Al Gritón

Praxis estética bella y generosa tristemente interrumpida por el fin de su vida plena.
Se interrumpe así su pintura mural que conocí hace algunos años con una exposición en el primer piso de un estacionamiento en la calle de Venustiano Carranza, cerca de la antigua Biblioteca Nacional, un gran tríptico que incluyó el homenaje a las organizaciones en lucha armada contra el Estado represor e injusto. No solo la famosa LC-23 de septiembre estuvo presente sino también el MAR, el EPR, las FLN a las que pertenecí. Atrás de la gran mampara, los retratos de los dirigentes con su nombre, dieron lugar a visitas guiadas y a un coloquio con mi participación. Siguió en esta línea hasta su mural “Las flores crecen en silencio” ahora incluido de manera permanente en el Museo Vivo del Muralismo. En éste, como antes en “Los caminos de la libertad”, incluyó códigos QR que remitían a textos y fuentes diversas sobre los movimientos armados socialistas, sin faltar la inclusión festiva con un ajolote volador, por ejemplo. El Colectivo Híjar le mandó, a su solicitud, varios artículos.
Desde entonces, seguí a El Gritón en sus murales distintos a las construcciones geométricas desarrolladas por Siqueiros, a cambio, los retratos de revolucionarios centran la visión narrativa con toques coloridos para destacar los puntos clave. Asimismo, para dar lugar a la precisión identitaria de lugares como la antigua Dirección Federal de Seguridad en la Circular Morelia 8 con un pequeño anfiteatro en el parquecito de al frente donde El Gritón pintó un festivo mural en el muro del escenario donde hubo un acto cultural; contribuyó así al sentido denunciante acompañando la instalación de la placa de memoria promovida por el Colectivo Híjar, luego de que la primera fuera destruida en la misma noche de su instalación. Coincidimos también en la siembra de un roble en Los Pinos, en homenaje a los 50 años del Halconazo.

La exposición, en abril pasado, de Antonio Ortiz El Gritón en la galería Banda Municipal de la calle de Alfonso Reyes en La Condesa, presentó dibujos excelentes y pinturas del trabajo de praxis estética. En este marco presentamos su edición y traducción del Manifiesto Comunista ilustrado por muchos de sus amigos y colegas. Lo mismo en su exposición en el Museo Casa León Trotsky, de hace un par de años, con las bellas y enternecedoras piezas dedicadas a todos y cada uno de los 43 de Ayotzinapa, sin faltar su homenaje a grandes figuras revolucionarias, desde Bakunin, Rosa Luxemburgo, Ángela Davis hasta el Subcomandante Insurgente Marcos. A la par y en muchos lugares, incluido territorio zapatista, colocó sus antenas para cambiar el mundo, listones coloridos que conectan los árboles, los postes de luz, los cables. Su presencia en las instalaciones de los Antimonumentos siempre iba acompañada de alguna acción artística visual o musical, con su compañera Adriana en el grupo Cataratas del Niágara, que todos los asistentes celebrábamos, como tantas realizadas en el Antimonumento +49 en cuyos aniversarios siempre participó desde el mismo día de su colocación. En la okupa por la comunidad otomí del INPI de la avenida Cuauhtémoc, pintó un gran mural sobre una enorme tela floreada, ésas que lo distinguían, repartió pasamontañas elaborados por él mismo con signos agitatorios y colocó sus antenas.
Siempre solidario, siempre bien dispuesto, generoso total, tenaz luchador gremial, fue un trabajador del arte y la cultura orgánico, un compañero ejemplar en estos empeños, ahí nos encontramos y ahí nos quisimos tanto. El plantón sigue, la lucha sigue, El Gritón está presente.
Colectivo Híjar
Colectivo cultural y político dedicado a la elaboración de mantas y gestión de acciones por la memoria en México. Participa en actividades y publicaciones sobre la crítica y la memoria históricas y la praxis estética necesaria.