Cablebus en Alfonso XIII: El derecho a saber que pasa en nuestra colonia

Monica Montalvo Mendez Vecina de Alfonso XIII

Alfonso XIII es una colonia ubicada en el poniente de la Ciudad de México que, durante los últimos años, ha cambiado mucho por las obras y los proyectos de movilidad que se han realizado en la zona.

Ahora enfrentamos un nuevo proyecto: la Línea 5 del Cablebús. Pero nuestras preocupaciones no empezaron con esta obra. Desde hace meses hemos preguntado qué se va a construir, por dónde pasará, cómo se va a realizar y qué afectaciones puede tener para quienes vivimos aquí.

También tenemos presente que desde hace aproximadamente diez años sigue pendiente una obra relacionada con la ampliación de la Línea Dorada de Mixcoac hacia Observatorio. Ese antecedente nos hace preguntarnos qué tan bien se planean estos proyectos, quién les da seguimiento y qué pasa cuando las obras quedan inconclusas o no se cumplen como fueron anunciadas.

Lo que más nos preocupa en este momento es la falta de información. No sabemos con claridad qué se va a construir, cómo se va a hacer, cuánto tiempo va a durar ni qué va a pasar con nuestras casas, nuestras calles,nuestros arboles, nuestros servicios( agua/luz) y nuestra vida diaria.

La incertidumbre ya es parte de nuestra vida cotidiana. Cada marcaje, cada intervención y cada información incompleta aumenta la preocupación de las familias. No tenemos respuestas claras ni garantías suficientes sobre la seguridad de nuestro territorio.

Durante los últimos meses hemos visto trabajadores haciendo pintas y marcajes, colocando elementos y realizando acciones relacionadas con el proyecto. Cuando preguntamos, muchas veces nos mandan con otras personas o áreas, como si solamente algunos tuvieran autorización para informar. También nos han dado números telefónicos que no contestan o enlaces donde se habla de los beneficios del Cablebús, pero no se responden nuestras preguntas concretas.

La pregunta es sencilla: ¿por qué es tan difícil para quienes vivimos en Alfonso XIII obtener información sobre una obra que ya empezó a intervenir nuestras calles?

También nos preocupa que se quiera hablar de este tema solamente con algunos vecinos o con grupos pequeños. Todos vivimos aquí. Todos usamos las mismas calles, dependemos de los mismos servicios y vamos a enfrentar las consecuencias de la obra. No se puede decidir el futuro de toda la colonia hablando únicamente con unas cuantas personas y dejando al resto sin información.

Alfonso XIII no es un espacio vacío ni un lugar de paso. Es nuestra casa. Muchas familias vivimos en casas que construyeron nuestros abuelos o que nosotros mismos hemos levantado y cuidado durante años. Aquí hemos formado nuestras familias, trabajado, estudiado, disfrutado el parque, haciendo la compras en el tianguis y construido nuestra vida.

Por eso, cualquier obra que intervenga nuestras calles, cambie nuestro entorno o pueda afectar nuestras viviendas nos preocupa directamente. No estamos hablando solamente de una obra de transporte. Estamos hablando de una intervención que puede cambiar el lugar donde vivimos y afectar nuestro patrimonio.

La Línea 5 del Cablebús no puede presentarse únicamente como un proyecto de movilidad. También es una obra que va a modificar nuestro territorio. Y cuando una obra de esta magnitud avanza sin información suficiente, sin diálogo con toda la comunidad y sin garantías claras, sentimos que se están tomando decisiones sobre nuestras vidas sin escucharnos.

Nuestra preocupación aumenta porque vivimos en una zona sísmica y cerca de la falla geológica Mixcoac-Plateros. Necesitamos saber qué estudios de suelo, geológicos, estructurales y de riesgo se realizaron antes de definir el proyecto.

Queremos saber cómo se va a garantizar la seguridad de las viviendas, de las personas y de la infraestructura durante la construcción y cuando el Cablebús empiece a funcionar.

No queremos que se minimice nuestro miedo. La preocupación es real, sobre todo cuando se pretende instalar infraestructura de gran escala en una zona con antecedentes sísmicos y una falla geológica cercana. Necesitamos saber qué medidas de prevención existen, qué protocolos se aplicarían en caso de sismo y quién sería responsable si se producen daños.

