Todos conspiramos

Pablo Díaz Estévez

Gualeguaychú 2.0: la HIF casi-“global” y la venta de humo en Uruguay

Uruguay no controla un 40% de la generación eléctrica, ni tiene soberanía sobre su abundante agua dulce. A su vez depende cada vez más de que corporaciones extranjeras generen algún puesto de trabajo. En cambio una empresa chileno-estadounidense que opera en el Sur de Chile con 21 empleados promete desarrollar un megaproyecto de combustibles sintéticos.

Esto sería posible, si con un subsidio público de energía eléctrica estimado en 70 millones de dólares, endeudamiento internacional y el uso de agua dulce a discreción se le asegura el desembarco.

Los titulares de prensa recuperan con cierto temor la reiteración del conflicto argentino-uruguayo por la instalación de dos megaplantas de celulosa en el bajo Río Uruguay de hace 20 años atrás, que se terminó de dirimir en los tribunales de La Haya. Experiencia tachada de “error” por el actual gobernador argentino de la provincia de Entre Ríos o “irracional” por el intendente departamental de Paysandú en la costa uruguaya. Tiempos aquellos de masivas movilizaciones de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú (Provincia de Entre Ríos, Argentina), sobre los puentes fronterizos del Río Uruguay, que evitaron que una de las dos pasteras se instale frente a sus costas.

Recuerdos de los primeros gobiernos progresistas del Río de la Plata, que de un lado retrotraen aquellos miedos a los “piqueteros” extranjeros que no le querían dejar al pequeño Uruguay tomar sus propias decisiones soberanas sobre el Río compartido. A partir de nuevas movilizaciones en ambas orillas del mismo Río, pero ahora contra la instalación de una “refinería de combustibles sintéticos” de HIF Global ¿será declarada nuevamente “causa nacional” una instalación de este tipo en nombre del desarrollo nacional y las fuentes de empleo en la costa oriental? ¿No será mejor declararla “causa de la humanidad” que quiere desfosilizarse contra el archipoderoso enemigo del cambio climático? ¿Tendremos en esa frontera un Gualeguaychú 2.0 a raíz del desembarco del primer emprendimiento verde?

Aunque ni siquiera podemos adelantarnos a las circunstancias, porque quedan algunas dudas de que realmente se trate de un proyecto de alto impacto, o se siga apenas en fase experimental. Y esto no solo por la pequeña escala de empresa en Chile sino también porque allí el precio al que llegan con combustibles sintéticos aún es muy superior al de gasolina y el diesel (algunas informaciónes hablan de que no han podido bajar de 50 euros el litro).

Tres bombazos caen sobre la Dubai de la energía renovable

Hacia 2020 “Chile iba a ser la Dubai de la energía renovable”, planteaba Lucio Cuenca del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA). También los integrantes del Observatorio Petrolero del Sur (OPSUR) comentaban que en la Patagonia se promovieron una decena de megaproyectos de hidrógeno siguiendo esa idea de que “Chile era el faro” de la transición energética, para lo cual grandes empresas acapararon tierra con proyectos de parques eólicos. Pero ni los 80 proyectos que se iban a concretar en Chile, ni los 10 en la Patagonia se están desarrollando.

Ya antes de esta guerra del petróleo la “Dubai de la transición”, se estaba desmoronando y el faro que cruzaría la cordillera se apagaba. Muestra de ello es que hubo que rebautizar varias veces a la criatura: primero eran proyectos de hidrógeno verde, después se llamaron “de amoníaco verde”. En otros casos en la fe de bautismo, las autoridades ambientales chilenas de Boric tuvieron que tachar y corregir: proyectos de c a r b o n o n e u t r a l y finalmente (como en el caso de la empresa de Combustibles altamente innovadores o en inglés Highly Innovative Fuels: HIF) plantas de combustibles sintéticos.

Esto se planteaba a fines de febrero – Debate público | Hidrógeno verde y escenarios para el desarrollo de la cuenca del río Uruguay en el debate titulado “¿Qué implica la llegada de HIF Global al Río Uruguay?”, organizado por el sindicato uruguayo de los trabajadores de la empresa pública de generación eléctrica AUTE en Paysandú (Uruguay) y Colón (Entre Ríos).

