Freire y el EZLN: La perversión en la globalización neoliberal

MIGUEL ESCOBAR GUERRERO IN MEMORIAM DON SAMUEL RUIZ GARCÍA Foto: Simona Granati

Comunidad indígena zapatista

En la década de los años 70 del siglo pasado la filosofía existencialista, en especial la de Albert Camus, me lanzó a tratar de entender el sentido de mi existencia. Tanto El extranjero, La peste, El hombre rebelde como El mito de Sísifo me deslizaron en el encuentro con mi ser en el mundo, analizando con ese autor lo absurdo de la existencia frente a la crueldad de la guerra. Ese Tánatos manifestado en conductas fratricidas y filicidas que actualmente, en los inicios del Siglo XXI, extiende sus cuentas de muerte no sólo contra el ser humano sino contra la naturaleza, gracias al modelo de globalización neoliberal que es defendido e impulsado por el poder político-militar-financiero-de los mercados, que ha impuesto su forma de gobernar, controlando y destruyendo todo lo que va en contra de sus intereses económicos, y con una crueldad extrema. Siguiendo a José Cueli(1), para Freud,

“El hombre no es, ni con mucho, ese ser bonachón, con un corazón sediento de amor, del que decimos que se defiende cuando se le ataca, sino un ser que, por el contrario, tiene que contar entre sus realidades pulsionales una buena suma de agresividad […] En efecto, el hombre se ve tentado a satisfacer su necesidad de agresión contra el prójimo, a aprovecharse de su trabajo sin suficiente compensación, a utilizarlo sexualmente sin su consentimiento, a apropiarse de sus bienes, a humillarlo, a infligirle sufrimiento, a martirizarlo y matarlo». Tras la hostilidad del hombre con el hombre mismo actúa silenciosa la pulsión de muerte que Freud define como una pulsión innata de agresividad en el hombre que se contrapone a la tarea cultural […] Como cultura, según Freud, »tenemos la titánica empresa de hacer que la vida prevalezca sobre la muerte […]

Al iniciar la segunda década del siglo XXI, para entender el sentido de mi existencia −a diferencia de lo aprendido filosóficamente con Camus− recurro a mi práctica educativa, la cual he desarrollado desde hace más de treinta años en la FFYL de la UNAM buscando, colectivamente(2) , leerla para transformarla, apoyado tanto en los planteamientos de Paulo Freire, en el psicoanálisis social, como en la lucha de resistencia de las comunidades zapatistas, en especial, con los dos personajes creados por el SubMarcos, vocero del EZLN: don Durito de la Lacandona y el Viejo Antonio (3) . Estos personajes cuentan de manera menos cruel la realidad de “la guerra de baja intensidad” que agrede cotidianamente la lucha de resistencia de las comunidades zapatistas: don Durito es un escarabajo de quien Octavio Paz decía que era una invención genial, José Saramago bromeaba, lamentándose por no haber tenido antes que el SubMarcos la ocurrencia de tal personaje y don Pablo González Casanova se refiere a él como un personaje que “representa la parte buena de la cultura occidental, en sus utopías y sus sueños y que, a diferencia del cuento de Kafka en que un hombre se convierte en escarabajo, Durito es un escarabajo que se convierte en caballero andante”. Don Durito es la parte intelectual y radical de Marcos, un ser que convive con la madre tierra y sabe que ella es atacada por el capitalismo de guerra y, por ello, encabeza la lucha contra el neoliberalismo y por la humanidad, teniendo al sub como su escudero. El Viejo Antonio representa el encuentro del SubMarcos con la cultura indígena. El sabio Antonio es su maestro, por medio de él llega a la simbología de toda la cultura indígena para lograr el reencuentro del ser humano con la memoria histórica, con su dignidad, con su caminar escuchando y emparejándose con el diferente para romper con el miedo y lanzarse a la construcción de un mundo donde quepan todos los mundos que somos, un mundo en donde se mande obedeciendo. Una memoria histórica que, aunque muere, siempre germina para hacerse DIGNA RABIA. El viejo Antonio dice don Pablo González Casanova (4) “representa la memoria histórica de los pueblos mayas y también la autocrítica de sus propios dioses y de un pasado que no se toma como el único admirable, que es “un antes para poder ir más lejos en el después”.