También necesitamos saber cuánto tiempo va a durar la obra. Ya hay calles cerradas y nuestra movilidad diaria se ha visto afectada. Queremos conocer qué vialidades serán intervenidas, cuánto tiempo permanecerán cerradas, cuáles serán las rutas alternas y cómo podremos llegar a nuestras casas, escuelas, comercios, servicios de emergencia y transporte público.

¿Qué va a pasar con la luz, el agua, el drenaje, el gas y los demás servicios? ¿Ya se identificaron las redes que existen en la zona? ¿Qué se hará para evitar fugas, daños o interrupciones? Y si algún servicio resulta afectado, ¿quién va a responder y cuánto tiempo tardarán en repararlo?

También queremos información clara sobre los árboles. ¿Cuántos serán afectados, retirados o trasplantados? ¿Dónde están ubicados? ¿Qué especies son? ¿Cuántos se van a reponer y en qué lugares? No basta con decir que habrá una compensación. Necesitamos conocer las cifras y poder verificar que se cumpla.

De la misma manera, queremos saber qué pasará si la obra daña una vivienda, una banqueta, una calle, un comercio, un vehículo, un árbol o algún servicio. ¿Cómo se van a registrar las afectaciones? ¿A dónde se podrán presentar las denuncias? ¿Quién va a revisar los daños? ¿Cuánto tiempo habrá para responder y quién se hará cargo de las reparaciones?

Cuando una comunidad pregunta qué estudios se hicieron, cómo se definió el trazo, qué infraestructura se va a colocar, qué afectaciones se detectaron y qué medidas se van a tomar para prevenirlas, no está poniendo obstáculos. Está pidiendo información sobre una obra que va a cambiar su colonia.

Por eso, el problema no es simplemente estar a favor o en contra del Cablebús. También queremos saber en qué condiciones se va a construir, quién tomó las decisiones y por qué se pretende avanzar sin explicar claramente el proyecto a toda la comunidad.

No queremos que se nos coloque frente a hechos consumados. Tampoco queremos que se divida a los vecinos entre quienes reciben información y quienes quedan fuera.

Queremos respuestas concretas:

¿Qué estudios se realizaron antes de definir el proyecto?

¿Qué información existe sobre el suelo, las estructuras, las viviendas y la infraestructura de la zona?

¿Cómo se decidió el trazo?

¿Qué relación tiene el proyecto con la falla Mixcoac-Plateros?

¿Qué medidas de seguridad se aplicarán en caso de sismo?

¿Cuánto tiempo va a durar la obra?

¿Qué calles se van a cerrar y cuáles serán las rutas alternas?

¿Cómo se garantizará la movilidad de quienes vivimos y trabajamos aquí?

¿Qué va a pasar con la luz, el agua, el drenaje, el gas y los demás servicios?

¿Cuántos árboles serán afectados, retirados o trasplantados?

¿Cuál será el programa de restitución?

¿Cómo se van a registrar y reparar los daños que cause la obra?

¿Qué mecanismos de participación habrá para toda la comunidad y no solamente para algunos vecinos?

¿Quiénes serán responsables de informar, atender las denuncias y responder por las afectaciones?

¿Dónde podemos consultar los estudios, permisos, contratos, proyecto ejecutivo, calendario de obra y protocolos de atención?

Estas preguntas deberían responderse públicamente, de manera clara y antes de que continúen las intervenciones.

Una obra pública no empieza solamente cuando llegan las máquinas. También empieza cuando se informa a la gente, se explica el proyecto, se escuchan las preocupaciones y se hacen públicos los documentos necesarios para entender qué va a pasar.

En Alfonso XIII, pedir información no significa estar en contra de la movilidad. Significa pedir transparencia, seguridad, participación y respeto.

Quienes vivimos aquí tenemos derecho a saber qué se va a hacer, cómo se va a hacer y qué garantías existen para proteger nuestras casas, nuestras calles, nuestros servicios y nuestra vida cotidiana.

No somos un grupo pequeño ni una parte que pueda ignorarse. Somos la comunidad que vive en este territorio. Somos quienes habitamos las casas que construyeron nuestros abuelos o que nosotros mismos levantamos con esfuerzo. Somos quienes vamos a permanecer aquí cuando la obra termine y quienes tendremos que enfrentar sus consecuencias, sean buenas o malas.

Por eso exigimos que se nos informe, que se nos escuche y que ninguna decisión sobre Alfonso XIII se tome a espaldas de quienes vivimos aquí.

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