Abya Yala rompe el cerco

Abya Yala Rompe el Cerco

Desde la tormenta

Segunda parte

El territorio para el pueblo Mbya-Guaraní no es mercancía ni fondo de inversión: es palabra viva, origen, identidad y vínculo. Es casa, escuela y memoria; un don sagrado que recibimos con el mandato de cuidarlo y transmitirlo.

Defender el territorio no es ocupar: es proteger nuestra cultura, nuestra espiritualidad, nuestros saberes y la vida de las generaciones que vienen.

Reclamar el territorio es recuperar una parte de la trama que nos fue arrebatada.

Hoy, Tekoa Puente Quemado II reclama su territorio, relevado en el marco de la Ley 26.160. Pedimos solo un pedacito de todo aquello que alguna de vez fue nuestro y que nos quitaron.

Defender nuestro ka’aguy rupa es defender la vida, la identidad y el derecho a seguir siendo Mbya-Guaraní.

Foto: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

El territorio se recupera danzando, el territorio se recupera cantando, el territorio se recupera avivando el fuego comunitario, el no corazón común que vibra encendido por las palabras de los guías espirituales. Las practicas de resistencia de ancianos, ancianas, hombres, mujeres, jóvenes y gurisada.

En medio de este contexto cada vez mas sombrío de ultra derechas y extractivismo. Como dicen los compas zapatistas, esta guerra contra la humanidad (las poblaciones y la naturaleza bajo asedio).

Mientras en territorio que llaman Argentina, se negocia para aprobar la ley de la inviolabilidad de la propiedad privada. Buscando poner la propiedad privada por encima de todo, pisoteando y aplastando aún más, las pocas migajas de derechos que nos habían dejado. Como al ambiente sano, a la emergencia territorial de los pueblos indígenas, el acceso a la tierra de campesinos y sectores populares, a la prevención de los incendios mercenarios que los caranchos de la especulación inmobiliaria provocan para luego ir a comprar las tierras devastadas y seguir devorando lo que queda de naturaleza.

Un contexto donde pareciera que estamos tocando fondo, con este sistema de democracia electoral dando resultados tan increíblemente monstruosos como Milei, Kast, Espiriella, Fujimori, Noboa, Bukele, Peña, etc. El mal gobierno, nos ataca por todos los frentes, lamebotas de los señores de la muerte como Trump y Netanyahu.

Foto: Colectivo Àra Pyau(@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

Que más necesitamos para darnos cuenta que esto no es democracia? que este sistema no sirve para los pueblos. A quién le queda duda de que son las corporaciones y mafias las que están a la cabeza del poder? Nos quieren “hacer creer el cuento” de que a los gobiernos los elige la gente, que nos quedemos tranquilos mientras nos manejan los de arriba, aunque nos toque estar del lado de los desechables, o en territorios sacrificables en nombre del progreso. Que no nos atrevamos a cuestionar o desobedecer las reglas del juego que nos impusieron. Este presente que nos toca vivir, con un nivel de destrucción de las sociedades y la naturaleza tan avanzado, creció desde los cimientos del racismo y el robo de tierras. Dejar el territorio sin gente y a la gente sin territorio. Y para completar la dominación, a fuerza de inquisición, colonización y capitalismo, nos quisieron alejar de la naturaleza, de sentirnos parte de ella y conservar las practicas y saberes para vivir con ella en libertad. Con el objetivo de dominarnos socialmente, desarmaron los modos comunitarios para remplazarlos con el individualismo y los modos jerárquicos, autoritarios y patriarcales.

Cuando más profunda es la crisis y más fuerte se vuelve la tormenta, más es tiempo de mirar para adentro, hacer la más profunda autocrítica que podamos, ahondar colectivamente en busca de la raíz de los problemas.

Foto: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

En este contexto todavía toma más fuerza la reafirmación territorial de Puente Quemado II.

