4 de agosto de 2014
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Chile: la interminable red del Pentágono

La instalación de la base estadunidense es parte de una estrategia represiva, señala la sección chilena de Observadores de la Escuela de las Américas. “Se nos dice que su objetivo es profundizar la democracia y la paz, pero tiene que ver con criminalizar la protesta social”.

Arnaldo Pérez Guerra
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Sigilosamente el Pentágono hace crecer por todo el mundo sus bases castrenses, como extensión de la desaparecida Escuela de las Américas. La más reciente está en Chile. La embajada de Estados Unidos y el ejército chileno inauguraron un “centro de entrenamiento” de Operaciones Militares en Territorios Urbanos en Concón, unos 30 kilómetros al norte de Valparaíso.

Diversas organizaciones de derechos humanos y parlamentarios han manifestado su rechazo a la injerencia estadunidense y a los “ejercicios de mantenimiento de la paz” y “estabilidad civil en zonas urbanas” que se realizan en dicha base castrense desde el pasado abril.

La base, en el Fuerte Aguayo, es una miniciudad con ocho modelos de edificios. Costó casi 500 mil dólares que “donó” el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. En 2003, militares chilenos y estadunidenses usaron ese mismo recinto a fin de “reclutar” mercenarios para la empresa Blackwater, que provee destacamentos de seguridad privada en Irak.

Para el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel la instalación de la base estadunidense en Chile “es una amenaza”.

“Ningún ejército es garante de la paz, dice a este reportero, menos (el de) Estados Unidos que posee una larga historia de intervencionismos y masacres. La Doctrina de Seguridad Nacional no fue casualidad: fue un proyecto perfectamente orquestado e impuesto a sangre. Hoy nos someten al monocultivo de las mentes. Lo que pasa en Chile está pasando en Argentina, Paraguay, Perú, Guatemala, Honduras… tienen el descaro de llamarle democracia”, agrega.

Pérez Esquivel señala que la instalación de bases extranjeras es una “violación de los derechos humanos”: “Nadie se mete en la casa de uno si no es con el consentimiento, a no ser que sean asaltantes que rompen puertas y ventanas. ¿Cómo puede ser que los gobiernos permitan bases militares extranjeras sin el consentimiento de los pueblos? Es gravísimo… Hay ejes preocupantes como Puebla-Panamá, la invasión a Haití, el Plan Colombia, el golpe en Honduras, la reactivación de la IV Flota norteamericana. “Después de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anuló la base yanqui en Manta se instalaron en Colombia y en la triple frontera. Actualmente, en ‘bases militares móviles’ hay miles de efectivos norteamericanos y en Chile se inaugura una base militar ‘no tradicional’. El propósito es el mismo.”

Huele a Escuela de las Américas 

En Chile para las organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas de la dictadura la instrucción militar estadunidense claramente evoca la Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés) y la Doctrina de Seguridad Nacional. Ven con preocupación cómo los gobiernos siguen enviando oficiales al hoy Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad, heredero de la SOA y dependiente del Comando Sur.

“Su misión –y ellos mismos lo reconocen– es controlar la ‘estabilidad política de Sudamérica’ por medio de la ‘instalación de bases estratégicas’ y la instrucción militar de sus soldados en la ex Escuela de las Américas. El Comando Sur es el encargado de ‘proteger’ los intereses del gobierno yanqui implementando programas y políticas para militarizar todo el continente bajo el pretexto que sea: comunismo, narcotráfico, terrorismo, y hoy, desastres naturales. Pero el último movimiento conocido del Comando Sur fue el golpe de Estado en Honduras”, añade Pérez Esquivel.

Para la sección chilena de Observadores de la Escuela de las Américas la instalación de la base estadunidense es parte de una estrategia represiva.

