Número 115    octubre2013
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La esperanza, fundamento de los movimientos sociales

Cosmovisión y autonomía indígena, así como llamados a la esperanza, a la acción y a la defensa de la tierra y las semillas resonaron en el tercer día del seminario “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos”.

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México. La nueva cara del capitalismo y las alternativas que se construyen ante la crisis del sistema se reflexionaron hoy en las participaciones del Congreso Nacional Indígena, Gustavo Esteva y Silvia Ribeiro en el CIDECI-Unitierra durante el tercer día del seminario  “Planeta Tierra: Movimientos Antisistémicos”.

Gustavo Esteva, fundador de la Universidad de la Tierra, señaló que en México “salimos de la pesadilla neoliberal para entrar a una peor” que volverá a utilizar al Estado “para proteger al capital de sus propios excesos”, señaló.  En el capitalismo que vivimos “hay una regresión a la fase de despojo absoluto”, que se denomina “acumulación por despojo”, dijo el intelectual. Un ejemplo es la venta del 40 por ciento del territorio mexicano a las mineras. Para desmantelar al Estado de bienestar, indicó, hace falta prescindir de todas las prácticas y tradiciones democráticas, y la nueva cara de la represión contra quienes defienden su territorio, en la que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es especialista, es disfrazarse de conflicto intercomunitario y lanzar hordas de golpeadores.

Para Esteva, recobrar la esperanza es fundamental para la especie humana y es la esencia de los movimientos populares, “pero no se trata de sentarnos a esperar a que algo nos saque adelante; necesitamos poder imaginar algo distinto a este horror “, señaló, y “lo segundo es cómo hacemos real eso que hemos imaginado” de manera inmediata.  “Se trata de desmantelar los aparatos del Estado suprimiendo la necesidad de que existan”, no de tomarlos porque solamente sirven para la represión, ilustró.  Y entre una lista de ejemplos, mencionó que “cada escuela zapatista y cada centro autónomo de producción de conocimiento hacen innecesarios a Chuayffet y a ‘La maestra’ (Elba Esther Gordillo)”.

Gustavo Esteva indicó que un primer deber es defender al zapatismo, porque es defendernos a nosotros mismos. Resaltó también que “anticapitalismo hoy es antipatriarcado”, lo que no se soluciona con cuotas de género sino acabando con el sexismo y reinventando un mundo en que el género sea fundamento de la realidad social. “La buena noticia es que las mujeres se dieron cuenta hace tiempo y toman el liderazgo en este tiempo”, recalcó, y “se empeñan en detener el horror y conducirnos hacia una nueva forma de sociedad”. Para Esteva, ya estamos en el mundo nuevo y “nuestra tarea, la más importante, es destaparnos las orejas y abrir bien los ojos para aprender a reconocerlo”.

El Congreso Nacional Indígena (CNI) tuvo un espacio que utilizó de manera colectiva. En primer lugar, dedicaron el inicio de su intervención a don Juan Chávez Alonso, purhépecha y pilar de esa organización indígena, fallecido este año. “Que los cuatro elementos te guarden”, dijo el orador.  El pueblo nahua del Distrito Federal compartió su palabra enviando un mensaje, donde agradecieron al EZLN por convocar a los pueblos indígenas a conformar el CNI y denunciaron la continuidad de la política de explotación y robo del gobierno en sus diferentes colores.

El pueblo de Suljaa’, que en este momento se concentra en la lucha por el derecho a la palabra, envió un mensaje firmado por Radio Ñomdaa. Salvador Torres, de Cherán, envió el saludo del pueblo yaqui, que defiende su agua; del pueblo wirrárika, que se defiende de las mineras; y leyó una carta de la Asamblea de los Pueblos del Istmo en Defensa del Territorio, donde explicaron la imposición que pretenden realizar la eólica Mareña Renovables sin consultar a los pueblos indígenas y promoviendo un conflicto intracomunitario.

Margarita, la hija de don Juán Chávez, y un comunero de Nurío llevaron un saludo del pueblo purhépecha organizado y la ratificación de su compromiso de defensa del territorio.  Otra participante de Michoacán señaló que debemos cambiar nuestras malas prácticas contra la Madre Tierra y entre los humanos. Un representante de Las Abejas de Acteal habló desde la cosmovisión tzotzil sobre el capitalismo, el buen vivir, y la necesidad de la resistencia. También participó en este espacio del CNI un chicano que señaló que tienen bien firmes sus raíces indígenas: “A lo mejor no tenemos espacio en la nación, pero lo más importante es lo que está desde abajo y a la izquierda”.

El comunero Salvador Campanur, de Cherán, habló sobre el CNI como espacio de reflexión e intercambio entre los indígenas, que les permite pensar “con corazón y cabeza” cómo ejercer la autonomía; ratificó también su adhesión a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. “Los partidos políticos hacen negocio con el hambre”, señaló el purhépecha, y “el crimen es el que manda en las corporaciones”. Contra ello, se organizan los pueblos, tribus y comunidades. En Cherán, “nosotros mismos nos hemos proporcionado la seguridad y ponemos en práctica los saberes tradicionales de la autodefensa”, además de luchar por la reconstitución del territorio, ejemplificó.

 “La revolución inicia cuando siembras tu propio maíz”, sentenció Silvia Ribeiro en su intervención. Transnacionales como Monsanto amenazan a las semillas con su intención de “plantar transgénicos en el centro de origen y cultivo del maíz”, señaló. Pero además de la contaminación transgénica de las plantas nativas y la comida –ya presente en México-, los productores tendrán que pagar a las empresas o ir a la cárcel, lo que los pondrá en una situación de vulnerabilidad e ilegalidad, explicó la experta. También hay un paquete de leyes para criminalizar el intercambio libre de semillas entre campesinos “y minar la base de los sistemas alimentarios autónomos y libres”.

Ribeiro señaló también que la agricultura industrial emite entre el 44 y el 57 por ciento de los gases de efecto invernadero, pero solamente produce el 30 por ciento de los alimentos del mundo. La mejor defensa ante los transgénicos “es saber qué semillas entran a la comunidad; donde entra más contaminación es por medio de los programas del gobierno y DICONSA, además de por el aire y los insectos”, apuntó Ribeiro. Debemos libremente decidir qué queremos hacer y cómo, arrancando espacios a la violación de los bienes comunes, finalizó.

Publicado el 1 de enero de 2013



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