Número 115    octubre 2013
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Más de 600 prisioneros kurdos llevan 55 días en huelga de hambre (Kaosenlared, 9 de noviembre)

Cuando leáis este artículo, los prisioneros políticos kurdos en Turquía llegarán a más de 50 días de una huelga de hambre que continuará indefinidamente hasta que logren sus dos demandas básicas.

Lutfi taylan
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Son días críticos en una huelga de hambre sin límite de tiempo, ya que los prisioneros podrían verse expuestos a algunos daños físicos y psicológicos permanentes. Por otra parte, otros cientos de prisioneros políticos kurdos participarán en la huelga de hambre en grupos. Mientras la huelga continúa en unas diez prisiones, leemos en un medio alternativo que a algunos huelguistas los ubican en confinamiento solitario y les niegan la vitamina B1, muy importante para preservar su salud. Además, el gobierno turco, en violación de la Declaración de Malta sobre Huelgas de Hambre (2006), todavía no ha autorizado un examen independiente de la situación sanitaria de los huelguistas de hambre por parte de la Asociación de Médicos Turcos. Mientras tanto, los kurdos están realizando reuniones, protestas, declaraciones de prensa y huelgas de hambre para apoyar las demandas de los prisioneros políticos, especialmente en la parte kurda del sudeste del país. Cuentan con la ayuda de organizaciones de derechos humanos, partidos socialistas aliados con el movimiento político kurdo y ONG progresistas.

¿Cuáles son las demandas de los prisioneros políticos kurdos y cuáles fueron los eventos que los condujeron a hacer una huelga de hambre indefinida?

Las demandas de los prisioneros políticos kurdos

Más de 750 prisioneros políticos kurdos están en huelga de hambre desde hace 48 días por dos demandas básicas: La primera es que el gobierno turco debe acabar con la política de aislamiento total aplicada a Abdullah Öcalan, el líder del movimiento político kurdo en Turquía. A. Öcalan fue condenado a cadena perpetua y le mantinen en confinamiento solitario en una isla desde 1999. Pero sus condiciones han empeorado ya que no le permiten entrevistarse con sus abogados desde hace 14 meses. A. Öcalan, como líder de una parte significativa de la población kurda en Turquía, podría jugar un papel clave para lograr el fin de la guerra civil, que dura desde hace 28 años, entre las guerrillas del PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) y los militares turcos y ha costado unas 50.000 vidas. Por lo tanto debería reunirse con sus abogados, tener acceso a información relevante sobre la situación política de Turquía y habría que aliviar sus condiciones en la cárcel para que pueda participar en un posible proceso de negociación de la paz. El movimiento kurdo de Turquía exige en última instancia que sigan adelante las negociaciones de paz que fracasaron hace unos 14 meses porque el gobierno no ha dado los pasos acordados por ambas partes.

La segunda demanda de los prisioneros políticos tiene que ver con el uso del idioma kurdo en los tribunales y en la educación pública. Más de 10.000 activistas políticos kurdos, políticos, alcaldes democráticamente elegidos, miembros del Partido Kurdo por la Paz y la Democracia, BDP, han sido arrestados durante los últimos tres años y son juzgados por los denominado “tribunales especiales” especializados en “crímenes terroristas”. No les permiten que se defiendan en su lengua materna. Por lo tanto demandan que el uso del idioma kurdo sea libre en las audiencias. Y también demandan que el Estado turco haga ofical el idioma kurdo en la educación (en lugar de enseñar kurdo en algunos cursos selectivos).

Posiblemente es la primera huelga de hambre en la historia del mundo por la paz y el uso público de la lengua materna

Podrá parecer algo extraño a primera vista que cientos de prisioneros políticos hayan declarado la huelga de hambre por el cumplimiento del primer paso necesario para que comiencen las negociaciones de paz entre el PKK y las autoridades estatales, el final del aislamiento de A. Öcalan.

Como admite toda persona razonable en Turquía, hasta una declaración oficial del gobierno señalando de manera seria el posible inicio de una negociación entre las dos partes podría llevar a un alto el fuego del PKK y así establecer la base de una solución pacífica al problema kurdo en Turquía que ha costado tantas vidas y ha llevado a un dramático deterioro de los niveles de vida de la sociedad turca. Por ello, la huelga de hambre que podría llevar a la muerte de numerosos prisioneros políticos si el gobierno sigue ignorando sus demandas básicas, apunta directamente a la paz; es decir, detener las muertes de centenares de soldados y guerrilleros.

La otra demanda, defenderse en los tribunales en su lengua materna y adquirir educación pública en kurdo también podrá parecer algo extraña como motivación de una huelga de hambre masiva en la cual cientos de prisioneros políticos arriesgan sus vidas. ¿Por qué entonces esas demandas, que deberían ser temas de la lucha política normal, se han convertido en objetivos de una huelga de hambre masiva? Tal vez pueda ayudar una breve mirada a los eventos políticos que tuvieron lugar durante los últimos años en Turquía.

Porque no tenían otras alternativas…

Las últimas elecciones generales en Turquía tuvieron lugar en junio de 2011. Los representantes del PKK y altos funcionarios ejecutivos del Servicio de Inteligencia Turco (MIT) se reunieron varias veces dos o tres años antes del proceso electoral para discutir algunos pasos críticos que deberían haber dado ambas partes como condiciones previas de una posible negociación de paz. Esas reuniones se dieron a conocer cuando se filtraron algunos antecedentes en Internet en junio de 2011. El primer ministro y líder del partido del gobierno (Partido de Justicia y Desarrollo, AKP), R. Tayyip Erdogan, aceptó posteriormente que nombró a su subsecretario, el máximo ejecutivo del MIT, para participar en esas reuniones y afirmó que los funcionarios de inteligencia dejaron de reunirse con representantes del PKK porque su gobierno creía que el PKK no era sincero.