La abogada Alejandra Arriaza señala: “Se nos dice que su objetivo es profundizar la democracia y la paz, pero vemos que lo que trasciende de los entrenamientos tiene que ver con criminalizar la protesta social. Más aún cuando el gobierno sigue aplicando la Ley Antiterrorista y quiere aprobar la Ley Hinzpeter, que pretenden restringir cualquier tipo de manifestación”.

El periodista Walter Goobar ha señalado que la “instalación subrepticia de una base militar con un fin inicial distinto al declarado, más que una excepción constituye la base del manual de procedimientos estadunidenses”.

Algo parecido opina Susana Pimiento, abogada de Fellowship of Reconciliation de Estados Unidos y representante de su país en la Campaña Continental Contra las Bases, quien dice a este reportero que la de Concón “es emblemática en relación con la actual estrategia militar de Estados Unidos en el continente”.

Explica: “El concepto de bases militares ha ‘evolucionado’ en la última década. Construye pocas bases con el modelo posterior a la Segunda Guerra: instalaciones y gran contingente de soldados. Hoy las bases son sitios que pueden ser usados por el Pentágono para sus intereses de seguridad, incluyendo operaciones de guerra… Se extienden y acaparan espacios civiles como, por ejemplo, la atención a desastres naturales. No es posible aceptar que un desastre natural, un terremoto o un tsunami, sea excusa para una ocupación.

“¿Por qué se están haciendo estos ‘ejercicios’? Se justifican en que son para la atención de desastres y entrenamientos para el control de motines. Sin embargo es necesario cuestionarlo. Pienso que lo que está detrás es la criminalización de la protesta social en todo el hemisferio. Cuando se anuncia la base de Concón se dice que entrenarán para operaciones de mantenimiento de paz a una gran cantidad soldados de países del hemisferio.

“¿Chile quiere ser un agente en la militarización del continente? Sigue mandando soldados a la antigua Escuela de las Américas. Es el segundo cliente después de Colombia. Sipri (organización sueca que hace el monitoreo del gasto militar) dice que Brasil está en primer lugar en Latinoamérica y después Colombia y Chile. Las declaraciones de Leon Panetta en Chile me parecieron de un cinismo increíble. Sobre todo el vanagloriarse del gasto militar chileno y lo que dijo de usar a Chile en un esfuerzo hemisférico de militarización”, agrega Pimiento.

Una base similar a la de Concón estuvo a punto de inaugurarse en Argentina, en Resistencia. Se construyeron dos edificios, también financiados por el Comando Sur. Se presentó como “un centro de ayuda humanitaria para hacer frente a catástrofes naturales o epidemias”, según informó Francisco Olaso en Apro en junio pasado. Finalmente la presidenta Cristina Fernández la canceló.

Noam Chomsky señaló en Neoliberalismo y globalización que el número de tropas latinoamericanas entrenadas en programas estadunidenses aumentó más de 50%: “Los policías son entrenados en tácticas de infantería ligera. El Comando Militar Sur tiene hoy más personal militar en América Latina que en todas las agencias federales y civiles clave combinadas”, dice.

“En Chile, Estados Unidos viene a hacer la política de la Escuela de las Américas”, dice Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos. Explica que la “ayuda humanitaria y la asistencia en el manejo de emergencias no son más que excusas. El despliegue militar yanqui no sólo se preocupa del narcotráfico, como les gusta decir: sirvió para apoyar la ofensiva de golpes de Estado”.

La cifra de bases militares en América es incierta. “Se habla de una veintena. Hay otras en construcción y algunas clandestinas. Todas bajo la administración del Comando Sur”, dice el abogado y coronel retirado de la Aviación Militar Bolivariana, Braulio Martínez.

“La nueva estrategia de Estados Unidos es ubicar puestos avanzados aislados e independientes estratégicamente en todo el mundo, para proyectar su poder”, señala por su parte Mark Gillem, autor de America Town: Building the Outposts of Empire. Agrega que según algunos de los más fuertes propugnadores de la estrategia en el Instituto de la Empresa Estadunidense el objetivo es “crear una red mundial de fuertes fronterizos”, con los militares estadunidenses, “la ‘caballería global’ del siglo XXI”.

