4 de agosto de 2014
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Un incendio evitable acaba con la vida de 112 costureras en Bangladesh

El incendio de Bangladesh nos dice mucho sobre las condiciones bajo las cuales son hechas las prendas compradas por los consumidores en Black Friday. No había salidas de emergencia, por lo que varias jóvenes mujeres brincaron de las ventanas para escapar de las llamas.

David Bacon
Progressive Media Project
Traducción: Brisa Araujo
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Al día siguiente de las protestas de trabajadores frente a cientos de tiendas Walmart, por el Black Friday, ocurridas en todo Estados Unidos, un incendio mató a 112 trabajadores que confeccionaban ropa para Walmart en la fábrica de Tazreen Fashions, en Bangladesh. Este fue el más reciente de diversos incendios a fábricas de este tipo, llevando a la muerte a 500 jóvenes mujeres.

Estos incendios son asesinatos industriales y pueden ser evitados. El hecho de que no lo sean es consecuencia de un sistema productivo que ve las ganancias de una empresa multinacional de confección y de sus contratistas más importantes que las vidas de las personas. La misma filosofía de ganancias-a-cualquier-costo está llevando al incremento de las protestas entre los trabajadores que venden estas prendas en Estados Unidos por mejores sueldos y condiciones de trabajo, especialmente en Walmart.

El incendio de Bangladesh nos dice mucho sobre las condiciones bajo las cuales son hechas las prendas compradas por los consumidores en Black Friday. Testigos dicen que no había salidas de emergencia. Varias jóvenes mujeres brincaron de las ventanas para escapar de las llamas, como sus compañeras lo hicieron hace un siglo en la ciudad de Nueva York, en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist. La mayoría de las trabajadoras de Tazreen quedaron atrapadas adentro del edificio y murieron quemadas.

Walmart tiene un sistema de calificaciones para sus contratistas, y le había puesto a Tazreen un código “naranja” (verde es bueno, amarillo es regular, naranja es atención, y rojo es para los contratistas que son eliminados). Aunque los inspectores de la compañía deben haber visto que no había salidas de emergencia, seguían haciendo pedidos a Tazreen.

La razón es clara. Los sueldos son de 21 céntimos la hora. Contratistas como Tazreen compiten unos con los otros por los pedidos. En la confección de ropa, la principal forma de cortar costos es cortar los sueldos y expensas como la seguridad.

Los trabajadores han intentado ganar el derecho a organizar sindicatos militantes para mejorar sus sueldos y condiciones de trabajo. Si lo hubieran logrado, tendrían el poder de forzar a la compañía a construir salidas de emergencia y mejorar la seguridad de la planta.

Pero la policía en Bangladesh ha reprimido manifestaciones de trabajadores en esta región desde hace meses. Un activista, Aminul Islam, fue torturado y muerto este año. El gobierno usa los sueldos bajos para atraer empresas como Walmart. Tampoco hace valer las normas de seguridad, como el incendio dejó claro. Walmart usa el trabajo de las mujeres para incrementar sus ganancias, y tiene la misma actitud con relación a sus esfuerzos para organizar sindicatos que la que tiene con relación a los esfuerzos de sus empleados en Estados Unidos: completa oposición.

Este problema no es sólo de Bangladesh. El sistema de confección de ropa alrededor del mundo tiene a naciones compitiendo del mismo modo – Bangladesh en contra de China, por ejemplo-. Incendios en plantas son el resultado lógico porque la seguridad, los sindicatos y sueldos más elevados son costos que hacen a un país poco competitivo. Éste también es un problema en Estados Unidos. De acuerdo con el Instituto de Políticas Económicas, el déficit de Walmart en sus relaciones comerciales con China ya ha costado 200 mil empleos en Estados Unidos entre el 2001 y 2006. La producción de ropa en los Estados Unidos ha ido prácticamente desaparecido.

Los empresarios alegan que si el costo de los sueldos y de seguridad se incrementan, también subirán los precios de las prendas en las tiendas estadounidenses. Pero si los sueldos de 21 céntimos la hora fueran duplicados, eso sólo añadiría algunos pocos céntimos al precio de la más barata de las playeras. En el Black Friday, los consumidores de Walmart clamaron en favor de mejores sueldos y más derechos a los trabajadores de las tiendas de Walmart. Harían lo mismo para los trabajadores de las fábricas de Bangladesh. Los obstáculos son el sistema de contratistas, la competencia entre contratistas y países, y la política de exterminio de los sindicatos. El sistema de autovigilancia promovido por Walmart y otras grandes empresas no cambia esta situación. Es tapar el sol con el dedo.

En vez de eso, países como Bangladesh y los Estados Unidos deberían implementar los acuerdos internacionales que, formalmente, garantizan a los trabajadores el derecho a organizar sindicatos. Los consumidores también tienen poder. Pueden rehusarese a comprar prendas hechas en fábricas como la que mató a las 112 jóvenes, o las que son vendidas en tiendas que niegan a sus empleados el derecho a organizarse.

Trabajando con una máquina de coser en Bangladesh o en una caja en California, los trabajadores tienen derecho a un trabajo seguro, un patrón de vida decente, y a organizarse. Necesitamos un sistema de producción y venta de ropa que reitere estos derechos, no que trabaje en contra de ellos.

Publicado el 17 de diciembre de 2012



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