Tuve la suerte y la oportunidad de conocer a Paulo Freire, con quien conviví cuatro años en Ginebra, Suiza, además me invitó a aprender–enseñando en un país africano, Sâo Tomé y Príncipe. Conocí de cerca su propuesta educativa (5), participé de ella, entendiendo que el conocimiento es lucha a favor de la vida y que la esperanza la entendemos en la práctica, resistiendo y organizándonos para construir una sociedad que se reinvente de abajo hacia arriba, donde sea menos difícil amar y donde nuestra justa rabia nos lance a romper con la perversión ética del sistema capitalista. El poder opresor se impone con la violencia, introyectando miedo para convertirse en esa sombra ambigua y dual que nos habita, la SOMBRA DEL OPRESOR. El psicoanálisis social nos ayuda a entender cómo la sombra del opresor se introyecta con la violencia, ataca el inconsciente y silencia la palabra como acción transformadora. La sombra del opresor se convierte en deseo de muerte y la deshumanización se entrelaza con deseos de eliminación parricida (6), filicida, fratricida y suicida. Esa sombra trabaja en la vida emocional del ser humano expresándose como sentimiento de culpa. Freire en su último libro (7) señalaba la necesidad de un psicoanálisis social con el que se pudiera analizar la culpa indebida, aquella que siente el oprimido y lo engancha a las garras de sus opresores condicionándolo para introyectar la violencia ejercida sobre él, impidiéndole defenderse (8). En la actualidad, es fácil observar no sólo la crueldad sino el gozo que se experimenta con la agresión, además de la astucia con que muchos gobiernos esconden sus actos filicidas, alentado el enfrentamiento fratricida.

Así, las clases dominantes rompen cualquier obstáculo que impida anestesiar la conciencia y manipular la sociedad a su antojo, pregonando que no hay porqué hablar de sueños y utopías, menos de justicia social. El miedo, al silenciar la ética, silencia nuestro erotismo, mata nuestra mirada en la esperanza, impide desocultar las relaciones de opresión e impide trepar aquellos árboles que al visualizar la utopía, permite descolgar la lucha al jalar nuestro silencio y romperlo (9).

Con el Viejo Antonio y Don Durito he estudiado que en la actualidad estamos enfrentando la “IV Guerra Mundial”  (10) la del impero contra la humanidad; una guerra que ha quebrado la dignidad del ser humano y que es necesario detener, luchando por la construcción de autonomías, individuales y colectivas, para hacer posible que quienes mandan, como actualmente se hace en las Juntas de Buen Gobierno, lo hagan obedeciendo las decisiones colectivas.

Cotidianamente, no sólo en México sino en el mundo, estamos sumidos en un proceso de eliminación de la mayor parte de la humanidad donde los pocos ricos, en los países periféricos y centrales, son los beneficiarios de la dictadura de los mercados. Dictadura aunada a todo el sistema financiero y a las políticas anticrisis impuestas desde el FMI y el BM, principalmente, que siguen acentuando la miseria y la explotación de las y los desarrapados del mundo. Dicha eliminación la podemos leer como un crimen contra la humanidad, contra el hijo indefenso, desamparado, humillado; son crímenes filicidas al amparo del modelo capitalista de explotación; son crímenes que la misma perversidad de la globalización neoliberal estimula y que, en su maldad intrínseca, no le importa desatar y estimular con guerras fratricida, al favorecer a unos y excluir a la mayoría de sus hijos, rompiendo el principio de justicia. Como lo señala Fernando Martínez Salazar (11):

El acto de justicia también es producto de una renuncia pulsional a favor del otro y nace cuando se espera que sea correspondida de la misma manera. Es una transacción que tiene la característica de mantener en igualdad de circunstancias a dos o más seres humanos que tienen un mismo derecho y una misma obligación […] Es una especie de arreglo que versaría así: no te elimino, siempre y cuando tú no intentes eliminarme a mí. Por esta razón, bien podríamos decir que la justicia no es sólo un acto de moralidad que nos dignifica, sino que es, además y ante todo, un acto que nace de la necesidad biológica de supervivencia. De ahí que cuando se comente una injusticia, se siente como un atentado contra la propia vida.