Bases “nenúfares” 

David Vine, académico de la American University en Washington, coincide. Opina que el Pentágono está instalando hoy “pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con pocos soldados (…) Es su actual estrategia para mantener su hegemonía en el mundo. Desde las costas chilenas a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, Estados Unidos ha instalado más de 50 bases nenúfares y aspira a construir decenas más. Una ‘red mundial de fuertes fronterizos’ cuyo costo anual es de 250 mil millones de dólares. En Chile la avanzada la tienen en el Fuerte Aguayo”.

Advierte que la mayoría de los estadunidenses no lo sabe. Se trata de “una nueva generación de bases que los militares llaman ‘nenúfares’. Pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados (…) Estados Unidos sigue manteniendo su mayor colección de bases de toda la historia: más de mil instalaciones militares fuera de los 50 estados y de Washington DC. Incluye desde bases de décadas de antigüedad en Alemania y Japón a bases totalmente nuevas en Etiopía y las islas Seychelles”.

Según Vine, después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba, Curazao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. “El Pentágono sueña con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, algo que se acerque a un control militar total del planeta”, dice.

Tras el Peacekeeping Operations Americas –ejercicio anual de las Fuerzas de Paz de la ONU– realizado en Fuerte Aguayo, circularon fotografías del Comando Central de ejército estadunidense en las que aparecen “entrenando” a policías chilenos.

Alejandro Wolff, embajador de Estados Unidos en Chile –quien inauguró la base– señaló: “Este es el primer proyecto de su tipo que se levanta en Chile para apoyar la capacitación de personal encargado de ejecutar operaciones de mantenimiento de la paz o de estabilidad civil”.

El diputado Hugo Gutiérrez ha exigido suspender cualquier tipo de entrenamiento en Concón y cerrar la base: “No es tolerable que entrenen para combatir a la población civil. No sé si es más grave que militares repriman población civil o que policías reciban entrenamiento militar”.

Para el senador Juan Pablo Letelier –hijo del canciller Orlando Letelier, asesinado en Washington por la policía secreta de Pinochet, muchos de cuyos agentes recibieron instrucción en la SOA– “esto daña gravemente al país… El Ministerio de Defensa lo hace sin informar al Congreso, con inversiones de un país extranjero, sin ninguna ley y sin consulta”. Para Lira “la política intervencionista e imperialista de Estados Unidos viene desde la Escuela de las Américas… Chile no puede convertirse en una nueva Colombia”.

El caso paraguayo 

El jurista Martín Almada, defensor de los derechos humanos y quien descubrió “los archivos del terror” de la dictadura de Stroessner, sin embargo, tiene una visión distinta: “El golpe de Estado perpetrado entre gallos y medianoche contra Fernando Lugo, en Paraguay, desbarató, para estupefacción de Washington, los planes del imperio. La Casa Blanca no tomó nota de que las épocas en que sus deseos eran órdenes había sido definitivamente superada y jamás pensó que los gobernantes de Argentina, Brasil y Uruguay iban a tener la osadía de aprovechar la suspensión de Paraguay ocasionada por la violación de la cláusula democrática del Mercosur para poner fin a una absurda espera.

“La inclusión de Venezuela en el Mercosur es la mayor derrota sufrida por la diplomacia estadounidense desde el descalabro del ALCA. Para Estados Unidos, Paraguay se convirtió en su mejor aliado en la región. Ya no necesita bases militares y portaaviones, tiene a Paraguay a su disposición. En Honduras el golpe tuvo olor a pólvora; en Paraguay tuvo olor a dólares. La derecha paraguaya aprendió a derrotar a la izquierda por la vía pacífica, es decir, el cóndor sigue volando impunemente en los cielos de América Latina”.

(*) Historiador y Periodista. Publicado por la revista Proceso de México www.proceso.com.mx

 Publicado el 24 de diciembre de 2012



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