Allí Lucio Cuenca dió detalles de cómo la ruta chilena de Piñera y Boric fue reforzada desde 2020 con fondos dulces de la Unión Europea, del gobierno alemán y el chileno (entre subsidios directos, endeudamiento externo y renuncias fiscales) para una implementación rápida y pionera de impacto mundial en distintas regiones. Como hongos nacieron esos casi 80 proyectos, dentro de los cuales ya estaba HIF en el extremo sur de Chile, pero como hongos también han desaparecido casi todos.

Lo que no fue un obstáculo para que una delegación de legisladores, autoridades nacionales y de gobiernos locales de Uruguay, visitara en esos mismos días la planta experimental en la región austral de Magallanes para conocer de primera mano el emprendimiento pionero que vendría al Río Uruguay.

Antes de la invasión a Irán y el Líbano, el 26 de febrero el Diario Financiero de Chile publicaba la noticia de que el mercado del amoniaco verde estaba paralizado. Voceros de empresas líderes a nivel mundial de fertilizantes (como Fertiglobe de Abu Dabi, Emiratos Arabes) consideraron que la única forma de competir con la producción convencional es con subvenciones y estímulos a la reducción de carbono (a los que también se les dice “precios”), de ahi que sentenciaban los representantes de la europea Yara Internacional ASA (con sede en Noruega), queno habrá transición ecológica con números en rojo”.

Este golpe al colonialismo verde afecta fuertemente a la zona donde opera la empresa HIF: en la región de Magallanes (Chile), donde Asociación Gremial de Productores de Hidrógeno Verde y sus Derivados de Magallanes (H2V Magallanes) comunicó la suspensión de sus actividades por la «inexistencia de un mercado consolidado» a principios de marzo de 2026 ( https://www.emol.com/noticias/Economia/2026/03/04/1193279/hidrogeno-verde-megallanes-chile.html.)

Fotografía de Diario Financiero, Chile, 26 de febrero de 2025

Y una tercer detonación se escuchó con el anuncio de que el grupo petrolero de Blackrock, “dejaron el pozo” en Magallanes, retirando otro megaproyecto de hidrógeno de 10.000 millones de dólares de su empresaTotal Energy de la Dubai de la transición, al menos hasta que vuelva la plata dulce. ¿Será que su cercanía con la Casa Blanca, les permitió confirmar que el termómetro está más cerca del negocio de los combustibles fósiles que de la transición?

Captura de pantalla del diario https://zonazero.cl

No hay que confundir crecimiento con hinchazón

La planta piloto de HIF costó 30 millones de dólares en Magallanes, pero en Paysandú costará más de 5 mil. Uruguay no solo tiene la calificación positiva de “grado inversor” al igual que Chile, sino que también historia de hinchar proyectos especulativos que han fracasado, como el caso de la minería de hierro con el proyecto “Aratirí” de Zamin Ferrous o las exploraciones de hidrocarburos para fracking.

Pero no todas las hinchazones se desinflaron. Se subsidiaron megaproyectos como el de la finlandesa UPM, donde progresistas y partidos tradicionales otorgaron a los capitales finlandeses más de 8 mil millones de dólares entre endeudamiento, infraestructuras y otros estímulos para la tercer megaplanta de celulosa del país.

Mientras que frente a las costas de Gualguaychú la pastera ex-Botnia (hoy de UPM Fray Bentos) opera con 250 empleados, la de UPM 2 (llamada Paso de los Toros), luego de la fase de construcción está operando con una cantidad similar, lo que indica que los más de 8 mil millones de dólares del pueblo uruguayo podrían haber colaborado en inversiones genuinas y crear otras fuentes de trabajo de mayor calidad y cantidad.

Y esta experiencia, se convirtió en un ejemplo paradigmático de hinchazón, porque además del dinero a UPM 2 se le habilitó operar en una nueva zona franca (sin impuestos), expandir libremente la silvicultura de eucalyptus en las tierras del centro y noreste del país, la gestión de una buena parte de un Río interior, un ferrocarril exclusivo y un espacio en el puerto de Montevideo.

Por lo tanto, no solo hay experiencia en que el Estado sea socio de las multinacionales, muchas veces firmando contratos secretos, sino que además esta manera de operar es política de estado, o como lo ha declarado el ex-presidente Lacalle Pou “es la marca país”.