El día 28 de julio de 2026, el juez y secretario de Jardín América, acompañado por 50 policías y una ambulancia, desalojaron de manera ilegal la comunidad de Puente Quemado II. Destruyendo el Opy (la casa de ceremonias), las casitas y trasladando a todas las familias en un camión jaula a la otra parte del territorio. Desde ese momento estuvieron llegando a la comunidad autoridades y guías espirituales de distintas comunidades mbya. Entre Tangara, que es la danza espiritual, y el Aty, que es la asamblea, las distintas voces de apoyo, una a una, fueron escuchándose. El acuerdo es que esta lucha no es solo de las 7 familias de Puente Quemado II que luego de recibir el mensaje en un sueño, habían decidido hacer sus casitas en esa parte del territorio. Ésta lucha es de todo el pueblo Mbya.

Después de varios días de sentir ese acuerpamiento, las familias todavía dolidas por la violencia del desalojo, volvieron a tomar fuerza para decidir retornar, el domingo 2 de Agosto. Así, con esa fuerza colectiva fue posible hacer nuevamente la reafirmación territorial (cómo se dice por Wallmapu), porque el territorio: fue, es y será Mbya, y con esta lucha actual se reafirma la presencia Mbya. Sabiendo que van a quedar acompañando en el territorio durante los siguientes meses personas de distintos lugares, que van a ir relevándose en sus comunidades para poder seguir sosteniendo la fuerza colectiva. De por si, los Mbya no practican la propiedad privada, a lo largo de su vida la mayoría de las personas suelen ir mudándose de comunidad en comunidad, viajan, se visitan, se arman nuevas comunidades que se adentran en distintas partes de los territorios. Por eso les es tan natural defender ese territorio de manera común, en unidad.

El centro de la reafirmación es un centro espiritual. De ahí sale la fuerza, después del Aguyjevete, que es el saludo espiritual con el que cada persona que llega tiene su lugar, su momento, para ser recibida por la ronda de los que ya estaban presentes, mientras el Mbaepu suena los acordes propios de las melodías antiguas y el ritmo se marca por los Takuapu, las tacuaras con las que las mujeres golpean la tierra para hacerla latir junto a la danza. En esa práctica cultural y espiritual, crece la fuerza del pueblo mbya.

Fotos: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

Cuando van llegando los policías y los matones de Ruff, más fuerte cantan las mujeres, más fuerte se danza, siempre en circulo, siempre en colectivo. Esa espiritualidad viva, es la que da fuerza, para no tener miedo, para sentir esa unidad, comunitaria y con los espíritus de la naturaleza, que son los verdaderos dueños de los territorios.

Los días siguientes siguió llegando gente de distintas comunidades para ser parte y sostener la lucha. El trabajo colectivo rondo fundamentalmente en la construccion del Opy, la casa de ceremonias. Poco a poco, se fue haciendo la estructura y las paredes con palos del monte, luego el revoque de barro, y el techo encimando capas de tacuaras abiertas con machete. En un trabajo sereno y constante, al ritmo comunitario, sostenido por comidas que con amor alimentaban el cuerpo y el espíritu.

Ruff quiere tumbar el monte, como cualquier capitalista razonable que no sabe mirar sino el dinero y sus privilegios. Está convencido de que con su poder y sus papeles esta en total derecho de faltarle el respeto al territorio. El racismo de su modo de mirar, nunca va a alcanzar a dimensionar como el pueblo mbya defiende la vida y el futuro.

Foto: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

Al mismo tiempo, en otro rinconcito del mundo que hoy llaman México, en territorio zapatista, se está llevando a cabo un encuentro de arte. En territorio indígena recuperado después del levantamiento zapatista, también se sabe que la tierra se recupera danzando, la tierra se recupera cantando. Por eso se hacen encuentros, para poder expresarse mediante el arte, haciendo posible que se tejan las distintas voces, de jóvenes, hombres, mujeres, otroas, niñeces y personas de juicio. (como dicen por allá). Esa alegre rebeldía que posibilita que año a año siga recreándose la resistencia, que lleva caminando ya mas de treinta años de autogobierno autónomo en territorio recuperado. Esa lucha indígena, de pueblos de raiz maya, que retomo el nombre de Zapatista de la lucha de Emiliano Zapata quien, hace mas de cien años, encabezó el movimiento indígena-campesino luchando para que la tierra pueda ser de quien la trabaje. Las comunidades zapatistas en esta etapa de su autonomía, ante las dificultades con las que la degradación social y ambiental tan avanzada esta afectando sus territorios, retomando las semillas ancestrales de sus pueblos mayas, vieron necesario reestructurar su autogobierno, desarmando las juntas de buen gobierno y sus autoridades para reemplazarlas por asambleas, en los distintos niveles organizativos.

