ no son un pueblo que nació ayer, sino que es un pueblo antiguo que ha resistido y lo sigue haciendo.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, definieron su plan quinquenal de hidrocarburos en donde toda la planicie de su territorio estaba destinado a la explotación de hidrocarburos, que ya se habían detectado desde bastante años atrás. Ahí comenzaron a trabajar en toda la región para organizar la resistencia y se lograron actas de asamblea de más de 80 comunidades de la región para mostrar su inconformidad y prohibir cualquier actividad relacionada con la minería tóxica y la explotación de hidrocarburos en su territorio, haciendo valer su derecho a la autonomía y la libre determinación.

¡No a la minería!

Los pueblos dijeron tajantemente ¡No a la minería! También se le exigió a cada municipio un acta de cabildo, estipulando que en ese municipio están prohibidas las actividades mineras, de exploración y explotación de hidrocarburos y de despojo de las aguas. Las autoridades de todas las comunidades presentaron sus actas de asamblea a las autoridades municipales y exigieron la firma de estas actas de cabildo y su ingreso al congreso local del estado de Veracruz, lo que se logró en los municipios de Soteapan, Mecayapan y Tatahuicapan. Ese mismo año, en 2017 se formó y nombró en asamblea regional el Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida. Este movimiento es un proceso organizativo de las comunidades unidas para la defensa de su territorio. También en 2017 se escuchaba que quieren ingresar a su territorio para instaurar parques eólicos. La empresa Dragon de Salinas Pliego pide poner un ventilador muestra. Se investiga y se rechaza la instalación de esta primera torre eólica. Fue ahí cuando se contactaron con compañer@s de Oaxaca y Chiapas para saber en qué consisten los parques eólicos. Lograron recibirles en una asamblea que convocaron para que se compartiera su experiencia, su palabra. Poco después, llegaron a Pajapan ingenieros de la empresa eólica “Next Energy” y se presentaron a la asamblea comunal para tratar de convencer a los comuneros y comuneras que aceptaran la instalación de un parque eólico, pero ya informados corrieron a los de la empresa y les negaron la entrada.

Con la entrada del nuevo partido de Morena al país se pensaba que todo se iba a tranquilizar, pero sucedió lo contrario. En 2018-2019 se anunció el proyecto del Corredor Interoceánico. Andrés Manuel López Obrador comenzó a hacer consultas sobre el megaproyecto totalmente amañadas, a las que sólo asistían autoridades y los hacían firmar. Todo estaba rodeado por el ejército y a los que querían cuestionar el proyecto no les dieron la palabra. Paradójicamente, con el gobierno que se autonombra “del pueblo” ha sido más difícil resistir, pues les han negado información con el argumento de que es información de seguridad nacional.

Otra de las amenazas actuales es un gasoducto. Tan sólo hace dos años se enteraron de que se había instalado una tubería de gas. Los pobladores sólo observaban barcos enormes en la costa, pero no se sabía qué hacían ahí. Por la noche se tenían olores intensos que venían del mar. Protección Civil decía que el olor era por la basura, pero los pobladores sabían que algo más sucedía. Un día, los pescadores al ir al mar se toparon con muchos peces muertos en la orilla de la playa y la laguna. La gente despertó hasta que vieron los peces muertos.

Me dice Maribel que los pueblos se están organizando para luchar y resistir. Saben que con la entrada del gasoducto el mar se contaminará y ellos viven de la pesca. En junio de este año se logró que 15 comunidades costeras se organizaran e hicieran su acta de asamblea para un amparo. El juez lo rechazó y volvieron a hacer otro oficio y ahora está en trámite. Ese gasoducto es energía para el Corredor Interoceánico y no para los pueblos. La actual presidenta Claudia Sheinbaum mencionó en una mañanera que iba a mandar a gente a platicar con los pueblos, pero aún no ha llegado. Maribel menciona que nunca han sido consultados e informados.

Nuestra decisión está tomada, que se mantenga la vida en el territorio sin contaminación

A la Laguna del Ostión, que está en la costa de Pajapan, llega toda el agua de las montañas. Esta laguna es la que está conectada con el mar. Si pasa el gasoducto, será afectada toda la vida en la laguna y en todas las comunidades que dependemos de las lagunas. Somos laguneros.

