El andar incansable del pueblo rarámuri

Pueblo rarámuri

Texto: Rocío Moreno

Esta historia de la tierra suena desde la antigua Aridoamérica. Siempre me alegra escuchar las voces de la tierra del norte de México, porque por muchos años nos aseguraron los gobiernos y académicos que los pueblos originarios del norte ya no existían, que los indios de México sólo estaban en algunas pocas regiones del sur del país, pero eso no es cierto, pues estamos en todos los rincones del mundo. En este episodio, Francisco y Norma Palma comparten algunas de las historias y vivencias de ser rarámuris. Ambos buscan el fortalecimiento de su pueblo y desde la educación, la cultura, la lengua, la vestimenta y la defensa de la tierra se posicionan para mostrarnos del largo y continuo caminar que el pueblo rarámuri ha realizado por cientos de años.

Pueblo rarámuri

El pueblo rarámuri está en el estado de Chihuahua, principalmente, ya que también una parte de su territorio se extiende a la región suroeste de Sonora y noroeste de Durango. Las geografías actuales no son las geografías de los pueblos originarios. Las fronteras y divisiones no son ideas ni prácticas de los originales, por eso, es que debemos enseñarnos a leer el mundo de manera distinta a la impuesta. Su historia desde la llegada de los colonizadores europeos ha estado marcada por despojos territoriales, pero, aun así, a los rarámuris les reconocen actualmente alrededor de 65 mil kilómetros cuadrados de tierra, lo que equivale a una cuarta parte del territorio total del estado de Chihuahua.

El pueblo rarámuri es enorme y tiene una fuerza poderosa, ya que hay alrededor de 91 mil hablantes de la lengua rarámuri. Es un pueblo que se conserva y resiste. Su historia, su lengua, su territorio, su cultura y su cosmovisión es lo que ha permitido a este pueblo sobrevivir por cientos de años.

Territorio rarámuri

Pensar y sentir el territorio rarámuri nos lleva a las alturas, en la Sierra Madre Occidental. En esas tierras, hay bosque, mucho viento —siempre viento—, nieve en el invierno y, cuando se deshielan las montañas, el agua se resguarda para enfrentar los tiempos de sequías. A esta área se le conoce como la Alta Rarámuri, por ser la zona montañosa y boscosa. La otra región es la Baja Rarámuri y está en las barrancas o cañones, y ahí el clima es templado o cálido. Incluso sucede que cuando en la Alta Rarámuri los inviernos son extremosos, los que allí viven bajan a esta otra región. Me dice Norma que en las dos áreas vive la gente. Ella, que vive en la Alta Rarámuri, dice que a los que viven en la Baja les llaman raromari. Y aunque viven en regiones y climas distintos, me dice Norma que no hay muchas diferencias, pero en la lengua sí las hay, porque la lengua rarámuri tiene cinco variantes, por lo que hay rarámuris de otras rancherías que no entienden su lengua, aunque sea rarámuri también.

Los cultivos más importantes son el maíz, frijol, calabaza, chícharos y habas. También se tienen hortalizas en las casas y algunos árboles frutales. En la Baja Rarámuri no cuentan con muchas tierras planas para sembrar, pero tienen más agua y más frutas como los plátanos y mangos y chile piquín, que se dan por su clima. En cambio, en la Alta, la tierra es más desértica y la escasez del agua es una constante, y por eso se debe cosechar el líquido cuando llueve. Algunas de las carnes que se consumen son de animales que crían ellos mismos, como res, chivas y gallinas. La carne se come cuando se mata a un animal para una ceremonia o fiesta. Tanto Norma como Francisco me insistieron en decir que cuando hay carne es para todo el pueblo, la comunidad. Incluso con las gallinas, aunque son animales pequeños, cuando se matan para comer es para festejos o días especiales familiares, por lo que la carne es para varias personas y no un individuo.

Ritos ancestrales y sagrados

YÚMARI

El Yúmari es una práctica ancestral y sagrada para los rarámuris. Este rito-fiesta-danza es para dar gracias por las cosechas, o también cuando alguien está enfermo se hace el Yúmari. Es también para llamar la lluvia.

La fiesta para pedir la lluvia

Norma es maestra en una escuela primaria, y con mucha alegría me contó que ha llevado a sus alumnos a realizar el rito para pedir lluvia. Este consiste en darles de comer a los manantiales y los ojos de agua. Juntó a toda la clase y se fueron a visitar los manantiales, y en cada aguaje aventaban agua hacia los cuatro puntos cardinales y dejaban comida. Ese día les dejaron pinole, sal, e incluso algunos niños dejaron papitas. Después de su recorrido-visita en todos los nacimientos de agua se regresaron a sus casas. Ella recuerda que al día siguiente se comenzó a nublar y todos los niños veían que comenzaba la respuesta del cielo y al tercer día llovió mucho, y todos los niños se emocionaron porque vieron que sabían llamar a la lluvia.

