Historias de vida en las luchas de México

Rocío Moreno

El Movimiento que es MÁS que un hombre

Conocer la historia de la movilización y lucha de los trabajadores del campo en la década de los 60 en los Estados Unidos, debe necesariamente reaprenderse en este momento. El pasado 17 de marzo de 2026, Ana Murguia, Debra Rojas y Dolores Huerta sacudieron la mente y el corazón de muchos de nosotros ante la denuncia de abuso sexual que hicieron contra el histórico líder César Chávez. Sus relatos están plasmados en la investigación del New York Times, y es desgarrador leer sus historias. También, está la voz de 60 personas cercanas y familiares de César Chávez que han colaborado en esta investigación para lograr sacarlo a la luz pública. Ana Murguia y Debra Rojas eran tan solo unas niñas cuando Chávez comenzó a abusar sexualmente de ellas, Ana de 13 años y Debra de 12 años, ambas hijas de organizadores sindicales que acompañaban a Chávez en sus eventos. Por años, estas niñas fueron abusadas en todos los sentidos.  Ana cuando tenía 15 años, había intentado suicidarse varias veces. Debra pensó estar enamorada profundamente de un hombre casado siendo una niña. 

Dolores Huerta quien también denunció a César Chávez y quien, a diferencia de las otras dos mujeres, era su compañera de lucha de César, fue violada en dos ocasiones por Chávez y por años recibió maltrato psicológico. 

Cesar Chavez falleció en 1993 pero hasta ahora se le acusa de haber cometido abusos sexuales y conducta sexual inapropiada durante décadas con diferentes mujeres y niñas, jóvenes menores de edad. 

Nuestros machos

Me parece que, aunque sigue habiendo cuestionamientos de ¿por qué tardaron tanto tiempo en denunciar? ¿Por qué hasta ahora? También estas mujeres se han encontrado con otro mundo, bueno, a lo mejor me fui muy grande – jajaja – más bien, han encontrado, otra generación de compañeras que las escuchan y que les creen sin cuestionarlas, porque ahora sabemos que esas historias estaban y están aún en nuestras organizaciones, en nuestras casas, en todos nuestros espacios. Y por eso, creo que es tan importante esta sacudida que si nos toca a todxs. 

Protegemos a los machos, de eso no hay duda, solo deténgase un minuto, respire y acuérdese y pronto encontrara a alguien a quien ha protegido y bueno, pues da miedito, porque a veces, hasta los cuidamos y pues eso se hace costumbre y ahí es cuando todo se sale de control.  Dolores Huerta menciono en la entrevista que ella guardo su secreto por casi 60 años para no dañar la imagen de César Chávez y la de la propia Union de Trabajadores del Campo (UFW), y no estoy señalando el tiempo que tardo Dolores, sino más bien, lo tanto que nos pesa hacer la denuncia de quien nos violenta. También creo, como lo dije antes, estamos en otro momento gracias a la movilización y practicas de millones de mujeres que se han atrevido a denunciar y también creo que eso ha permitido que ahora, Ana, Debra y Dolores lo hagan.

La Unión de Trabajadores Agrícolas (UFW) tras revelarse las denuncias, la fundación que lleva su nombre expresó conmoción y han suspendido homenajes, además de generarse llamados para cambiar el nombre de lugares que le honran a César Chávez y muchas juntas de gobiernos se están posicionando para comenzar con una serie de limpiezas de murales y renombramientos de calles y escuelas y edificios públicos que llevaban su nombre. Estas han sido algunas de las respuestas oficiales que se han tenido hasta el momento, pero creo, que hay otras acciones que se tendrán que realizar para procesar este momento.

Desmontar la historia. Tumbar a los héroes de nuestras historias.

Muchas son las lecciones que estamos recibiendo de Ana, Debra, Dolores y todxs quienes están sostenido estas afirmaciones y quienes también están buscando que no quede impune el dolor de quien sintió miedo y deber a quien representó poder. Por siglos, nos han enseñado a pensar que los cambios los genera una persona, un líder. El problema con el héroe es que invisibiliza al colectivo, que es el verdadero corazón de la movilización. Pero ahora, sabemos que eso es una estupidez y que lo que toca hacer, es desmontar la historia, tumbar a los héroes y dejar abierta la historia para que puedan escucharse la diversidad de voces, colores y ritmos que hay en nuestros relatos.

En la historia de los mexicoamericanos, se debe profundizar sobre el papel tan importante de la unión de los trabajadores del campo (UFW) y no solo en la figura del líder sindical César Chávez. A él se le reconoce como quién consiguió los derechos sindicales, salarios justos, mejores condiciones de trabajo en el campo, etc., pero la realidad es que Chávez, en ninguna movilización actuó solo y eso lo pueden observar en las fotografías y videos que hay del movimiento, ahí, siempre estaba presente el colectivo, siempre fue la Unión el protagonista.