Sin embargo, los dirigentes del PKK declararon después que en las últimas reuniones de 2011, cuando se aproximaban las elecciones generales, ambas partes llegaron a un acuerdo sobre los temas críticos y que entonces pensaron que el problema kurdo estaba a punto de resolverse.

Lo que parece que sucedió, si evaluamos objetivamente la información disponible y a juzgar por las políticas aplicadas posteriormente por el gobierno turco, es que el gobierno turco y el servicio de inteligencia engañaron a los representantes del PKK con algunas promesas, demoraron los pasos decisivos y trataron de ganar tiempo con el fin de asegurar el proceso electoral convenciendo al PKK de que declarase un alto el fuego duradero.

Parece una conclusión segura, ya que inmediatamente después de las elecciones generales (junio de 2011), en las que el AKP obtuvo cerca de un 50% de los votos y por lo tanto llegó al poder con un apoyo popular muy fuerte, cambió de un modo drástico su política respecto al problema kurdo. Veamos lo que sucedió realmente.

Un balance que muestra un tipo “blando” de fascismo en Turquía

En Turquía, por virtud de la “ley antiterrorista”, que está en efecto desde 2006, los fiscales estatales y “tribunales especializados” pueden arrestar y sentenciar prácticamente a cualquiera que tenga que ver con el problema kurdo a penas muy duras de prisión como 10, 15 años e incluso más.

La participación en una manifestación pacífica que pida una solución pacífica del problema kurdo, una declaración de prensa que pida que se elimine el aislamiento aplicado al líder kurdo A. Öcalan, hablar en una conferencia a favor de los derechos de los kurdos, ser miembro y activista del BDP en cualquier posición, ser un alcalde elegido de una ciudad o pueblo kurdo… todo vale para ser arrestado y juzgado en tribunales “especiales antiterroristas” con acusaciones de terrorismo penalizadas con fuertes condenas de prisión.

Por lo tanto, como resultado de continuas operaciones policiales desde 2009, que se han intensificado considerablemente después de las elecciones de junio de 2011, más de 10.000 activistas y políticos kurdos se encuentran en prisión. Es gente que nunca ha estado involucrada en ninguna lucha violenta o armada.

Entre estos prisioneros hay docenas de alcaldes elegidos, algunos de ellos exalcaldes de grandes ciudades kurdas como Van y aún más miembros de concejos municipales de diversas ciudades y pueblos kurdos.

Casi todos los abogados de A. Öcalan fueron encarcelados en noviembre de 2011 acusados de ayudar a “la organización terrorista”, es decir, al PKK.

Hay unos 76 periodistas en prisión según un reciente informe del Comité por la Protección de Periodistas (CPJ), en su mayoría arrestados durante operaciones policiales contra los medios kurdos en diciembre de 2012.

Hay más de 700 estudiantes presos según un informe de la Iniciativa de Solidaridad con Estudiantes Arrestados (TODI) y como los otros la mayoría son estudiantes activistas kurdos.

***

Es bastante obvio que las elecciones generales de junio de 2011 constituyeron un momento decisivo en las políticas del AKP. El primer ministro R. T. Erdogan y otros altos administradores del partido gobernante AKP decidieron alinearse con el clásico sistema estatal turco, represivo y muy nacionalista, aunque fueron otrora sus críticos islamistas. Durante los diez años en el poder del AKP, floreció una especie de nueva oligarquía que estaba dispuesta a formar parte de ese mecanismo represivo estatal. Esa oligarquía, formada por una nueva burguesía en desarrollo, que en parte ya se ha convertido en grandes empresas, poderosas corporación mediáticas, una compleja red de intereses y sistemas de padrinazgo y de algunas denominadas “sectas religiosas” muy mundanales, se convierten en los nuevos amos del aparato estatal tradicionalmente represivo y nacionalista. Adoptaron literalmente las políticas básicas del Estado turco y comenzaron a aplicarlas contra los kurdos, las minorías religiosas como los alauíes y otros grupos tradicionalmente excluidos, trabajadores, gente pobre y otros sectores desfavorecidas de la sociedad turca.

Las políticas represivas del partido gobernante también van dirigidas contra la clase trabajadora y contra los activistas kurdos. El movimiento sindical se reprime severamente en un grado sin precedentes y se ha privado a los sindicatos de su poder de organización por medios de diversas enmiendas de las leyes existentes. Una huelga reciente realizada por trabajadores del transporte aéreo dio lugar a una enmienda que prohibe la huelga en el sector del transporte aéreo y al despido de más de 400 huelguistas mediante mensajes de texto.

Especialmente durante los últimos años los kurdos y sus representantes políticos fueron privados de todos los medios de protesta política pacífica. Toda manifestación y protesta fue brutalmente oprimida y docenas de kurdos fueron gravemente heridos o muertos.

Por lo tanto esa durísima represión estatal dejó solo dos caminos abiertos a los activistas kurdos: la prisión, juicio y condena a largas penas de prisión o unirse a la guerrilla kurda.

Me parece que esos prisioneros políticos en huelga de hambre tratan de abrir un nuevo camino a la lucha política legítima y pacífica. Necesitan solidaridad internacional…



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