A esto hay que sumarle, que el actual ministro de economía, Gabriel Oddone, es un fiel representante de esa “marca”, y tal como lo ha planteado explícitamente en su libro “El Despegue” los negocios con el agua constituyen la nueva gallina de los huevos de oro. Así que no sería nada extraño que esté ansioso de salir a pasar la gorra pidiendo dinero por el mundo para endeudar al país en esta aventura del metanol verde.

HIF también fué hinchada, porque originalmente era una empresa chilena que comenzó en 2020 a construir su planta PILOTO (llamada Haru Oni) en la región de Magallanes, donde el apoyo alemán llegó a través de Siemens, así como los subsidios y beneficios tributarios del pueblo chileno. Pero antes de producir un litro de hidrógeno y combustible se transformó (un par de años después) en una supuesta firma global, a partir de una asociación con la alemana Porsche, con otros capitales japoneses y trasnacionales, creando en Delawere (EEUU) la HIF adjetivada “Global”. Ese salto no se dió en base a la conquista de mercados mundiales con producción, sino en base a la hinchazón y a la ilusión…de seguir recibiendo fondos.

No se explica de otra manera como una planta piloto (con un solo aerogenerador y 21 empleados) sin producción industrial da el salto a las grandes ligas del globo “haciendo ruedas de captación de inversionistas”. Como señalaba el presidente de OLCA, de pronto habiendoproducido unos litros de combustible sintético para ser probados en los circuitos de carrera Porsche en Europa se convirtió en lider de la transición: “A nosotros nos dicen que es la empresa de vanguardia en la fabricación de combustibles sintéticos, pero lo único que tienen es una planta piloto, que les costó 30 millones de dólares, y que el proyecto original les fracasó porque ellos planteaban esta idea de la carbono neutralidad.”

O sea que incluso en este pequeño laboratorio experimental, tampoco se logró descarbonizar porque al quemar en Europa el combustible producido en Chile se volvería a volcar a la atmósfera la misma cantidad de carbono que se había captado de la misma.

Frente a esta experiencia “los evaluadores del estado le preguntaban donde estaban los antecedentes. Pero no entregaban la evidencia que demostrara que el proceso de fabricación del combustible sintético era carbono neutral. Por lo tanto la autoridad tampoco le permitía llamarse planta de carbono neutral, sino planta de combustible sintético, como relataba Cuenca.

Según el Foro de coches eléctricos el costo de producir un litro de este combustible alcanzaba en 2023 unos 50 euros, con la expectativa de que “cuando alcance la escala suficiente, su precio podría bajar a 2 euros el litro”:

Por lo tanto, seguirá tratándose de una solución muy costosa, pues el proceso de producción supone un enorme gasto energético (a lo que deberíamos sumar la baja eficiencia de los motores de combustión interna). Un coche eléctrico a baterías aprovecha aproximadamente el 70% de la energía inicial, mientras que uno térmico alimentado por combustibles sintéticos se queda en un 14%. Dicho de otra forma, necesita cinco veces más electricidad.”(https://forococheselectricos.com/2023/05/hif-global-combustible-sintetico-2-euros-litro.html)

Mientras que un segundo proyecto de HIF llamado Cabo Negro (de 800 millones de dólares), junto con el de Uruguay, serían los que darían la escala industrial que supuestamente se necesita para que los números cierren. En resumen quedan muchas dudas con respecto a la viabilidad de este tipo de emprendimientos, uno de los cuales se instalaría en Uruguay si se les regala el agua dulce, parte de la energía eléctrica y fondos para inflar la transición.

Un fantasma recorre el mundoel cambio climático

Cuando algunos corresponsales de medios internacionales hablan del “Uruguay como el país Verde” cuentan de forma interesada una sola parte de la historia. Porque es cierto que la matriz se ha diversificado con varios parques eólicos que junto con las represas en los ríos proveen por momentos el 100% de la energía eléctrica. Pero el modelo de negocios de los parques eólicos está privatizado, y el estado también hincha a los empresarios de la generación, pagándole buenos precios a la hora de comprarle la energía. Mientras que la población de uno de los países más caros de la región, paga una tarifa eléctrica muy alta en comparación con poblaciones vecinas de Argentina y Brasil. Tal como señala Jhony Saldivia, presidente de AUTE:

