Melissa Rementería es mujer binnizá y diseñadora de modas. Desde marzo de este año implementó el taller “Confecciona tu rabona y olán”, con el que busca que mujeres de su natal Juchitán, Oaxaca, revaloricen esta prenda tradicional de la mujer zapoteca.
“La rabona y el olán no sólo son prendas tradicionales, son identidad”, afirma Melissa, quién decidió compartir sus conocimientos de diseñadora a mujeres para que confeccionen sus enaguas, como se le dice a la rabona.
La rabona simula una falda larga que tiene un olán en la parte inferior, y que se usa como prenda diaria. Anteriormente, muchas mujeres la portaban para ir al mercado, escuela y los espacios tradicionales, pero poco a poco desapareció. Melissa consideró importante retomar su uso.

“La enagua rabona es una prenda de fácil hechura, y por lo mismo decidí invitar a mujeres a participar. Actualmente tengo diez talleres, donde casi 100 mujeres han aprendido a elaborar su propia prenda, y eso da muchas satisfacciones”, explica.
La casa de la cultura es el recinto que cobija a Meli, como le llaman de cariño sus alumnas, para impartir sus talleres. La edad mínima para el taller es de 18 años y la máxima no hay, porque Meli considera que para aprender no importa ni la edad ni la condición económica ni la experiencia previa.
Para elaborar la enagua y olán, las alumnas deben traer su máquina de costura, hilos, tijeras, cinta métrica y muchas ganas de aprender. Paso a paso, con una metodología que ella misma hizo, la diseñadora va mostrando a las alumnas cómo elaborar su rabona.
“Las clases son los fines de semana durante cuatro semanas, de tres horas al día, y la clase es más práctica que teórica, pero todas las que han asistido han aprendido. Se requiere también de un poco de disciplina y concentración, sólo eso, de ahí cada una va haciendo su enagua conforme a su creatividad y conocimiento”, dijo.

El rinconcito de Martha
Y como prueba de que enseñar se convierte en un legado está Martha Elena Santiago Guerra. Ella fue una de las primeras alumnas de Melissa y recientemente creó un espacio de elaboración y venta de rabonas al público en general, al que nombró “El rinconcito de Martha”, con el que busca seguir con ese legado ahora a sus hijas y vecinas.

“Llegué sin saber nada, sin saber ocupar una máquina de costura, y ahora ya elaboro prendas con variedad de colores y modelos, todo gracias al taller de elaborar tu rabona”, expresa.
De 43 años de edad y madre de tres mujeres, Martha decidió aprender a realizar un oficio que desde su juventud anhelaba, pero que posponía.
“Ahora soy emprendedora, tengo mi propia marca, es un ejemplo de que para aprender no hay edad. Lo que quiero decirles a todas las mujeres es que aprendan un oficio, que se realicen en lo que les gusta y más agrada, y que nunca dejen de cumplir sus sueños. Justamente es lo que yo hice”, señala.
Desde su rinconcito, Martha vive en medio de telas, hilos, agujas y su máquina de coser. Dedica de tres a cuatro horas para diseñar y confeccionar los pedidos que ha recibido, gracias a su página digital “El rinconcito de Martha”.

“Quizá yo emprendí un negocio, pero hay otras mujeres que aprendieron a elaborar la prenda que usarán, y eso es bonito. Además, vemos que la rabona se ha convertido en la prenda más predilecta de las mujeres, porque además de cómoda, luce muy bonita”, reconoce.
El taller de confecciona tu rabona y olán continuará por el resto del año. Melissa también ha compartido sus conocimientos a mujeres víctimas de violencia de un refugio para mujeres.
“Mi sueño es que las mujeres sean autosuficientes, que sepan defenderse creando algo, y en este caso, enaguas, que son prendas muy usadas y ahora revalorizadas por nuestras mujeres, niñas y adolescentes”, concluyó.