Para Freire “la ética del mercado, bajo cuyo imperio vivimos de forma tan dramática es, en sí, una de las transgresiones de la ética universal del ser humano. Perversa, por su propia naturaleza, ningún esfuerzo dirigido a disminuir o amenazar su maldad la alcanza”. La ética es esencial para la convivencia de los seres humanos, de ahí que para las y los zapatistas la eliminación del hermano/a no es negociable: no a su eliminación, esencia de la dignidad. Cuando se rompe el principio de la justicia, enfrentando a las y los hermanos, como sucede en la actualidad con las políticas económicas que abandonan a la mayoría de los jóvenes, lanzándolos a un sin sentido de la vida, a esperanzas y utopías rotas, se está consciente o inconscientemente atentando contra la vida de las sociedades y, más pronto que tarde, como comienza a sentirse mundialmente en la actualidad (protestas en Grecia, Inglaterra, Francia…, rompimiento del poder autoritario en Túnez), los jóvenes saldrán en defensa de la vida sin importar los costos. Como decía Freire, los jóvenes son rebeldes porque son jóvenes: “Somos rebeldes por naturaleza. Es necesario educar la rebeldía en el diálogo y no en la sumisión y pasividad”. Él nos desafiaba a dar vida al grito ahogado de la rebeldía, la rabia y la resistencia. Por ello, es necesario tomar conciencia de que estamos enfrentando a un sistema criminal donde no hay cabida para todas y todos “los hijos”, menos aún para quienes se rebelan contra el Jefe. Solo hay cabida para la seleccionada minoría que logra acceder a sus beneficios. Es un modelo violento, excluyente, filicida y fratricida, empeñado en sacrificar a quien, según sus cánones, no produce, no se cotiza, no se agacha, no se rinde y no se puede vender como mercancía.
En el Malestar de la cultura Freud(12) señalaba que la violencia de los menos tiene que ser controlada, con leyes y policías, por los más.

La convivencia humana sólo se vuelve posible cuando se aglutina una mayoría más fuerte que los individuos aislados, y cohesionada frente a éstos. Ahora el poder de esta comunidad se contrapone, como “derecho”, al poder del individuo, que es condenado como “violencia bruta”. Esta sustitución del poder del individuo por el de la comunidad es el paso cultural decisivo […] El siguiente requisito cultural es, entonces, la justicia, o sea, la seguridad de que el orden jurídico ya establecido no se quebrantará para favorecer al individuo […] El resultado último debe ser un derecho al que todos –al menos todos los capaces de vida comunitaria– hayan contribuido con el sacrificio de sus pulsiones y en el cual nadie –con la excepción ya mencionada– pueda resultar víctima de la violencia bruta.

Pero actualmente se invirtieron las normas de convivencia humana. La violencia de los menos, la del poder político y financiero del imperialismo, impone sus leyes y con sus ejércitos y policías controlan a los más. Violencia tanática donde la sociedad permanece indefensa ante el poder de los medios de difusión al servicio del poder político financiero. La inversión de la norma, al ser transgredida por los menos, los dueños del capital, se convierte en agresión hacia los más y abre las puertas a la violencia. Esa agresión conlleva también la transgresión de la ética y rompe con ella. La ética emerge cuando el ser humano, individual y socialmente, reprime sus instintos. La ética surge con la renuncia a esos deseos primitivos –el incesto principalmente, pero también el filicidio y fratricidio−, siempre y cuando todos acepten normas que favorecen a la comunidad en su conjunto y no sólo a una minoría.