Con esto, no quiero decir, que no existió Chávez, NO y en estos días, hay algo que me preocupa y he visto que rápidamente han borrado murales de Chávez y han quitado estatuas de Chávez y pronto quitarán nombres de escuelas y calles en distintas ciudades de California y en verdad es una locura y bueno, veo que quien lo hace es el gobierno y para mí, como migrante mexicana es difícil digerirlo, y en estos días me es inevitable preguntarme por qué entonces, no se espantan con el Trompas también, pero bueno, pues yo creo es distinto verdad- no se- y claro que no defiendo al difuntito de Chávez, solo digo que borrar con pintura no sirve de nada, eso es solo una estrategia barata e inservible de los gobiernos fachos. Creo que no hay forma digna de borrar la historia, no podemos olvidar a César Chávez (Ni perdón, ni olvido), eso sería un terrible error, sobre todo, después de estos días de aprendizaje. 

Falta lo que falta, sigue lo que sigue…

Las historias de los mexicoamericanos y más allá esta cargada de retos. El principal de ellos, es que al estar en un país donde el individualismo es tan profundo, el hacer comunidad parece una utopía. Pero la gente encuentra fisuras y hace comunidad y teje alianzas y poco a poco se levanta. Al fin y al cabo, somos los mismo, somos ustedes. Y en ese constante reconocimiento, creo que se debe uno aferrar o para que mejor se entienda, ahí es donde uno debe de enraizarse. 

Lo que sigue, es abrir la historia, tumbar los héroes, escribir relatos decoloniales, donde aparezca el relato de las compañeras, de los niños y niñas, de los abuelos y abuelas y claro que también de los compañeros, en otras palabras, debe de aparecer la voz y la complejidad del colectivo que somxs. 

En ese relato, también se debe de cuidar que no solo hablen los chicanos – mexicans, porque en esas historias también están los pueblos originarios de México y no hablo de los aztecas, me refiero a los purépechas, nahuas, zapotecos, mixtecos, cocas, triquis, mayas y más pueblos que están en este momento trabajando en los campos, y también hay gente de otros pueblos y naciones, más allá de México, por ejemplo, en la década de los 60, fueron muchos filipinos quienes formaron parte de la Unión, entonces, se debe de cuidar la diversidad que somxs. 

Somos diversos y nuestra historia está viva y abierta, hoy debemos de salir y reconocer a las mujeres y hombres que cubren su rostro y cabeza con un paño de tela para cubrirse del sol y salir la dura jornada de trabajo y ahí, vamos encontrar las historias y pronto hablaremos de nuestra memoria histórica. Que este momento sirva para evidenciar las precariedades laborales que los trabajadores del campo reciben en los Estados Unidos y exigir la urgente reforma migratoria para ellxs. 

Que este momento nos permita abandonar la historia de los héroes, que solo quede en la memoria que un día se cometió el error de creer que el poder estaba en una sola persona. Nuestras historias no deben de tener héroes, ni Chavez, ni Dolores. Que en esta crisis que algunos lo han sentido como un golpe duro, sea el momento para replantear nuevos esfuerzos colectivos de largo aliento, por ejemplo, la lucha por la tierra. 

Los trabajadores del campo (campesinos) que conforma la Unión, son verdaderamente de la tierra. Ellas y ellos, han crecido y trabajado toda su vida con la tierra y esa es la razón que al llegar a los Estados Unidos, inmediatamente la buscan y se cobijan en ella, porque saben ganarse la vida, consiguen el trabajo, el alimento, etc., aunque con la enorme diferencia de que en esas tierras, las cosas cambian, pues trabajaban para enormes agronegocios, o para finqueros, rancheros, (Landowners) que cuentan con enormes extensiones de tierras. Los hombres y mujeres de la tierra se convierten en “trabajadores del campo”, pero el tiempo pasa y por eso, es necesario replantear nuevos horizontes pues los grupos que llegaron en la década de los 40-60, ya tienen su vida enraizada en los Estados Unidos, ellos ya no regresarán a México, por eso, creo muy importante el comenzar a construir el regreso a la tierra, me refiero, a luchar por la tierra, y recordar constantemente que, la tierra es de quien la trabaja.

Entonces, este golpe de la crisis de la denuncia de la valentía de Ana, Debra y Dolores debe impulsar al colectivo que somxs a construir lo que sigue y como ven, es un chingo.

Estas palabras solo son hechas con todo mi amor, respeto y admiración para los hombres y mujeres que luchan día a día en un país que los niega y desprecia y aun así, resisten y construyen.

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