Ese modo asambleario de autogobernarse, es el mismo modo en que se esta sosteniendo el camino de lucha de Puente Quemado II. Con la paciencia mbya y la palabra que circula en el Aty, en ese tiempo propio, donde se consulta y se busca poco a poco el rumbo colectivo, dando lugar a todas las voces y los distintos roles que se tienen en el funcionamiento comunitario. Con la profunda conciencia de que la salida es colectiva, y que en las decisiones individuales está la debilidad a la que una y otra vez, apuntan los malos gobiernos y empresas.

Foto: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

Mas allá de las justicias e injusticias estructurales del sistema impuesto, el espíritu colectivo que se levanta en territorio recuperado ya no se va a borrar de la experiencia de todos los que nos sentimos parte, esa fuerza nos acompaña en nuestros corazones, y la enseñanza de que lo mas importante es cuidar y transmitir ese modo de caminar juntos en aty, en asamblea. Sembrar esa semilla antigua, para poder continuar el camino de resistencia de las y los ancianos. La asamblea como el corazón de los otros mundos posibles.

Agradezco esta Pedagogía de la reafirmación territorial que hoy nos da el pueblo mbya, esa práctica comunitaria de ancianos, hombres, mujeres, diversidades, gurisadas, ejerciendo ese poder comunitario, ejerciendo el derecho al retorno, así como lo nombra el pueblo Palestino.

A’EVETE. Es el agradecimiento espiritual, a veces se lo traduce como gracias, pero es en realidad una gratuidad espiritual hacia la vida toda, no un agradecimiento personal.

A’evete por esto que se esta levantando, ojala podamos ir trasladando esta pedagogía de la recuperación territorial para nutrir nuestras construcciones y luchas. Desde el amor y el cuidado, llegar al entendimiento tan profundo de ver a la tierra como nuestra madre, y recuperarla desde ese sentido profundo. Recuperar, así como los nietos apropiados por la ultima dictadura militar, después del camino de lucha de muchas organizaciones, lograron recuperar a su abuela, su familia y con eso, recuperar su identidad. Recuperar a la madre tierra, como parte de recuperar nuestra identidad. Poder caminar esa pedagogía de la recuperación territorial, con un corazón distinto al de la propiedad privada. Por eso en el valle del Cauca, que hoy llaman Colombia, en lugar de decir recuperar territorio, hablan de liberar a la madre tierra.

Los que acompañamos el movimiento zapatista, desde ese fueguito que arde en nuestros corazones, sabemos, en todo el mundo, lo que fue posible construir desde la resistencia y rebeldía zapatista, desde la autonomía y la solidaridad y reciprocidad entre los pueblos del mundo. Y sabemos muy claro, que todo empezó ahí….en recuperar territorio.

Foto: Colectivo Àra Pyau (@colectivodecinearapyau / FB: Ára Pyau)

Somos muchxs lxs que sabemos que defender los territorios indígenas, es defender la salud del territorio, es posibilitar que la magia de la vida expresada en la abundancia y biodiversidad de la naturaleza pueda seguir floreciendo en el tiempo, para que haya un futuro sano para los que vienen. Poder ser parte de una red de apoyo nos fortalece, tener la oportunidad de aportar en esta hermosa practica de lucha, de compromiso, de levantar el espíritu colectivo para poner el cuerpo en defender el territorio, defender el futuro, es una semilla muy poderosa.

Que retumbe el mbya mbarete, la fuerza espiritual que en este momento esta tejiendo el pueblo mbya, en el territorio reafirmado.

Como dice Lorena Cabnal: Sanando la tierra, sanamos nosotros. Como nos enseñan los pueblos: Recuperando territorio, nos recuperamos nosotros.

En ese ritual quedo anudado el compromiso, el cuidado, el amor y la esperanza.

Como se dijo en el ATY, la lucha de Puente Quemado II está dando fuerza a todas las comunidades que resisten en su territorio.

Hagamos crecer ese fueguito, Puente Quemado II somos todxs.

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