En medio de una crisis energética y después de más de una década, en 2010 el gobierno logró un acuerdo multipartidario donde propuso una serie de inversiones en generación térmica y un plan de captación de capitales privados destinados a

energías renovables no convencionales. Para ello, se abrieron convocatorias para la compra de energía, se trataba de modelos contratos con excelentes garantías para el inversor. Entre otras cosas la empresa pública UTE se comprometía a

comprar a cada generador el 100% de la energía disponible, independientemente de si se despachaba o no. A esto se sumaron a una serie de exoneraciones impositivas amparadas en la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (COMAP), las cuales representaron casi el 40% del monto total de las inversiones.” (https://rosalux-ba.org/2025/03/10/hidrogeno-verde-transicion-o-colonialismo-para-descargar/)

Generar parques eólicos es un gran negocio, aunque el país no los precise, y por momentos ni siquiera pueda utilizar o exportar esa electricidad. El estado juega como garantía para que el negocio de las grandes empresas cierre, y por el otro lado la población pasivamente acepta seguir pagando la tarifa. Y entonces alguien se puede preguntar: ¿por qué el uruguayo no se rebela?, ¿acaso los políticos le venden humo?

Al “grado inversor”, una supuesta “democracia plena” se vende ahora el relato de “país verde”. Para salvar al mundo del cambio climático, con el horizonte de la “segunda transición” y la neutralidad en emisiones hacia 2050, Uruguay tiene que entregar agua del Río Uruguay para HIF y la del acuifero guaraní para el proyecto Tambor de hidrógeno y metanol de la empresa alemana Enertrag. Agua que será destruida para exportar combustibles sintéticos principalmente a Europa.

Tanto en el proyecto chileno-norteamericano (HIF) como en el alemán se plantea capturar dióxido de carbono, ya sea de biomasa originada en los monocultivos agrícolas o forestales. Al reducir esas emisiones se justifica que el agronegocio de gran escala siga extrayendo masivamente agua de las principales fuentes subterráneas y afectando las ya cansadas y enfermas cuencas superficiales.

A la venta de humo partidocrática, se suma la de una academia funcional al colonialismo verde. Porque incluso científicamente la cuenta del cambio climático está interesadamente mal hecha. Por ejemplo, es cierto que en el cálculo de la huella de carbono la silvicultura fija más carbono que el pastizal nativo, pero el pastizal cumple otras funciones documentadas y estudiadas como la conservación de la biodiversidad y los minerales del suelo, o como permitir que con el ciclo hidrosocial del agua se provea agua de calidad y se genere la recarga en cantidad de los acuíferos, o la producción de alimentos a cielo abierto sin causar erosión de los suelos.

Sin embargo esta triple alianza (capitalismo verde-sistema político-academia funcional) vende el mismo humo: para contribuir con la descarbonización global si queremos ganar el título de país verdetenemos que perder agua dulce potencialmente potable, permitir el ecocidio que provocan los monocultivos, seguir pagando una alta tarifa de electricidad y no perjudicar el acaparamiento energético.

En los mundiales de fútbol, Uruguay siempre tiene la esperanza de dar otro “maracanazo”, de volver a cambiar la historia como lo logró en 1950 contra la selección brasileña, jugando de visitante en el icónico estadio de Maracaná. Un típico comentario futbolero es: “matemáticamente tenemos chance.” Una especie ilusión de que algún milagro ocurra antes del minuto ‘90 y el “paisito” logre pasar fases y acercarse a la copa.

Esa última ilusión se combina con la autopercepción de la “garra charrúa”, una creencia en la obstinación de que cada jugador va a hacer hasta lo imposible y dejar todo en la cancha hasta vencer. Sin embargo la realidad se impone, y como generalmente no ocurre el milagro viene la decepción colectiva y nacen millones de especialistas en el tema que sentenciamos con vehemencia los cambios que tendrían que haber hecho los entrenadores o los errores de los futbolistas.

Quizás, esta lógica también se traslada al espectáculo electoral de la política. Allí los partidos políticos tradicionales (de la Coalición republicana) y progresistas (Frente Amplio) intentan demostrar que en este período de gobierno sí lo lograremos. Es lo que sucede en el emplazamiento propuesto por HIF (dice que) Global para uno de sus primeros intentos de emprendimiento a escala industrial de metanol verde, bautizada por los movimientos sociales como “refinería”.