En este contexto el modelo globalizador ha contado con un gran aliado: la informática, fruto del impulso de la economía a la tecnología. Gracias a ella la mayor parte de los medios de difusión, con honrosas excepciones, han creado una realidad virtual, que al estar desconectada de la realidad real, imponen una sola percepción, una sola forma dualista –blanco y negro– de ver el mundo, con los efectos psicóticos(13) –alucinaciones paranoicas– ocasionados por el rompimiento de la realidad. El estar desconectado de la realidad acarrea grandes trastornos a la personalidad, la psicosis es una enfermedad peligrosa por el daño social que puede ocasionar como podemos observar y constatar cotidianamente con la estimulación de la realidad virtual construida gracias a las cifras macroeconómicas. Aquí, ya no se ve la realidad real, sino que se estimula el libre mercado, las ganancias de las bolsas de valores, el imperio de las transnacionales y de los bancos y se pierde todo contacto con la realidad real de miseria, destrucción, abandono, opresión, desesperanza de la mayor parte de la población mundial. Pero dicho proceso es planificado perversamente y esconde la manifestación de la conducta psicopática(14) de quienes son poder –tanto gobernantes como medios de difusión– que continuamente están agrediendo brutamente, tanto física como emocionalmente, a la sociedad en su conjunto, buscando tergiversar su percepción de la realidad: difusión de mentiras, medias verdades para engañar a la sociedad (la guerra de Irak, por ejemplo). Pero, al mismo tiempo, al criminalizar las protestas sociales. El imperio no acepta que se desvele su perversión y todo aquel que quiera hacerlo, buscando informar/tener/compartir otra percepción de la realidad (el caso reciente de Julian Assange, creador de Wikileaks) está condenado a desaparecer. Como dice Edgar Morin(15) :

El camino hacia el desastre se va acentuar en el decenio que viene. A la ceguera del homo sapiens, de quien la racionalidad carece de complejidad, se junta la ceguera del homo demens poseído por sus agresiones y sus odios.

Desde que Freud en los principios del siglo pasado demostró la existencia de la pulsión de muerte, ni siquiera sus colegas la admitían pero, en la actualidad, se volvió cotidiana y su olor fétido y terrible nos invade ante nuestra perplejidad y pasividad: guerras en Asia, África, Europa…; guerras para luchar contra el terrorismo –todos menos el terrorismo de Estado–; guerras contra el narcotráfico…; destrucción del planeta con el calentamiento global (en unos países arden grandes extensiones, otros se inundan, otros son azotados por epidemias y temblores). La pulsión de agresión y muerte se hace más cruenta en contra del diferente, del hermano/hermana y cotidianamente el poder nos confronta con Tánatos que le va ganado la partida a Eros. Como señala Roger Dadoun(16).

En la política la pulsión de muerte se expresa vivamente y con voz inteligible: un político puede ser caracterizado por el campo de acción que entrega, activa o pasivamente, a la pulsión de muerte. Esto se puede comprobar tanto en el ejercicio de su mandato, en los campos de batalla, las carnicerías humanas, las ciudades devastadas, los campos de muerte, así como también en el resultado de sus acciones cotidianas, habituales: suicidios, delincuencia, adiciones, enfermedades, accidentes, violencia cotidiana (a través del gesto, la palabra, la miseria …).

Líderes como Hitler, Mussolini, Stalin, Pinochet, Idi Amín Dada, Milosevic, Bush se caracterizaron por llevar al límite la pulsión de crueldad y destrucción, cimentando la legitimación de su poder en la estimulación de la xenofobia, en ciertos momentos hasta apoyada por un supuesto conocimiento científico. Líderes perversos que siguen su Tánatos y que están incrustados en gran parte de los gobernantes actuales.

Camus pensaba que una vez aprendida la lección del Tánatos de la guerra, el absurdo de la existencia seria superado porque en el ser humano existen más cosas de admiración que de desprecio. Sin embargo, no se aprende la lección y hoy la humanidad está enfrentada y confronta al poder filicida y fratricida de un modelo que rompió con la realidad, se hizo psicótico y se expresa con conductas psicopáticas que es necesario identificar para defendernos de esos ataques. En las comunidades zapatistas, por ejemplo, se decidió mirar el corazón, emparejarse con la hermana y el hermano para construir una autonomía colectiva, basada en el mandar obedeciendo. Su lucha sigue el camino de la resistencia organizada contra el poder de muerte, el mal gobierno.

