Armadillos, ni un migrante menos

Ya no siento frío.
Seguí caminando después de que me abandonaron,
mis pies estaban lastimados y el frío calaba hasta los huesos.
Llegó la noche, ya no podía más,
mis pies ya no avanzaban por más que yo quería,
ya estaba la carne de mis pies arrastrándose en la arena,
el dolor se confundía con el sufrimiento de mi alma;
ya no vería más a mi querida familia.
Escuche un susurro «Todo va a estar Bien»
de repente sombras de personas a mi lado y caí al suelo,
te mire como en un recuerdo distante
y también mire a Brunito y Amalia nuestros hijos,
el clima se hacía cada vez más cálido
y miraba tu sonrisa mientras me decías
«Todo va a estar Bien” ….
y ya no dolían mis pies…… y tampoco sentía frio.
Alejandro Ortigoza
Ante la crisis humanitaria que enfrentamos por la desaparición desmedida de personas, y la ausencia y complicidad de los gobiernos en turno, la sociedad civil ha tenido que responder con acciones profundas y transformadoras para miles de familias que buscan a sus seres queridos. Ante la crueldad y salvajismo que estamos sintiendo cotidianamente, también, emergen energías, respuestas, dignidad, esperanzas y tantas cosas más que aún no sabemos nombrar, pero que vienen desde el nosotros que somxs, pues ahí mero es donde están nuestras fortalezas.
Hace un mes conocí a dos compas, Alejandro y Cesar Ortigoza. Son hermanos gemelos, y desde que los conocí, traían una chamarra gruesa, color naranja, que cubría gran parte de su cuerpo. Después nos dijeron que se llamaban Armadillos y entendí inmediatamente que ese chamaron, era parte del caparazón que caracteriza tanto a los armadillos. Alejandro y Cesar, nos compartieron el digno trabajo que realizan para responder ante el dolor que miles de familias están padeciendo ante la desaparición de sus seres amados, principalmente las desapariciones que ocurren en la frontera entre México y Estados Unidos. Los migrantes nunca cuentan, son siempre invisibles, olvidados, así que, en este mundo deshumanizado, ningún gobierno busca a los migrantes desaparecidos, por eso, los compas armadillos, dicen fuertemente ¡Ni un migrante menos!