Por eso, esta es una lucha de la región. En la antigüedad, antes de que existieran los ejidos y municipios, se juntaban los señores del rayo, y ahora de nuevo nos estamos convocando.

Los hombres y mujeres rayo

Todos se reunían en la cabecera, los hombres y mujeres rayos (cuatro puntos). Eran personas con mucha sabiduría, esa habilidad de comunicar, sensibilidad y comunicación con la naturaleza. Ellos se juntaban y hacían llover o que saliera el sol. Eran autoridades con esa sabiduría con la tierra, con el agua y acompañaban las ceremonias.

Pueblos de Agua

Menciona Maribel que la encomienda de los abuelos es mantener la ceremonia con el agua, ya que es lo que los mantiene vivos. El agua es, pues, su vida, es la sangre que corre entre ellos. Estas antiguas ceremonias se han revitalizado en los últimos tres años. Queremos recuperar esta ceremonia del agua, conocer los sitios sagrados que visitaban los hombres y mujeres rayo para llevar a la madre tierra. Hace tres años se organizaron algun@s compañer@s del pueblo nuntajɨɨyi para fortalecerse y recuperar las ceremonias.

Son los mayores quienes los están guiado. Han recuperado su propio calendario, y con ello saben las fechas cuando hay que hacer ese recorrido y así retoman la parte de la espiritualidad de su pueblo. Hace tres años que iniciaron las caminatas, y aunque algunos sabían que, en uno de los cerros, hay una cueva y ahí está el Dios Jomxuk, dios del maíz y también el dios jaguar, el guardián de la montaña y la lluvia, están regresando a ellos y llevando a las nuevas generaciones a que inicien esta práctica milenaria. Los nuntajɨɨyi’ en su digna lucha y resistencia también están encontrándose, por ejemplo, con los guardianes de la montaña, por eso, los nuntajɨɨyi’ son los guardianes del sur de Veracruz.

La última ceremonia de carnaval que se tiene registrada en la memoria colectiva fue en la década de los años cincuenta. Pero hoy está regresando esa práctica ancestral. La colonización, el Estado y los gobiernos han fragmentado y quitado la espiritualidad de los pueblos. Pero en la lucha no sólo se recuperan tierras, también y, sobre todo, reconectamos, y si es necesario reaprendemos los caminos de la espiritualidad ancestral. Hoy, un abuelo de 83 años, que su bisabuelo era quien estaba en la última ceremonia, y él siendo un niño participó, es quien los guía y enseña. Ahora, se sabe a profundidad que si la defensa del territorio no está enraizada con el respeto de los guardianes del territorio de la montaña, lluvia, bosque, si no se hermanan con la tierra, las deidades y toda la espiritualidad, no va avanzar la lucha.

Chaquistes por la tierra

Los chaquistes son un grupo de jóvenes y son ellos los que van a esos recorridos para reconocer su territorio, historia y espiritualidad. Los jóvenes son fundamentales en la lucha de nuestros pueblos, ya que ahí está el impulso de los pasos que vienen. Debo decirles que las mujeres y hombres nuntajɨɨyi’ han dedicado gran parte de su lucha a los jóvenes y niños nuntajɨɨyi’, pues saben que es necesario para sostener la resistencia-existencia de nuestros pueblos.

Territorio nuntajɨɨyi’

Para Maribel, el territorio es muy sagrado, pues es la vida y es también la existencia de su pueblo. Y con ello la convivencia, la fiesta, la vestimenta, es la palabra, la lengua originaria. Si no hay territorio, no hay vida. Maribel es una mujer joven, y ella me contó que, en su adolescencia, al ver un libro de historia, le preguntó a su maestro a dónde se habían ido los olmecas, chichimecas, y otros pueblos, y su maestro le contestó que los olmecas se habían ido a otro planeta y que simplemente desaparecieron. Maribel no lo creyó y tiempo después encontró las respuestas en el México racista que vivimos. Maribel ha tenido que aprender su historia en casa, en su pueblo, en su territorio. Ella recuerda cómo su abuela y madre le enseñaron la vida de la tierra y las plantas.