En este contexto, el trabajo realizado en el aula, leyendo la realidad para transformarla nos ha llevado a identificar la contradicción principal del modelo capitalista de guerra en el que estamos sumidos, a denunciar sus agresiones, violaciones y tergiversación de la realidad(17). Si no se camina buscando el rompimiento de dicho modelo, se podrán hacer curaciones insignificantes a una conducta psicótica y psicopática del poder, sin atacar el centro de su enfermedad. No es por azar la radicalidad, no sectaria, del EZLN al señalar que su propuesta es en contra del neoliberalismo y por la humanidad. Por ello, una pedagogía de la emancipación tiene que inscribirse y construirse en esta contradicción principal: conociendo tanto las luchas de resistencia como la perversión del sistema capitalista en su fase de globalización neoliberal. Como señala don Pablo González Casanova(18):

Los procesos de sometimiento se justifican en el mundo actual con racismos que legitiman crímenes y latrocinios. Los “ricos y poderosos” y “los que tienen voz” usan argumentos y engaños dizque religiosos, filosóficos y científicos, y como beneficiarios declaran que sus víctimas son seres “inferiores” destinados a perder, porque así lo quiso Dios o “porque es la ley de la naturaleza.

En pueblos rebeldes como el zapatista no vemos una rebelión meramente indígena, que ya de por sí sería muy legítima. Vemos la única fuerza, que viniendo de los pobres de la tierra, es potencialmente capaz de crear o construir un mundo alternativo.

Pero, ¿qué sentido tiene leer la realidad de una psicosis y conducta psicopática alentada por la globalización neoliberal? En el proyecto de lectura de la realidad en el aula al que me he referido, estudiantes y yo, tuvimos que acercarnos al psicoanálisis social(19) para entender la conducta del poder. Ese estudio comenzó cuando surgió el EZLN y los conceptos de la racionalidad racional no permitían entender dicha conducta del poder en especial, observando y estudiando la forma como a través de los medios de difusión se tergiversa la percepción de la realidad, destruyendo cualquier posibilidad de mediación e implementando, por ejemplo, la “guerra de baja intensidad” en contra de las comunidades zapatistas.

Estoy seguro de que, en especial las y los jóvenes antepondrán al Tánatos de la guerra la fuerza de Eros, esa DIGNA RABIA para impedir que se siga salpicando de sangre la esperanza en la lucha. Pronto llegará la hora de PRONUNCIAR nuestro mundo para transformarlo. Dependerá de la forma como cada una y uno de nosotras y nosotros nos decidamos a cumplir nuestro compromiso histórico a favor de la vida, del hermano/hermana, del diferente.

 

Referencias bibliográficas

[1] José Cueli, “La pulsión de muerte”, La Jornada, 18 de agosto de 2006.

[2] El proyecto de “Lectura de la realidad. Pensar la práctica para transformarla” puede consultase en: http://www.lrealidad.filos.unam.mx/. Uno de los avances de la práctica permitió la construcción de la Pedagogía erótica. Miguel Escobar G. Eros en el aula. Diálogos con YMAR, Valencia, Ediciones La burbuja, 2005.

[3] Son varias las cartas que he escrito a Don Durito y el Viejo Antonio. En mi página puede consultarse el libro, Globalización y utopía (con prólogo de Paulo Freire, escrito meses antes de su partida): http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/653 Además un trabajo con estudiantes en Ginebra, Suiza, “Percepción y lectura de la realidad la construcción de utopías en el aula”

http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/673 Puede consultarse también una versión en francés: »La conduite du pouvoir et sa relation à la société sous l’angle de la psychanalyse politique » : http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/675

[4] Pablo González Casanova. “Los sentimientos intelectuales”, La Joranda, 21 de junio de 2001. Los artículos de La Jornada pueden ser consultados en : www.jornada.unam.mx

[5] Miguel Escobar Guerrero. Sonhos e utopías. Leer a Freire a partir de práctica. Brasilia, Editora Liber Livro, 2010, adempas de Miguel Escobar, “Las cuatro etapas de Paulo Freire en sus cinco pedagogías: del oprimido, de la esperanza, de la autonomía, de la indignación y de la tolerancia”:

http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/651

[6] El acto parricida esconde, generalmente, la acción filicida primera de los padres. En el Complejo de Edipo se analiza el acto parricida e incestuoso de Edipo pero se olvida que fueron los padres de Edipo quienes al escuchar el oráculo y darse cuenta de los deseos de poder de su hijo, lo mandaron matar. Para Freud, el sentimiento de culpa tiene aquí sus raíces, en los deseos parricidas.

