En una casa de dos pisos, en los callejones ocultos detrás de la vida del campus, vive Saengchuen Shanland, editor de uno de los principales diarios de la oposición en el exilio. Me explica la reciente crisis militar en la frontera entre el ejército birmano y sus aliados, los chinos étnicos narcoguerrilleros del Wa State Army. En ningún país del mundo hay tantas formaciones guerrilleras activas como en Birmania: algunas de éstas están, lógicamente, en contra de la dictadura (los Karen, los Kareni, y los Shan del Sur), mientras que otros han acordado el cese al fuego, o han decidido trabajar para el enemigo. Saengchuen dice que para las próximas elecciones, los partidos de oposición Shan han tenido una idea para eludir los dictados de los militares: “Presentación de las listas con los nombres diferentes para elegir a algunos diputados que representan la oposición en el parlamento.”
Me fui hacia el norte-este, Mae Sai, la capital del Triángulo de Oro, donde se entrelaza tráfico de cada género. En Birmania, además de los presos políticos, hay más de cien mil niños secuestrados para que sean soldados y cientos de miles de personas esclavizadas y utilizadas para el comercio sexual. También existe la problemática de las drogas: el 20 por ciento de la producción mundial de opio proviene de Birmania. Una vez que las enormes ganancias de estos oficios van a parar a los bolsillos de los señores de la guerra como Khun Sa, el ex “rey del opio” capo del “Ejército Unido” de los Shan, están directamente controladas por los generales birmanos. Khun Sa, quien murió hace unos años, así como otros traficantes que habían sido perdonados, se convirtieron en asesores militares. Obviamente, hoy en día, el tráfico prospera más que antes.
Hay otra guerra en el horizonte: ahora por las aguas del río Mekong, rico en ecos literarios. Laos y Tailandia acusan a China (más no Birmania) de robar el agua turbia del río. Los pescadores están preocupados por la desaparición del enorme pez gato que requiere al menos dos litros de agua para sobrevivir. Desde los años noventa, los flujos de agua procedentes de China se realizan de manera artificial. En octubre, los chinos habrán concluido la presa Xiaowan, la represa hidroeléctrica sobre el río. Pero esto no justifica el misterio anual de la desaparición de millones de metros cúbicos de agua.


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1 comentario en “Birmania, la mayor prisión del mundo al aire libre”
This world is a big jail!!!….
Thank you Giancarlo.