En el Departamento de Paysandú, el gobierno local es de derecha, como buena parte del interior del país. Y a pesar del distinto símbolo con el gobierno nacional, hay una cooperación o política de estado (por aquello de la marca país y el acuerdo de privatizar la energía renovable) para dar luz verde a estos megaproyectos que por ahora están en un proceso de estudios de impacto ambiental.

En este momento en torno a la capital de Paysandú, donde se instalaría HIF, tres grandes empresas están en quiebra: el frigorífico Casa Blanca (400 trabajadores), la multinacional belga Ambev que compró la histórica fábrica de cervezas “Norteña” (100 puestos en riesgo) y la filial local de la empresa pública de cementos “Portland” de ANCAP (con otro tanto de posibles pérdidas de empleos). Frente a este escenario de desocupación, el mensaje político es como en el fútbol: “matemáticamente tenemos chance”. Si se instala HIF podremos triunfar. Y así como se confundió crecimiento con hinchazón en Chile, puede pasar que haya un gran movimiento de dinero en torno a otra experiencia piloto y luego venga la decepción. Y ahi, también broten de entre las piedras millones de especialistas que con su valiente hoja de votación cambiarán de signo político en lo departamental o en lo nacional, a la espera de una nueva oportunidad de repetir la épica de Marcaná.

Pablo Díaz Estévez

Académico y activista de Uruguay. Coordinador del Observatorio de Política de tierra de la Universidad de la República. Autor de los libros: Tierra y educación en Santiago del Estero (Editorial Nuestramérica, Buenos Aires, 2007) y Sociología de las ocupaciones de tierra (Editorial Nordan, Montevideo, 2009), entre otros. Instagram: @pablo_diaz_estevez

7 Respuestas a “Consejos para un gran capitalista y otras reflexiones”

  1. Soy el Juan que mencionan, hoy justamente visitó mi pueblo después de que hace 5 años me fui entr otras cosas porque querer cuidar nuestro río era en contra de los intereses del resto de los pobladores. Aquí sigue el pueblo, el progreso y el exito no llego y la planta sigue, ni la ruta que movía un poco la economía pasa más por aquí, Pero yo era el loco. Que decir, gracias por intentarlo a los que lo intentan, que la decidía de los muchos no impida la ética de los pocos.

  2. Haydee Fachelli

    En Uruguay no.podemos invertir en resultados que sabemos que no van a dar resultados. Usemos el sentido común y no arriesguemos nuestro patrimonio. EL AGUA. SEAN INTELIGENTES EL PUEBLO LO NECESITA Y EL.PODER DEBE ESTAR AL SERVICIO DE EL Y NO AL.PODER POR EL.PODER MISMO

  3. Maria Carmen

    Seguimos vendiendo nuestro patrimonio por espejismos de colores y quizás in dinerillo algo más a quienes deciden sin consulta popular entregar nuestros bienes . Vasta yo el país no se vende !!!

  4. Graciela Piñeiro

    Que decirle a Juan …el progreso es tener un trabajo digno que esté en armonía con lo que nos ofrece la naturaleza, ya sea dependiente o propio. Acá seguimos yendo a votar a los inútiles que no tienen más ideas que la de disfrutar de las regalías que obtienen por entregar al poder ajeno las mayores riquezas que poseemos los uruguayos y que nos hubieran alcanzado a vivir en disfrute hasta el final de los tiempos. Entonces yo me pregunto por qué seguimos viviendo bajo la égida de estos gobiernos que no representan un poder democrático? Háganos nuestras propias leyes, busquemos una tierra y ocupemola como hacen los políticos sin nuestro permiso. Defendamos el Agus y seamos unos molestia para los que vienen hoy a robarla mientras los uruguayos tomamos mate con agua podrida y contaminada. Pienso que no es una utopía, ya Árticas y otros de nuestros próceres lo hicieron y aunque se tuvo que ir al exilio, sin nombre y compromiso quedó en todos nosotros como un ejemplo de dignidad y amor a la Patria Grande. Todo con la Constitución, nada que ella no apruebe deberá ser permitido.

Dejar una Respuesta

Otras columnas