Armadillos nació el 26 de octubre de 2015, aunque su trabajo y dedicación comenzó años antes, donde participaron en otras dos organizaciones, pero desde 2015, Alejandro y Cesar por su cuenta, comenzaron desde Vista (San Diego), California su camino organizativo. Me dicen, que estos 10 años de trabajo (2015-2025), han sido años de desaprender, de tirar los manuales y sustituirlos por ver y sentir la realidad. También, en su horizonte, está siempre vincularse con la comunidad, desde llevar agua y comida al desierto, hasta realizar las búsquedas.
Los armadillos Cesar y Alejandro, no andan solos, a pesar de que la naturaleza de los armadillos es más solitaria, podemos decir, que son más bien una familia de armadillos que caminan los desiertos, pero que cuando es necesario, también van a las sierras y costas de Veracruz, y las ciudades de la frontera norte en México y en Estados Unidos. Entonces, aunque son solitarios, se sabe que los armadillos se reúnen para compartir calor en épocas de frío, ahí se juntan en sus madrigueras, en comunidad, porque saben que, ante el frío, la crueldad que nos azota, solo sobreviviremos en colectivo, en comunidad. Otra de las características de los armadillos es que, con sus garras, excavan en la hierba, troncos huecos y, a veces, bajo tierra. Usan sus largas garras para abrir la tierra seca y dura del desierto o el cemento frio y rígido del asfalto.
Aunque hay muchas actitudes sospechosas de que los compas buscadores son más que humanos, sino que también, son pues armadillos, ellos dicen, que tienen una historia de su niñez, que los motivo a llamarse Armadillos. Esa historia, como les dije, fue cuando ellos eran niños y su papá capturo un armadillo en el monte y su padre lo llevo a su casa. Ahí, lo aguardaron, pero el armadillo pronto ideo su escape, y lo logró. El armadillo solo usó sus garras para salir de la jaula y escaparse y volver a su casa, a su sitio. Dicen Cesar y Alejandro, que ese momento de escape triunfal, los marcó y le aprendieron a ese armadillo fugitivo. Yo creo que desde ahí comenzaron a vivir y pensar como armadillos.
Cesar y Alex son migrantes en California, pero sus orígenes están entre la ciudad de México y el estado de Puebla (que buena combinación, ¿verdad?).
Todos los armadillos, son voluntarios. Cada uno de ellos tiene un trabajo regular, en esa madriguera hay maestras, paramédicos, un trailero, un encargado de mantenimiento, un trabajador de la construcción, un jardinero, un escritor freelance, y otros más que se definieron, como trabajadores de diversos oficios. Todxs ellxs, hacen el trabajo que los gobiernos de Estados Unidos y México no realizan. En México, el gobierno no busca a desaparecidos pues se niega a aceptar la crisis profunda de desapariciones que inunda al país. En Estados Unidos, no buscan a los migrantes o a los mexicanos, salvadoreños, panameños, venezolanos, guatemaltecos, peruanos, etc. que migran hacia los Estados Unidos, por el racismo y desprecio profundo que hay hacia nuestros pueblos.
Los armadillos caminan, buscan, rascan, corren en distintos sitios, principalmente, en Arizona, California, Sonora, Tijuana, Ensenada, Juárez, Mexicali y hasta Veracruz. Los armadillos, no ven fronteras ni muros, solo se concentran en la búsqueda de los miles de desaparecidos.
Sin duda, su trabajo es admirable y necesario, y como es ya una constante, en estos tiempos de fascismo profundo, los gobiernos buscan atacar también las acciones humanitarias que están naciendo desde el nosotros que somxs, y pues a los compAs armadillos, al igual que a los buscadores en todo el país, los gobiernos buscan criminalizarlos, pero ellos gritan ¡La ayuda humanitaria no es ningún crimen! y eso, es ahora también para nosotrxs, una demanda más que debemos de cobijar, pues los grupos, colectivos, familiares que están realizando búsquedas, están siendo criminalizados por el mismo gobierno que se niega a trabajar en la búsqueda de sus seres amados.
La mayoría de las personas que los buscan a los armadillos son las familias que están buscando a su familiar. Muchos de ellos, han sido secuestrados por los coyotes o han sido tomados por el crimen organizado, o los usan para extorsionar a sus familias o simplemente están perdidos y desorientados en los desiertos, por lo que es necesario poder contar con alguien, con un grupo que pueda realizar la búsqueda. Además de las familias, también los buscan periodistas e incluso autoridades gubernamentales de ambos países para pedir información.

Ahora que conocí a los armadillos, me di cuenta que los grupos que se vinculan con la vida animal o vegetal, o cualquier otra forma de vida, hacen maravillas, pues no solo ven el mundo distinto, sino que también lo viven, sienten, habitan y ejercen de maneras distintas a lo que estamos acostumbrados, porque también en este escenario de terror, estamos siendo otras personas, y desde mi positivismo (es muy duro ser positivo), se que esos cambios, nos están sembrando para que las cosechas sean más dignas, compasivas, solidarias, humanas y que sobre todo, se sostenga y garantice la vida misma. Desde los horrores actuales, también se nacen y habitan los otros mundos posibles.
https://www.facebook.com/ArmadillosNiUnMigranteMenos
Rocío Moreno
Historiadora y defensora indígena coca de Mezcala, Jalisco, interesada en mostrar cómo las historias de vida están totalmente vinculadas a los proyectos que abanderan las resistencias en México, pues ¿qué son las resistencias sin la infinidad de historias de vida que las constituyen?