Estos ritos se hacen en el territorio vivo, en los sitios sagrados rarámuris, donde nace el agua, la vida. Es muy importante decir que estos ritos se hacen en comunidad, se invita a todos los miembros del pueblo y se va a visitarlos para llamar y pedir la lluvia.

Danza de Matachín

La danza de Matachín es una de las danzas tradicionales rarámuri que se realiza en la fiesta de invierno en el mes de octubre. Para el rarámuri es una danza sagrada, ahí se agradece a la tierra y se le pide fuerza. Se hace una velación y ahí “reflexionamos y oramos”. Norma y Francisco me comentaron que mucha gente que no es rarámuri realiza esta danza como algo folklórico, pero no se trata de diversión, mucho menos de folklor.

Danza de Pascol

La danza de Pascol se realiza cuando termina la semana santa (en primavera). Norma menciona que es la danza donde se da la resurrección de la tierra, y creo que no hay mejor definición para nombrar lo que ocurre en las primaveras. Esta danza tiene un significado profundo con la tierra y la vida misma, por eso su importancia.

Vestimenta tradicional

La vestimenta tradicional rarámuri se sigue resguardando. Aunque hombres y mujeres aún lo usan, Francisco reconoce que son las mujeres rarámuris quienes más siguen usando su vestido tradicional. Y esto también forma parte de la lucha y resistencia de este pueblo.

Folklorizar la cultura

En los últimos tiempos, la cultura rarámuri se ha folklorizado y comercializado hasta el punto de ridiculizar las prácticas ancestrales de este pueblo. Algunos de sus ritos se realizan en instituciones de educación indígena, pero lo modifican todo y lo adaptan para la otra cultura (mestiza), y eso confunde. Norma cree que estas acciones “pro-rarámuris” son totalmente intencionadas para confundirlos y, por tanto, debilitarlos.

Por eso para el pueblo es tan importante seguir con lo suyo. Al final, cuando me narraban algunas de sus fiestas, ritos y practicas más importantes como rarámuris, me recalcaron que aunque conservar estas tradiciones es una lucha constante, ellos no necesitan de la valoración y reconocimiento de la otra cultura (mestiza). Más bien, lo que se busca es que se acerquen con respeto y que observen y que pregunten las dudas de lo que ven, pues ellos han observado cómo van antropólogos o estudiosos que escriben sobre ellos y sus prácticas, pero al final hacen otras historias y aumentan cosas que no dijeron. Después de esta pertinente y muy importante aclaración, comenzaron las historias de los invasores colonizadores.

Desplazamientos masivos con la llegada de los invasores colonizadores

La colonización española en la región norte fue más tardía que en el centro y sur de México, y también sabemos de la resistencia y fuerza física que mostraron los pueblos originarios frente a la imposición del nuevo gobierno y religión.

En la zona de Chihuahua, las misiones jesuitas comenzaron a llegar desde 1600. De hecho, entre 1606 y 1632 se tiene el registro de múltiples revueltas indígenas por la introducción de la Compañía de Jesús en esa zona. Los comerciantes, la iglesia y el gobierno colonial buscó el control del territorio, haciendo que la gente huyera y se refugiara en las barrancas, en la sierra. Francisco me dice con mucha sinceridad que los rarámuris no son gentes confrontativas, y que en su casa y en la comunidad les explicaron que, en ese pasado de guerra, se decidió huir porque sabían que no podían luchar con las armas que traían los españoles. Esa huida fue en realidad la estrategia para conservarse y sobrevivir como pueblo. Fue así que subieron a las montañas y por eso los rarámuris viven en la sierra, en las partes más altas. Finalmente, me dice Francisco, “antes (siglo XVI) vivimos en las mesetas allá en Chihuahua, pero por la guerra nos fuimos a las barrancas y la sierra”.

Existen muchas historias en los pueblos originarios donde han tenido que migrar-huir-desplazarse a un nuevo sitio para, desde ahí, conservarse y seguir la vida. Lo poderoso de esta acción es cómo se realiza este movimiento de manera colectiva para garantizar la sobrevivencia del pueblo, de la colectividad. Los rarámuris se dispersaron en la barranca y sierra para sobrevivir. Desde esta mirada, la huida fue estratégica y así lograron que no se les sometiera, principalmente en la cuestión religiosa, y prueba de ello es que el pueblo rarámuri, actualmente, conserva su cosmovisión y espiritualidad propia del mundo.

Y aunque se tuvo que perder para ganar la permanencia, no fue una decisión “pacifica”. Los archivos dan muestra de infinidad de registros de los constantes levantamientos y resistencias rarámuris contra el orden colonial, por ejemplo, en 1876,1895, 1898, y un largo etcétera.

