Historias de vida en las luchas de México

Rocío Moreno

Azqueltán, comunidad autónoma en pie de resistencia

La comunidad autónoma de San Lorenzo Azqueltán se localiza en el municipio de Villa Guerrero, Jalisco. Esta comunidad es muy peculiar, ya que está compuesta por dos grandes pueblos originarios: Wixarika y Tepehuano. Desde tiempos antiguos, se sabe que Azqueltán ha sido el territorio del pueblo Tepehuano y en tiempos más recientes, se ha integrado la población wixarika.

La comunidad autónoma ha mantenido una histórica resistencia por la recuperación de su territorio ancestral y por el reconocimiento de su autonomía. Hasta el día de hoy, sigue enfrentando y sosteniendo una serie de conflictos agrarios contra invasores externos. Son 39 mil hectáreas, la superficie por la que Azqueltán está luchando y resistiendo. Como en la mayoría de los pueblos originarios en México, los territorios ancestrales, con el paso de los años, han acumulado una serie de invasiones a sus territorios y éste es el caso de la comunidad de Azqueltán, que no solo enfrenta las injusticias en los tribunales agrarios, sino que también, debe de lidiar con decenas o cientos de personas (pequeños propietarios, caciques, ganaderos, etc.), que buscan apropiarse de sitios comunales y ancestrales. Azqueltán cuenta con un título virreinal otorgado en 1733. Los títulos virreinales, son los documentos históricos que permite a los pueblos poder acreditar la certificación de su territorio, es por eso, que Azqueltán, lleva un juicio agrario ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 16 de Guadalajara, donde se busca el reconocimiento formal de su propiedad sobre 39 mil hectáreas. 

El pasado 26 de noviembre de 2025, la comunidad de Azqueltán vivió un terrible atentado, que nació por el constante ambiente de terror que han provocado los caciques de la región, con la finalidad de apropiarse las 39 mil hectáreas de tierra Tepehuana. Ese día, un grupo de pistoleros ingresaron a el predio comunal conocido como El Caracol para disparar y asesinar al representante agrario de Azqueltán, Marcos Aguilar Rojas y dejaron gravemente herido a su hermano Gabriel, ambos delegados del Congreso Nacional Indígena.

¡Justicia para Marcos!

El grupo de caciques y pistoleros están vinculados con los supuestos pequeños propietarios de la región. En un comunicado publicado en la página web del Congreso Nacional Indígena, se anuncian los nombres de los asesinos materiales de Marcos Aguilar, señalando a Manuel y Esteban Aguilar Herrera y Víctor Hugo Pérez. También es importante recalcar, que en Azqueltán hay una larga historia de agresiones a los defensores de territorio y que aunque el asesinato de Marcos Aguilar es un golpe fatal para la lucha de la comunidad autónoma, las agresiones y ataques han sido un constante, y aunque ahora se tienen los nombres de los asesinos materiales, también debemos de hacer responsables a las autoridades municipales, estatales y los operadores judiciales que están prolongando este juicio agrario para que sean restituidas las tierras al pueblo de Azqueltán.

En un comunicado de la comunidad de Azqueltán y respaldado por el CNI, mencionan que Marcos Aguilar fue “una de las personas más honestas y comprometidas con la defensa del territorio que ha dado nuestra comunidad”. Marcos, como todos nuestros muertos, son semilla. Marcos semilla, floreció con su lucha y su vida misma.

¡Justicia para Azqueltán!

La Red TDT informó que los agresores y asesinos de Marcos, han sido denunciados desde 2020 por “intento de homicidio, agresiones a adultos mayores, amenazas y hostigamiento sistemático, incluyendo el homicidio de Marcos Aguilar”. Por eso, es tan importante, hacer evidente el ambiente violento que ha tenido que soportar la comunidad de Azqueltán, por la lucha y defensa de su territorio ancestral.

Mencionan: “Este crimen forma parte de una estrategia permanente de despojo y agresión contra los pueblos originarios”. El asesinato de Marcos Aguilar fue anunciado desde hace varios años. Este crimen, al igual que miles de casos en México, dejó evidencias (documentado) de las constantes amenazas e intimidaciones que enfrentan las víctimas y que acuden a los juzgados para pedir garantías y seguridad, pero en el estado roto, ausente y corrupto que nos gobierna, nuestros pueblos caminan y enfrentan estos conflictos agrarios y sociales, solos.

Afortunadamente, Azqueltán no está solo, cuenta con una enorme red solidaria que cobija su lucha y que honra su resistencia. Se tiene a sí misma, quiero decir, que se ha mantenido en el largo caminar de su pueblo, en la larga noche de los 500 años, y eso significa que Azqueltán es una comunidad que resiste, que ha librado despojos, guerras, amenazas y aunque parece poco, es lo necesario para mantenerse en pie de lucha.

¡Viva la lucha de Azqueltán!

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