El gobierno pidió el apoyo de todos pataxó para demarcar la área. Ellos se preguntaban: “¿Para qué demarcar lo que ya es nuestro?”. La respuesta fue que quien no apoyase no desfrutaría del territorio, y mediante esa amenaza todos apoyaron. Despues de delimitar el território, el gobierno avisó que a partir de esa fecha nadie más podría cazar, pescar o sembrar en la área demarcada. En ese momento el pueblo quedó sin saber para dónde ir o qué hacer.
El gobierno sacó a nuestro pueblo de Barra Velha y delimitó para los pataxó un área cerca de la playa, arriba de un lodazal. Los más viejos decían: “¿Vamos a vivir en el lodazal? Pero si no somos sapos para vivir adentro del água!”. Todos quedaron ahí, apretaditos en ese espacio. Fue entoces que la pelea comenzó. Todos pensando lo que harían. Sin sembrar, la única alternativa era el manglar, que de por sí ya era una fuente de alimentación de los pataxó. Como no tenian qué plantar, no tenían cómo producir la harina de yuka, que es la comida principal de los pataxó. Habiendo la harina y el pez, el Pataxó tiene todo.
¿Qué podrían hacer para mantenerse? Por las noches, iban escondidos por la piaçaba (palla para hacer techo). De día siempre había muchos guardias que no les permitían salir a cambiar harina en la ciudad. En ese periodo la gente pasaba mucha hambre. Fue cuando alguien de la ciudad de Caraíva les dijo: “¡Ustedes tienen derechos! Hay quienes los ampara”. Esa persona les indicó que buscaran el Servicio de Protección al Indio (SPI – órgano indigenista del gobierno brasileño de esa época). Eso fue en 1949, imaginen cuánto tiempo de dificultad vivieran desde 1943. Ese señor que les dió esa sugerencia, tambien les dió un jumento para que lo cambiaran por una pasaje hasta la ciudad de Río de Janeiro. Cuentan los más viejos que llegaron hasta el SPI en Río de Janeiro y que ahí les dijeron que enviarían a alguien para resolver su problema.
Poco tiempo despues dos personas llegaron hasta la aldea. Los pataxó estaban seguros de que eran las personas enviadas por el SPI. Uno de ellos dijo ser ingeniero y el otro Teniente. Dijeron que arreglarían el problema de los pataxó y que harían la demarcación de sus tierras, pero que necesitarían de la participacion de todos. Los más viejos dicen que esos hombres llegaron con un discurso bellísimo y que todos quedaron felices por su visita.
El territorio que sería demarcado era muy grande, y entonces los pataxó dijeron que necesitaban de alimentación para recorrer toda la vereda y acampar. Cuando llegaron a la tienda más cercana esos dos hombres declararon robô, obligando a los pataxó a agarrar todo lo que había en la tienda. Despues pedieron a un indio, el Tururim, que todavía hoy sigue vivo, llevar al dueño de la tienda, el Teodomiro, hasta la aldea. Como el dueño de la tienda era amigo de los indios, el Tururim lo soltó en el camioo. Y probablemente fue Teodomiro quien hizo la denuncia del robô a la polícia. La confusión estaba armada.

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