Cuando más almas se juntan
Tuve la oportunidad de participar en la convivencia «Compartiendo nuestra esencia». Este es un encuentro que se realiza en la Red Cecosesola para compartir la historia que une a las personas que hacen parte de la red. El foco es la historia de Cecosesola en la ciudad de Barquisimeto, la historia de las Unidades de Producción Comunitaria (UPC) y las Cooperativas de Productores Agrícolas que participan en el encuentro.
La convivencia se llevó a cabo en el pueblo de Estiguates, en el estado Trujillo, a 2.800 metros de altura en la cordillera andina, donde se encuentra la Cooperativa Puente Piedra Estiguate. El encuentro fue organizado en articulación con esta cooperativa y personas de la Red que trabajan desde Barquisimeto. El grupo de Barquisimeto encargado de la organización se ocupó de hacer la invitación a las cooperativas, así como de planificar los detalles de la actividad. La cooperativa de Estiguates organizó el hospedaje y la comida. El compartir tuvo una duración de tres días y participaron alrededor de cincuenta personas, provenientes de una UPC, trece cooperativas de productores y la cooperativa El Triunfo, que es una cooperativa de servicios múltiples que tiene sede en Barquisimeto.
Al participar en el encuentro, en varios momentos llegaba a mi mente el poema de Fernando Pessoa: «Todo vale la pena si el alma no es pequeña». En el viaje desde Barquisimeto a Estiguates, por ejemplo, salimos a las 2 p. m. de Barquisimeto y terminamos llegando casi a las 9 p. m. Varios de los compañeros y compañeras se habían levantado a las 5 a. m. ese día para trabajar en los mercados cooperativos y, después de trabajar toda la mañana allí, se montaron en el autobús. La última parte del viaje, que duró aproximadamente una hora y media, la hicimos en dos camiones. Ya era de noche y, montados en el camión sin techo, nos llovió en aquel frío de los Andes. Cuando llegamos, aún había que subir una montaña a oscuras y con lluvia para poder llegar a la «Casa Campesina» donde nos íbamos a quedar. Los compañeros de la cooperativa bajaron y nos ayudaron a cargar las cosas hasta la casa, donde nos esperaban con comida y bebida caliente. Si bien hubo momentos tensos, en el fondo permanecía la confianza de que todo saldría bien y, la mayor parte del tiempo, se hacían bromas y chistes por toda la situación. Al día siguiente, a las 7 am ya estábamos todos despiertos. Y a las 8 comenzaban las actividades de la convivencia con una bienvenida en la que, por grupos, fuimos invitados a entrar con música bailando, sonriendo, saltando. Al entrar éramos recibidos con abrazos del grupo organizador.
Uno de los grupos que presentó su historia fue la cooperativa de productores «Agua Azul», que es vecina de la cooperativa de Estiguates. Ellos nos contaron cómo comenzaron a organizarse, yendo de casa en casa, conversando con los productores; quien nos contaba la historia era uno de los productores, que había sido uno de sus fundadores. Al contarnos, lloraba de emoción. Ellos también nos contaron de sus conquistas como cooperativa, que han sido posibles con el apoyo de la Red Cecosesola, por medio de créditos que ya han pagado.
La primera conquista, que consiguieron después de varios años en la red, fue la compra del camión de la cooperativa para poder llevar la mercancía del campo a las ferias; la segunda, años después, fue la compra de un carro fúnebre y, con esto, la apertura del servicio cooperativo funerario en su caserío. Para esto también tuvieron el apoyo de la funeraria de Cecosesola en Barquisimeto, para formarse en todo lo relacionado con cómo preparar a los difuntos. Y la tercera de las conquistas que nos contaron fue la compra de una máquina retroexcavadora para despejar la carretera cuando hay derrumbes. Todo ha sido producto de mucho trabajo; lo han pagado con la contribución de cada productor. Tanto el servicio cooperativo funerario como la máquina excavadora están al servicio de la comunidad, pues cuando la comunidad lo necesita, el servicio se ofrece a bajo precio. La cooperativa termina así prestando servicios que, de otra forma, serían de difícil acceso, pues en estos caseríos no hay mucha presencia del Estado o de empresas privadas.
Así se fueron contando en este encuentro muchas historias, como la de la fundación de Cecosesola, que en su época fue la primera Central Cooperativa de Servicios Sociales de Venezuela y que consiguió reunir a cooperativas de servicios diversos en una única central para brindar de forma cooperativa el servicio funerario. Una funeraria que, más de cincuenta años después, continúa funcionando. O como la UPC Tulipán, que fabrica productos de limpieza y tuvo que reinventarse durante la época de escasez de materia prima en Venezuela y durante la pandemia.
Así como las historias, son muchas las almas que hacen y han hecho a Cecosesola posible. No creo que el poeta Fernando Pessoa estuviese imaginando Cecosesola cuando escribió aquellas palabras: «Todo vale la pena si el alma no es pequeña»; quizás apenas estaba hablando de la potencia humana. De lo que puede el ser humano. La Red Cecosesola y este encuentro nos hablan de lo mismo: de lo que podemos hacer cuando más almas se juntan.
Colectivo de Redacción Cecosesola
Cecosesola es un proceso educativo basado en la reflexión colectiva en el quehacer diario, donde nos relacionamos sin líneas de mando, abiertos a una participación plena, sin intermediación. Ese proceso se desenvuelve dentro deuna red cooperativa de cincuenta organizaciones comunitarias de los sectores populares, ubicadas principalmente en la región centro occidental de Venezuela. www.cecosesola.org