[7] Paulo Freire. Pedagogía de la autonomía. México, Siglo XXI Editores, 1997, p. 81.

[8] El sentimiento de culpa fue trabajado por Freud en el Malestar en la cultura, es un concepto esencial para entender, en la vida emocional, la relación entre la conciencia moral que instalada en el superyó impide al ser humano dejar libremente la expresión y consolidación de sus deseos filicidas, parricidas o fratricidas emanados del inconsciente. La culpa indebida a la que se refiere Freire probablemente tiene que ver con un mal manejo de un sentimiento de culpa que hace que la víctima acepte su condición de víctima como castigo a su deseo parricida, consecuencia muchas veces de la agresión filicida de que es objeto.

[9] Miguel Escobar Guerrero, con la colaboración de Merary Vieyra C., Magnolia Torres I y Holkan Pérez R., “El Silencio de la ética”: http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/663.

[10]“La Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría, abarca de 1946 (o, si se quiere, desde la bomba de Hiroshima, en 1945) hasta 1985-1990 […] La Cuarta Guerra Mundial está destruyendo a la humanidad en la medida en que la globalización es una universalización del mercado, y todo lo humano que se oponga a la lógica del mercado es un enemigo y debe ser destruido. Subcomandante Marcos, “La Cuarta Guerra Mundial” :http://www.inmotionmagazine.com/auto/cuarta.html. Ver entrevista con el SubMarcos http://www.youtube.com/watch?v=bA8uWDZdE4o

[11]Miguel Escobar G., “Fernando Martínez Salazar y el psicoanálisis aplicado a lo social”:

http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/770

[12]Sigmud Freud. “El malestar en la cultura” en Néstor Braunstein et al. A medio siglo de El malestar en la cultura. México, Siglo XXI Editores, 1985, pp. 58-59.

[13] “La psicosis, fundamentalmente es una perturbación primaria de la relación libidinal con la realidad, lo que según la teoría psicoanalítica, constituye el denominador de la psicosis, siendo la mayoría de los síntomas manifiestos (especialmente la construcción delirante) tentativas secundarias de restauración del lazo objetal” Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de psicoanálisis, Colombia, Editorial Labor S.A. 1994, p. 321.

[14] El psicoanálisis permite definir la conducta psicopática por su actuar agresivo ya que en su objetivo conlleva el daño hacia el otro. El individuo que la manifiesta no tiene la capacidad para soportar la frustración que le produce el no apoderarse de los objetos de su alrededor, decidiendo tomarlos por la fuerza y apropiarse de ellos indebidamente. Este individuo genera un daño social y/o individual porque siempre existirá una víctima despojada o dañada con su actitud. Fernando

Martínez S. en Miguel Escobar, “Poder y filicidio”: http://www.lrealidad.filos.unam.mx/2_poder_filicidio

[15]Edgar Morin , «Les nuits sont enceintes et nul ne connaît le jour qui naîtra», Le Monde,  10.01.2011.

[16] Roger Dadoun. La psychoanalyse politique.Paris, PUF, 1995,

[17] Como fruto del proyecto de Lectura de la realidad se publicó un libro colectivo que ya va en su tercera edición¸ Miguel Escobar, Merary Vieyra, Cora Jimenez y Mayra Silva, Descifrar tu mirada. De Caledonia a Careyes. México, Ediciones la burbuja, Casa del Poeta Peruano, tercera edición, 2010.

[18] González Casanova, Pablo, “El saber y el conocer de los pueblos” en Primer Coloquio Internacional in Memoriam Andrés Aubry, México, CideciUnitierra Ediciones, 2009: 293-316.

[19] Durante nueve años realicé un estudio del psicoanálisis aplicado a lo social con el Dr. Fernando Martínez Salazar, miembro Titular y Didacta de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.  Véase:

Miguel Escobar G. “Fernando Martínez S. y.., http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/770

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