Las mujeres guardianas

Maribel me relata que como mujer ha sido complicado estar en la lucha y la entiendo totalmente. Como mujer no ha sido fácil, trabajamos en la vida, la lucha del territorio y la lucha como mujeres. Trabajo de servicio y buena voluntad. Nuestra práctica es distinta. La templanza y sabiduría de cómo caminar en la lucha. No es fácil ser defensora de un territorio y caminar con los compañeros barones autoridades, tenemos que ganarnos ese respeto en las asambleas y reuniones. Al interior de nuestras comunidades, el camino es largo para lograr la emancipación de todas nosotras, pero es una lucha que ya comenzó y es gracias al trabajo y fortaleza de mujeres como Maribel que entregan su trabajo y corazón a los esfuerzos de lograr caminar hacia el mundo donde quepan todos los mundos necesarios, para que vivamos con justicia y libertad.

L@s nuntajɨɨyi’ nos recuerdan que la lucha sigue y que nunca más México será sin nosotr@s.

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Galerías

La vida por la que luchamos

Los paisajes de la región nuntajɨɨyi se fusionan con las actividades del Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida, acompañado por el proceso de articulación de la sierra de Santa Marta, que protegen el mar, la laguna y las montañas de los megaproyectos como el gasoducto y la minería, al mismo tiempo que recuperan prácticas ancestrales y fortalecen el tejido comunitario.

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Colorear la resistencia

Distintos pintores, convocados por el Proceso de Articulación de la Sierra de Santa Marta y el colectivo Altepee, junto con las infancias y juventudes de las comunidades nuntajɨɨyi y nahuas realizaron murales que dan muestra de la belleza, la dignidad y la lucha del pueblo y su territorio.

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Documentales

El son de nuestros sueños

Con este video, Loic Beslay y Cecilia Roja muestran el hermoso territorio de los nuntajiiyi’, y también las problemáticas y la urgente necesidad de organizarse. Colectivos, centros de derechos, músicos, cajas de ahorro, medicina tradicional, radio comunitaria y otros procesos comunitarios se integran para juntos luchar y hacer más conciencia y organización.

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Nuestras raíces históricas

Recorrido histórico del pueblo nuntajiiyi’, narrado por jóvenes en una forma de dialogo entre miembros de las comunidades. Desde la cultura olmeca, las migraciones nahuas, la colonización española, el siglo XIX, la Revolución y Lázaro Cárdenas, hasta las desigualdades actuales que hay en los pueblos originarios.

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Música

Mi tierra

Rimas que narran la historia del pueblo nuntajiiyi’, en voz de Diego Aimar Gómez Hernández y Hunter Tober.

No tiene sentido

Rap, sones y jaranas son los excelentes instrumentos para denunciar. “Ver morir la tierra, no tiene sentido. Hay que estar unidos”, nos dicen los jóvenes en sus rimas.

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Videos

No al dominio pleno

En este video se informa a la población de sus derechos a la tierra y de los enormes riesgos que tendrían sí su tierra ingresa a la categoría de “dominio pleno”.

Jóvenes aprendices jaraneros

Desde la palapa comunitaria, ensayan a la jarana niños y jóvenes. Con la música tradicional, han aprendido de su historia y territorio.

La palapa comunitaria

En el corazón de Tatahuicapan existe un espacio donde la medicina nace de las plantas, la cultura se baila, se pinta y se canta… y la comunidad se abraza para recordar que aún hay futuro si lo sembramos juntos.

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¡Lotería!
Luces de las resistencias

Este material didáctico, elaborado por La Sandía Digital y la Rosa Luxemburg Stiftung, está dirigido a niñxs y jóvenes hablantes del Español, el Náhuatl, el Nuntaj+yi (Popoluco) y el Tutunakú interesadxs en la defensa de sus territorios, para que puedan nombrar en su propio idioma y de manera lúdica los elementos y procesos vitales que los rodean.

¡Descárgala aquí!

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