Problemáticas actuales: despojo territorial, megaproyectos, gobierno mexicano y crimen organizado

La colonización continúa en la actualidad. El pasado colonial sigue vivo y sigue siendo violento contra los pueblos originarios. A pesar de que el Estado mexicano reconoce que el pueblo rarámuri cuenta con un territorio ancestral, desde siglos anteriores a la llegada de los invasores españoles en el siglo XVI, la propiedad real de sus tierras comunitarias sigue bajo constante presión por la explotación forestal, megaproyectos y la presencia del crimen organizado. Al pueblo rarámuri, al ser un pueblo emblemático en el país, el actual gobierno morenista también le está implementando sus conocidos Planes de Justicia, que siguen siendo superficiales, sin tocar los cambios profundos que se necesitan atender y confirmar en los pueblos originarios, como la autonomía y el territorio. Desde el mes de agosto, las comunidades y autoridades de la región de Norogachi han mostrado su posicionamiento frente a las reglas de operación del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM), demandando respeto a su estructura de gobierno tradicional y, a su vez, rechazando las reglas de operación del FAISPIAM. Los rarámuris, al igual que cualquier pueblo originario de México, busca la restitución de sus tierras ejidales y comunales y el reconocimiento pleno de su autonomía, que implica que estos programas no afecten las estructuras milenarias de gobierno de los pueblos originarios y que se les devuelva su territorio ancestral.

Despojo territorial. Desplazamientos

La restitución de tierras es un proceso muy difícil, ya que el estado busca parcelar las tierras; de esa forma destruye la forma ancestral de transmitir el uso de la tierra. Me dice Francisco que el sistema mexicano pone fronteras (parcelas, solares, etcétera) en sus territorios, y eso es lo que causa conflictos.

Megaproyectos de muerte

Los megaproyectos en el territorio rarámuri son turísticos (principalmente con el fideicomiso de las Barrancas del Cobre); de infraestructura (como el aeropuerto en Creel y las vías del tren); energéticos (gasoductos de gas natural); y de explotación de recursos naturales (deforestación y minería).

Crimen organizado

Si existe presencia de los megaproyectos, es prácticamente una ecuación matemática saber que el crimen organizado debe —sí o sí— tener presencia en la región. Lo que se siente es que todo está controlado por el crimen organizado, que no hay asambleas libres. Las únicas asambleas en las que no se percibe la presencia del crimen están en donde no hay bosque o proyectos mineros, o donde no hay intereses económicos. Y aunque se ha denunciado esta presencia y se ha demostrado el desplazamiento forzado por la inseguridad y violencia en la región, el Estado no ha realizado ninguna acción para erradicar a los criminales del territorio rarámuri.

Seguir con lo nuestro

La situación actual para el pueblo es muy complicada. Hay muchos frentes por los que se debe luchar y resistir. Me dicen los compañeros que se sienten acorralados con tantos programas de gobierno, programas de educación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de Procampo, de Sembrando Vida. Y el pueblo rarámuri no es de mucha confrontación. Ahora, además, hay mucha gente que se confunde y les cree a los gobiernos, y eso hace que se debilite el pueblo. Norma y Francisco también ven que en los lugares más íntimos, como en los hogares rarámuris, también se comienzan a perder espacios y prácticas propias, como reunirse en familia en la fogata, que antes era el espacio de reflexión, la escuela de la vida comunitaria, pero ahora la familia prefiere estar en el celular y otras distracciones.

Sin embargo, aseguran, aún hay mucha fortaleza, y las mujeres y hombres rarámuris deben de seguir luchando por su existencia como pueblo. Por eso es que se organizan y existen redes poderosas de más de 300 comunidades rarámuris.

Pequeñas acciones, para seguir siendo lo que somos

Los tiempos han cambiado, son otros tan distintos que ya no llueve ni nieva como antes. Por eso los compañeros que compartieron estas historias terminaron la entrevista enumerando una serie de pequeñas acciones que realizan en silencio, en lo cotidiano, donde no hay reflectores: están regresando a la agricultura antigua, resguardan con mayor cuidado sus semillas y fortalecen los ritos para pedir lluvia; visitan y dialogan con sus sitios sagrados, visten su ropa tradicional, hacen la fiesta comunitaria, hablan su lengua y, por supuesto, defienden la tierra, porque ahí está la vida de su pueblo.

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Video

Mi querida Sierra Tarahumara


Este video se realizó como manifestación de la devastación de los bosques y contaminación de los ríos en el territorio rarámuri. Crédito: Archivo comunitario rarámuri

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Galerías

Territorio vivo

La riqueza territorial del pueblo rarámuri es diversa. Hay bosque, ríos, barrancas, viento y mucho más. En esas tierras se hace la vida peculiar del ser rarámuri.

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Cultura, resistencia y fuerza rarámuri

Los pueblos originarios resguardan su cultura en las danzas, ritos, vestimentas tradicionales, lengua, cantos, música y creencias. Ahí, en la cultura, se refuerzan y transmiten los lazos comunitarios para sostener un pueblo. Los rarámuris se sostienen en comunidad.

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Escuela Comunitaria Kwechi

Los proyectos de educación son un frente de lucha. Muchos pueblos sostienen espacios de educación autónoma y comunitaria para sus pueblos. La razón es simple: el Estado mexicano no va crear un proyecto de educación que permita a los pueblos fortalecerse con su historia, lengua y conocimientos propios. De ahí la importancia de este esfuerzo colectivo que los pueblos hacen para contar con sus propios espacios de conocimiento, de educación.

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